martes, 24 de febrero de 2009

Capítulo 143

Cuenta Ro:

Terminamos de arreglar mas o menos lo que haríamos el viernes después del recital cuando el celular de Kevin nos interrumpió.

Kevin (finalizando la llamada): Era Rob. Nos estan esperando abajo.

Sin decir más nada, todos nos paramos de nuestros respectivos acientos. La primera en romper el silencio fue Nati.

Nati: ¿Les podés bajar a abrir vos, Ro? Así yo me quedo ordenando un poco todo esto.

Me pregunto al momento que llevaba sus ojos desde la mesa del comedor hasta la mesa ratona, ambas repletas de cosas que limpiar.

Ro: Sí, obvio. No hay problema.

Nati: Tomá.

Dijo entonces, extendiéndome las llaves. Los chicos tomaron sus abrigos y Nati nos acompañó a todos hasta la puerta. Yo fui la primera en salir, aprovechando el tiempo y llamando al ascensor.

Nati: Buenas noches, Joe. Nos vemos el viernes, Kev. Chau, Nick.

Escuché como se iba a saludando de uno y cado uno de los hermanos con un abrazo a cada uno. Finalmente, subimos todos al ascensor y bajamos hasta el hall del edificio.

Nick: Chau, Ro. Nos vemos.

Dijo Nick dándome un pequeño abrazo al momento que abría la enorme puerta de vidrio y salía al frío de la noche. El próximo en acercarse fue Kevin.

Kevin: Gracias por todo, Ro.

Dijo el mayor de los hermanos, al momento que se despedía, él también, con un tierno abrazo. Por último, el más importante, por lo menos para mí, se acerco y comenzó su despedida.

Joe (tomándome de las manos): La pasé muy bien hoy.

Ro (perdida en su mirada): ¿Te cayeron bien mis amigas?

Joe: Mejor imposible. Gracias, de verdad.

Ro: Gracias a vos y a tus hermanos por querer venir y conocer a mis amigas.

Joe: ¿Cómo no voy a querer conocerlas? Me importas demaciado y quiero conocer todo de vos.

Me había dejado sin palabras. Él simplemente no podía ser más perfecto por falta de tiempo. Sin decir más nada, dado que no podía ni siquiera pensar en una buena respuesta, cerré los ojos, me puse en puntitas de pies y acomodé mis labios sobre los suyos. Él beso hubiera durado más, si no fuera por una pequeña interrumpición.

Nick: ¡Vamos Joe!¡Rob ya nos esta esperando!

Casi nos era imposible despegarnos, pero debíamos hacerlo.

Ro: Dale, tenés que irte.

Joe: Me encantaría quedarme más…

Kevin: ¡JOE!

Ro: ¡Andá! Te amo.

Dije, apollando mi mano sobre su hombro y empujándolo suavemente hacía donde lo esperaban impacientes sus hermanos.

Joe: Y yo a vos. Hasta el viernes. Mañana hablam…

Tuve que adivinar la última parte de la oración dado que apenas había tomado contacto con el mundo exterior había salido corriendo camino a la camioneta. Cerré la puerta y me encaminé de vuelta al departamento de Nati. Me sentía como en una nube, caminaba por inercia, pensando en mil cosas a la vez, totalmente anestesiada. Tomé las llaves entre mis manos y tarde algunos segundos en poder abrir la puerta. Al entrar, noté que, a diferencia de lo que esperaba, Nati estaba desplomada sobre el sillón.

Ro: Que rápido que ordenaste todo.

Nati: Simplemente acomodé todo. La cocina es un asco.

Ro: ¿Queres que lave?

Nati: No amiga. No te hagas problema. Mañana viene la chica que limpia.

Sin decir más nada, Nati se acomodó en el sillón al momento que se ponía de pie y emprendía su camino hacia el cuarto. Supuse entonces, que era hora de irnos a acostar.

Antes de lo pensando, mientras sosteníamos una conversación muy poco interesante sobre todo lo que teníamos que hacer para mañana, la mitad de las cosas sin hacer, nos acostamos y apagamos la luz del cuarto. Cuando ya todo estaba en silencio y el clima era propenso para quedarnos dormidas, una suspiro proveniente de la cama de mi amiga, rompió el silencio.

Ro: ¿Me perdí de algo?

Estando segura por donde venía la cosa.

Nati: Bueno, no sé. Lo de siempre.

Ro: ¿Nick Jonas es lo de siempre?

Nati: Ajam.

Dijo, acompañada de un bostezo. No tuve que prenguntar, para que Nati comenzara con su relato.

Ro: No sé que decirte. Yo creo que le tenes que dar otra oportunidad.

Nati: Sí, es que no sé. Lo voy a pensar. Ahora quiero descansar un poco. Voy a ver que hago.

Realmente tenía razón. Necesitábamos descansar.

Ro: Sí, es verdad. Buenos noche amiga.

Nati: Buenas noches.

Fue lo último que escuché antes de quedar envuelta en el más profundo de los sueños.

Cuenta Nati:

Durante la mañana, antes de llegar al colegio, no hablamos ni una sola palabra sobre la noche anterior. No sabía si eso se debía a falta de ganas o de lo cansada que estabamos. Igualmente, estábamos seguras que en el colegio el tema predilecto de conversación sería ese. Al llegar la escuela, las primeras palabras que cruzamos con nuestras amigas no tuvieron nada que ver con los Jonas, sin embargo, llegado un momento, Caro no se aguanto de sacar el tema a relucir.

Caro: No puedo creer la noche de anoche.

Romi: Estuve hablando un montón con Joe y me encanta como tu chico.

Cuando Romi terminó de decir esto, tanto Caro como Magui estuvieron de acuerdo con ella. Al expresar sus opiones positivas, Ro no pudo evitar sonreir y mostrar su felicidad.

Magui: Cambiando de tema. Estuve toda la noche mordiéndome la lengua por no preguntarte que hablaste con Nick en la cocina.

Caro: Eso de que me quemé y tardé por eso, no te lo cree nadie ¡Dale contá!

Ya no podía escaparle más al tema, y conté a mis amigas con lujo de detalles lo sucedido.

Romi: ¿Y cómo te contuviste? Yo le rompo la boca.

Aquel comentario hizo que todas estalláramos en risas.

Nati: Pero no sé. Estoy confundida, no sé que hacer.

Magui: Para mí está bien. Pero tampoco lo tengas rogándote tanto, porque el chico se va a cansar.

Ro: Hoy van a estar todo el día en el hotel. ¿Por qué no lo llamás? Tomá, aca tengo el número.

Al decir esto, todas volvieron a llegar a un acuerdo, y obligarme a aceptar a hacerlo. Tenía que admitir, que ya estaba ansiosa por llegar a mi casa y hablar con él. En unos minutos, había vuelto a llenarme de ilusiones, de los tan añorados “que tal si”. Iba a darle otra oportunidad.

Magui (en el recreo): ¿Por qué no lo llamás ahora?

Nati: ¿Ahora?

Ro: Sí, dale. Llamalo que queremos saber que te dice.

No les costó demaciado convencerme, y antes de que pudiera darme cuenta, me encontraba en el baño del colegio llamando al hotel.

Nati: Hola, si… con la habitación 1240. Gracias.

Todas se encontraban expectantes a lo que fuera a decir. Habían querido que lo pusiera en altavoz, pero me había negado. Simplemente había que esperar a que contestara. Mi corazón se detuvo cuando alguien respondió del otro lado del teléfono. Sin embargo, no me era familiar la voz que escuché. Era demaciado femenina para ser la de Nick.

No hay comentarios:

Publicar un comentario