Cuenta Nati:
Al escuchar su voz, cada porción de mi cuerpo se estremeció y no lograba sostener el celular con firmeza. Hubiera tenido mil cosas que decirle en aquel momento, pero ninguna palabra salió de mi boca. Si llamado me había tomado totalmente desprevenida. Quizá lo mejor no era hablar con él, pero no podía evitar querer escuchar, aunque sea por una última vez, su aterciopelada voz y recordar todos los momentos de felicidad vividos junto a él.
Nick:…soy Nick.
Nati: Ya sé quién sos.
Respondí con dureza, poniendo un poco los pies en la tierra y saliendo temporalmente de mi estado de shock.
Nati: Pasó algo con tus hermanos?
Pregunté, intentando saber la razón de su llamada, dando por sentado que él no me llamaba para hablar de nosotros.
Nick: Ellos están bien. Es otra razón por la que te llamó.
Un silenció inundó nuestra conversación, haciendo que la impaciencia y las ansias de saber se hicieran más y más fuertes dentro de mi pecho.
Nati: Qué pasa?
Pregunté finalmente, cansada de esperar en silencio.
Nick: Quiero pedirte perdón. Quiero decirte que ya entendí que lo hice todo mal. Que elegí mal, que te hice sentir cosas que no te merecías…
Nati (interrumpiendo): Ya no importa eso Nicholas.
Dije con la voz más desprovista de sentimiento que fui capáz de emitir.
Nick: Por favor. Dejame terminar.
Y claro que iba a hacerlo. Por más que me hiciera la fuerte por fuera, yo mejor que nadie, sabía que moría por escuchar todo lo que él tenía para decirme.
Nick (continuando): Me enteré de todo lo que hizo Miley a mis espaldas. Estoy seguro que no me dijiste nada para cuidarme. Finalmente me dí cuenta de cuanto me equivoqué.
Nati (dura como una piedra): No quiero que me elijas a mí porque no podés estar con Miley. Me hubiese gustado que lo hicieras por como soy yo…
Las palabras comenzaban a entrecortarse al salir de mi boca. Por más empeño que pusiera, no podía evitar que los sentimientos que se alojaban en mi ser, hicieran su aparición en cada palabra que salía de mi boca.
Nick: Por favor, no pienses eso. Si de verdad no te quisiera, no te estaría llamando ahora. No estaría sintiendo este vacío que siento en el pecho de tan solo pensar que te vas. De solo pensar que te estoy perdiendo.
Sentía que algo en mi estomago se retorcía y hacía que las palabras encontraran dificultad al salir. Sentía que mis ojos se empañaban y que hacía todo lo posible para reprimir las lágrimas. Pero mis intentos eran en vano, mis naturaleza humana no me permitía mentir, no sentir, no sufrir.
Nati: Basta Nick. Lo nuestro ya no puede ser. Se terminó.
Aquella última oración, la pronuncié inconscientemente en un tono de voz aún más fuerte que el resto. Por un instante, todas las personas a mi alrededor, clavaron sus curiosas miradas en mí. ACASO NUNCA VIERON A ALGUIEN PELEAR POR CELULAR?
Nick (con la voz alterada): No digas eso. Por favor. Dame otra oportunidad, sé que puedo hacerte feliz.
Nati: Yo sé que vos podés hacerme más feliz que cualquiera…
ERROR. No tendría que haber dicho eso, pero es que mi corazón estaba hablando por sí solo. FOCUS. Tenía que dejar que mi cabeza tomara el control de la situación.
Nati: Pero no es cuestión de oportunidades Nick. Acaso no lo entendés? Nuestro tiempo se terminó. Yo estoy a unos minutos de volver a mi casa. Allá, muy muy lejos de acá.
Al terminar de decir aquello, tocí disimuladamente para aclarar mi garganta, intentando ocultar el hecho que había empezado a llorar. Para mi mayor sorpresa, cuando Nick habló del otro lado del teléfono, noté que el no ocultaba el hecho que también estaba sollozando.
Nick: Te necesito conmigo. No sabés cuanto me hacés falta. Y ahora como hago yo para seguir?
Nati: Hacer lo mismo que voy a hacer yo. Olvidarte.
Cada palabra que decía, era un puñal más que se me clavaba en el pecho. Realmente era yo la que hablaba? Era eso lo que quería?
Nick: Podés pedirme cualquier cosa. Pero no me pidas que te olvide, porque sé que no puedo hacerlo.
No podía creer lo que estaba escuchando. Por qué no se dio cuanto antes? Limpié algunas lágrimas que habían caído sobre mis mejillas, al momento que una persona se me paraba en frente y me obligaba a mirarla a los ojos.
Ro: No había mu… Qué pasó?
Comenzó a decir Ro y luego redireccionó su pregunta al verme en aquel estado. Yo no le respondí, simplemente, mediante gestos, le pedí que guardara silencio.
Nati: Nick, esas cosas solo pasan en las canciones. La vida real no es una canción, aprendelo.
Nick contestó casi de inmediato a aquello que yo había dicho, pero sus palabras se vieron opacadas por un altavoz en la sala de preembarque.
Altavoz: Se llama a los pasajeros del vuelo 428 con destino Buenos Aires a embarcar por puerta 14. Muchas gracias.
Al escuchar aquello, un escalofrío recorrió mi cuerpo e hizo que comenzara a temblar.
Nick: Pero…
Nati: Nick, me estan llamando para abordar. Me hubiese gustado que no terminaran las cosas así, pero no hay otra opción.
Nick: Pero…
Nati (interrumpiendo): Nada Nick. Ya se terminó. Chau.
Dije y cerré con fuerza el celular. Al instante lo apagué, porque sabía que él iba a volver a llamarme. Me paré de un salto y, mientras caminabamos camino a nuestro avión, le conté todo a Ro. Las lagrimas siguieron corriendo por mis mejillas hasta mucho después de despegar el avión. Por dentro sentía un sentimiento de aflicción y angustia muy difícil de contener. Tenía la esperanza, de que la distancia me ayudara a olvidarlo. Todavía tenía la estupida idea, que había dejado el dolor atrás, cuando en realidad, el dolor seguía allí en mi pecho y no se iba a ir por mucho tiempo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario