Cuenta Nick:[Pensaron que no iban a volver sus relatos, pero aca esta el de nuevo]
Cada minuto que me encontraba allí me preguntaba una y otra vez porque había ido. Es decir, no la estaba pasando para nada bien. Pero sí, podía ocultarselo al mundo entero, pero no a mí mismo, sabía perfectamente cual era la razón que me había empujado a aceptar la invitación. Verla. Tenía que verla, ver como estaba, ver como se sentía. Y quizás la respuesta que había encontrado era lo que me preturbaba tanto. Lo que no me permitía disfrutar de aquella noche. Buscaba espacios, donde poder mirarla detenidamente sin ser descubierto y poder deducir que es lo que había en sus ojos. Buscar hasta el cansancio, alguna pisca de todo el dolor que había en demacía la última noche que hablamos. Y sin embargo, nada. No encontraba más que dicha y buen humor y risa y Kevin. Kevin! Mis sospechas se fundamentaban una y otra vez en sus acciones. Se veían tan envidiablemente alegres que me hacían pensar que… Pero qué estoy diciendo? Odiaba pensar en eso. Yo había elegido a Miley y no podía pretender que Nati no estuviera con otra persona. Estaba siendo muy egoísta. Además, me estaba convenciendo a mí mismo que solo era una amistad entre ellos dos. Una inocente amistad, nada más. Y la vuelvo a ver y algo que no entendía antes volvía a renacer en mí. Qué era? No, no. Ella se iba la mañana siguiente yo ya había hecho mi elección. De repente su voz me sacó de mis enredados y confusos pensamientos.
Nati: VOY A APROVECHAR HASTA QUE LOS CHICOS VUELVAN Y VOY A IR AL BAÑO KEVIN. EN UN RATO VUELVO.
Sin levantar la cabeza de su posición, miré de reojo como desaparecía entre la gente. Finalmente, levanté la cabeza y noté como Kevin no me quitaba los ojos de ensima. Le sostuve la mirada y lo observé acercarse a mí.
Kevin: Nick…yo… me parece…
Lo miraba a los ojos e intentaba descifrar sus balbuceos.
Nick: Qué pasa?
Kevin: Me parece que no tiene sentido que sigamos peleados así sin hablarlos por… bueno ya sabés.
Nick: Por algo qué no existe?
Noté que un signo de pregunta del tamaño de Júpiter se dibujaba en el rostro de mi hermano mayor. No entedía que era lo que el no comprendía. Acaso no era obvio?
Kevin: A qué te referís?
Nick: Que me dijiste que Nati estaba destrosada, moribunda y no sé cuentas cosas más. Yo no veo que ella este tan mal. Por el contrario, lo único que sé es que esta de lo mejor. Quizás mejor de lo que estaba cuando estaba conmigo.
Estaba dejando que toda la furia contenida en mi toda la noche explotara en mi hermano. Conociéndolo como lo conocía, estaba seguro que se iba a desatar una discusión como la última que habíamos tenido. Sin embargo, Kevin no cambio su expresión.
Kevin: Por lo visto nunca te detuviste mirarla detenidamente, no?. Ni hoy ni nunca.
Nick: Perdón?
Kevin: Que estoy hablando para que las cosas no estén mal entre nosotros. Que es muy inmaduro por parte de ambos esta pelea sin sentido.
A mí realmente no me parecía sin sentido. No obstante, tenía razón que no valía la pena pelearnos y más sabiendo todo lo que como hermanos y colegas compartíamos.
Nick: Tenés razón. No vale la pena.
Él se limitó a hacer una pequeña sonrisa y yo hice lo mismo solo por complacerlo. Antes de poder decir nada más, Ro y Joe volvieron con las latitas de nuestras respectivas bebidas. Al dejar la mía color plata y azul sobre la mesa, notaron que la dueña de la otra latita no estaba.
Ro: Dónde esta Nati?
Kevin: Fue al baño. Hace un rato largo ya.
Escuchaba la conversación de fondo, sin prestarle mayor atención. Lo que ocupaba mi mente era lo que Kevin acababa de decirme. “Por lo visto nunca te detuviste a mirarla detenidamente.” A qué se refería? CLARO! Era eso, lo extraño que notaba en sus ojos. Estaba tan encerrado en lo superficial, que no me había detenido a pensar en el interior.
Joe: Por qué no la vas a buscar Ro? Así le demuestro a Kevin que fue pura suerte lo suyo.
Nick: Yo voy.
Dije sin pensarlo dos veces al momento que me levantaba de un salto. Mis tres acompañantes me clavaron la mirada. Me sentía incomodo. Sin escuchar nada más, salí de aquel lugar camino al baño. Sabía que si me detenía un segundo a escuchar lo que ellos tenían para decir o preguntar, no iba a ningun lado. Caminé haciéndome paso entre la gente, sin saber muy bien que decirle. Por Dios, que estaba haciendo? Para qué quería hablar con ella? Qué iba a cambiar? Qué QUERÍA YO cambiar? Antes de poder encontrar siquiera la respuesta a UNA de toda aquellas preguntas, alguien interrumpió mi paso. No cualquier alguien, claro está, era ella. Noté como levantaba la vista, por lo visto nuestro choque la había tomado tan de sorpresa como a mí. Hubiese esperado que dijera algo, cualquier cosa. Sin embargo, amagó a seguir su camino. Ya estás acá Nicholas Jonas, tenés que decirle algo. La tomé por su brazo y con mucho cuidado de no lastimarla, la obligué a detenerse. Nuestro silencio se ocultaba tras el bullicio de la gente lejos nuestro. Hubiera preferido no ser yo quien hablara primero, pero dado que ella no hacía más que mirarme con firmeza , lo tuve que hacer.
Nick: Podemos hablar?
Dije en un hilo de voz.
Nati: No, no podemos.
Dijo ella duramente.
Nick: Por favor.
Insistí en un tono de voz aún más débil que el primero.
Nati: Creo que ya estaba todo dicho entre nosotros.
Ahora que la miraba de cerca, notaba a que se refería Kevin. Pero que tonto había sido, como no me había dado cuenta. Su dolor seguía allí, nunca se había ido. Solo se ocultaba tras una máscara de felicidad. Pero era una persona mucho más fuerte de lo que yo siquiera imaginaba.
Nick: Es que te veo y tengo la necesidad de hablar con vos. Tengo que venir y decirte que no quiero que termine todo mal.
Nati: Y como pretendés que termine? Todos felices y contentos así vos podés seguir con tu vida normal y todo sea más facil.
Nick: No quise decir eso…
Nati: Las cosas no siempre son de la manera más facil Nick. Eso me lo enseñaste vos. Pero no te preocupes, mañana es tu día de suerte. Yo me voy y no tenés que verme nunca más, no tenés que sentir más lástima por mí.
Su sonrisa ocultaba todo el dolor que trasmitían sus palabras. Mientras tanto, yo sentía mil y un puñales clavados en mi pecho. Estaba siendo muy injusta conmigo. Sentía la necesidad de decirle que nada de eso era verdad, pero las palabras que yo buscaba no salían.
Nick: No es así.
Nati: A no? Y como es?
No sabía que decir. Estaba totalmente enredado en mis sentimientos, en mis pensamientos.
Nati: Basta Nick. El poco tiempo que me queda en Los Ángeles dejámelo vivir en paz. Es lo único que te pido.
Dijo amargamente y desapareció de mi vista. Desapareció dejándome solo. Lo había arruinado una vez más. Quizás la última vez que la viera en mi vida, y la había arruinado.

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