martes, 24 de febrero de 2009

Capítulo 145

Cuenta Ro:

Ro: ¿Cómo que no vamos?

Dije, con un tono de sorpresa aunque era de esperarse aquella reacción por su parte.

Nati: No, “no vamos” no. No voy YO. Vos andá.

Ro: No tiene sentido lo que decis ¿Por qué no pensas bien lo que vas a hacer?

Sabía que no estaba actuando rasionalmente, que se estaba dejando llevar por la situación y se estaba manejando solo por impulsos.

Nati: Ro, te das cuenta que me odio a mí misma por ser tan estúpida e ilusa. Me miente en la cara y yo le vuelvo a creer.

Dijo ella, poniéndose triste de vuelta. Realemente me rompía el corazón verla en aquel estado.

Ro: Pero amiga, no es tu culpa. Yo creo que todo tiene una explicación. No creo que Nick sea así. Pensemos en que quizá no era nadie esa chica. Que la que miente es ella. Lo conocemos a Nick…

Nati (interrumpiendo): No, la verdad que no lo conosco. Mientras más pienso, más creo que es un complete extraño para mí. Que me ve como un juego, una más…

Ro: No digas eso, yo me doy cuenta como él te mira. Esas cosas no se pueden actuar.

Nati: No le sé. Simplemente sé que no voy a poder soportar ir al recital y no creo cambiar de opinión.

Ya sabía que no había nada por hacer. Si bien muchas veces podía lograr convenserla, otras estaba totalmente segura de que iba a ser imposible.

Ro: Está bien. Te recomiendo que te acueste un rato así podes despejarte un poco. Cualquier cosa hablamos mañana en el colegio y vemos que hacemos, ¿si?

Nati: Está bien. Perdón…

Ro: Vos no tenés la culpa de nada. Ya vamos a ver como solucionamos todo.

Nati: Bueno. Chau Ro.

Ro: Chau Nati. Si cambías de opinión llamame si?

Nati: Aunque no creo, pero sí. Hasta mañana.

Dijo al momento que cortaba el teléfono y yo volvía a lo que estaba haciendo antes de su llamado.

Cuenta Nati:

Finalicé la llamada con Ro, al momento que me desplomaba nuevamente en la cama, tapando mi cabeza con la almohada y rogando a Dios que me cayera una bomba en aquel momento. Rezando en todos los idiomas por el simple hecho de no estar allí, en aquella situación con aquel sentimiento, OTRA VEZ. Por lo visto, era una persona que no aprendía de los errores. Que una vez más, me había dado cuenta que la confianza mata al hombre, y yo estaba muerta en vida. En tan poco tiempo, me había llenado de tantas ilusiones fundadas en mentiras que cuando todo salió a la luz, no pude evitar sentirme la peor de todas. Sin embargo, una vez más, tenía que salir adelante, y ya, por última vez, darme cuenta que la vida era así, y que tenía que seguir. Ahí mismo, con los ojos rojos e hinchados de tanto llorar, me di vuelta y clavé la mirada en el techo.

Nati: ¿Y sí Ro tiene razón?

Pensé en voz alta, hablando conmigo misma.

Nati: Quizá fue todo un mal entendido.

Al momento, saqué esa idea de mi mente. Siempre intentaba buscarle él lado bueno a las cosas, pero esta vez era imposible. Sacudí mi cabeza, e intente olvidarme por cinco minutos de todo lo sucedido. Simplemente yacer allí, en la cama, hasta tenes un poco de suerte y poder conciliar el sueño. Luego de mucho intentar despejarme, logré dormitar un poco, hasta que la puerta de entrada de casa cerrándose, hizo que me sobresaltara.

Mamá: ¡NATII! ¡YA LLEGUÉ!

Me erguí un poco en la cama y la llamé desde donde estaba.

Nati: Acá estoy.

Al momento que dijo esto, la figura de mí mamá se aparecía por el umbral de la puerta.

Mamá: Pude salir un rato antes de la oficina hoy ¿Qué te pasá?

Por lo visto, si bien no me había visto en el espejo, mi cara expresaba todo lo que sentía por dentro. No me gasté en disimular ante ella, mejor que nadie me entendía. Sin demaciados detalles, por el solo hecho de no llorar, le conté como habían sido las cosas y que pensaba hacer al respecto.

Mamá: Te voy a decir dos cosa. La primera, que estoy totalmente de acuerdo con Ro. En la vida te vas a encontrar a miles de personas como él, con buenas y malas intensiones, y no por eso te podés en cerrar en la soledad de tu cuarto a llorar.

Nati: Sí puedo.

Dije caprichosamente tapándome la cara con la almohada.

Mamá (sacándome la almohada para poder verme el rostro): Ya no tenés tres años. Yo creo que todo tiene una respuesta lógica. Tenes que hablarlo con él, y cuando realmente sepas que pasó lo mandas a la mie…

Nati (interrumpiendo): Sí, lo sé. No sé, voy a pensar que hago. ¿Y cuál es lo segundo que me ibas a decir?

Mamá: Que más te vale que vallas a ese concierto porque rompiste la paciencia una semana entera, te conseguimos campo VIP y nos salió la vida entera.

No pude evitar reir con aquel comentario.

Mamá (abrazándome): Pensalo bien, no importa lo que decidas. Ya sabés que es lo que yo pienso.

Dijo al momento que se levantaba del costado de mi cama donde estaba sentada, y desapareció fuera de la habitación. Me pasé toda la tarde pensando que hacer sin poder llegar a una conclusión razonable. Luego de aquella charla con mi mamá, a la mañana siguiente me dejó ausentarme al colegio y realmente era aquello lo que necesitaba. Cuando me levante, aquella mañana de jueves, tomé mi decisión final. Esperé a que fuera la hora de llegada de Ro, y la llamé para comunicarle lo que pensaba hacer.

Nati: Hola, Ro.

Ro: Hola, Nati. No fuiste hoy al colegio. ¿Te sentís bien?

Nati: Sí, ahora sí. Ya decidí que voy a hacer mañana…

Dije, al momento que mi amiga guardaba silencio para escucharme decisión.

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