Cuenta Ro:
A llegar al living de alquel comedor, nos dimos cuenta que el ruido que habíamos escuchado no había sido mas que un portazo. Por un momento, pensamos que alguien podría haber salido lastimado físicamente.
Joe: ¿Qué fue eso?
Pregunto Joe acercándose a su hermano, al momento que veíamos a Nick sentado en el sillón escondiendo su rostro entres sus manos.
Nick: Kevin.
Fue lo único que dijo.
Joe: ¿Qué pasó?
Preguntó, al momento que se sentaba al lado de su hermano y acomodaba su mano sobre su espalda con el fin de consolarlo. Apenas entraron en contacto, Nick se paró de un salto y pude ver que estaba aguantando las lágrimas.
Nick: ¡DEJAME EN PAZ!
Gritó fuertemente, al momento que pasaba por delante de mí y desaparecía por el largo pasillo que acabábamos de recorrer. Sin decir nada, Joe se acercó a mí y ambos arreglamos que hacer.
Joe: Hasta acá llegó nuestra salida del día de hoy.
Ro: Voy a bajar a ver que pasó con Nati.
Joe: Y yo a ver que pasó con Nick. Mañana te llamo a ver como hacemos para el recital, ¿está bien? No te olvides los pases y la cartera de Nati esta ahí en el sillón.
Dijo al momento que me los entregaba en la mano.
Ro: Perfecto. Hablamos. Te amo.
Dije al momento que lo tomaba suavemente por la cintura y le daba un beso sobre los labios.
Él correspondió a mi saludo de despedida y desapareció tras su hermano. Decidí que no había mas que hacer allí, así que tomé todo lo que no debía olvidar y salí en busca de mi amiga. Por suerte no tarde demaciado en encontrarla con Kevin en el restaurant del hotel. Pobre, se la veía destrozada. Entendí al instante, que era nuestra hora de salida. Él camino de regreso fue en puro silencio, quizá un poco interrumpido por algun solloso por su parte. Gracias a los años de amistad que tenía con ella, sabía que tenía que esperar a que viniera a contarme, que mientras tanto, no era el momento. Por eso, lo único que hice fue abrazarla y dejar que se tranquilice un poco. El camino que tomo el taxista, hizo que la primera en bajarse fuera ella, así que me despedí y la obligué a llamarme al día siguiente para que me contara todo lo que había sucedido. Ella accedió, y desapareció tras la puerta de su edificio. A la mañana siguiente, intento no pensar en el hecho que no usaríamos los pases vip. Los sostenía a ambos entre mis manos y no podía entender la mala suerte que teníamos. Por un lado, millones de chicas morirían por tenerlos y ya darían por sentado que estarían allí, y nosotras estabamos dejando pasar semejantes oportunidades. Sin embargo, intentaba sacar esas ideas de mi cabeza, y pensar en el bien de mi amiga. Ponerme en su lugar. Pasado el mediodía, me di cuenta que mi amiga no me iba a llamar, así que decidí hacerlo yo.
Ro: Hola, Nati. Soy Ro.
Nati: Lo sé. ¿Cómo estás amiga? Perdón por arruinar la salida de ayer.
Se la escuchaba con la voz un poco ronca, cansada.
Ro: No importa eso ahora. Yo estoy bien, pero vos, ¿cómo estás?
Nati: Y…
Pasaron apenas algunos minutos, luego de que Nati terminó de contarme todo lo que había sucedido entre ella y Nick y los consejos que le había dado Kevin.
Ro: No sé que decirte, porque la verdad no sé que pensar. Cuando te fuiste, antes de que saliera a buscarte, lo vi a Nick y estaba destruido.
Nati: Estoy cansada de que todos lo justifiquen. Debía estar mal porque se arrepintió de o que hizo, pero no quiere decir que yo valla a perdonarlo.
Ro: Ya lo sé. Tengo acá nuestros pases…
Dije mientras que jugueteaba con ellos.
Ro (siguiendo): No hace falta que me digas que no tenes ganas de ir, porque eso esta fuera de discusión. Simplemente te quería dar el tuyo, para que aunque sea te quede como un recuerdo.
Nati: A mí me va a quedar como un recuerdo, pero quiero que VOS vallas.
Ro: No, no puedo ir sin vos amiga. ¿Voy a estar ahí sola?
Nati: Va a ser un rato, además los chicos van a estar re cerca. No quiero que por mi culpa, otra vez, se arruinen tus salidas. Somos dos personas distintas, y nos podemos separar de vez en cuando.
Ro: Pero no puedo dejarte ahí sola en tu casa toda triste, y yo me voy…
Nati (interrumpiendo): No importa, si de verdad querés hacerme sentir mejor, andá.
Estuvimos así, un largo rato, exponiendo nuestras ideas entre si debería o no quedarma. Por su puesto, triunfó la de ella y yo no tuve que aceptar lo que ella me pedía. Al colgar decidí llamar a Joe, y apresurarme a arreglar todo con él para saber que debía hacer. Nuestra conversación no duró más de unos escasos minutos, ya que estaban haciendo un prueba de sonido en el estadio. Él me dijo, que saliera lo más rápido que me fuera posible para allá antes de que empezara a entrar la gente y me indicó en donde se encontraba la puerta del staff. Al colgar con él, decidí salir volando al baño y comenzar a arreglarme. En un tiempo record de cuarenta minutos, ya estaba lista y mi papá me estaba llevando a aquel enorme lugar otra vez.
Cuenta Nati:
La mañana del sábado no existió para mí, dado que no hice mas que dormir. Tanto descanso, hizo que cuando me levantara, no sintiera los parpados tan pesados y había logrado dejar de llorar. Mi cabeza, como tantas veces antes, era una embrollo de pensamientos, sentimientos y demás. No podía entender, llegar a una conclusión limpia de qué era lo que debía hacer. Por un lado, me era extramadamente imposible no creer en sus palabras, y más cuando Kevin y Ro lo apoyaban y hacían que volviera a dudar. Sabía con claridad que tenía que ser fuerte, pero, como dicen, del dicho al hecho hay un largo trecho y sabía que en el fondo de mi corazón que iba a terminar cediendo. Prendí la tele e intenté que me ayudara a desperajarme un poco. Sin embargo, iba a serme casi imposible dado el hecho que ELLOS eran el centro de atención de todas las noticias y más cuando su concierto sería transmitido en vivo aquella noche. Finalmente, me di por vencida y apagué la televisión, sabiendo que en lugar de hacerme dejar de pensar en él, iba a hacer que pensar aún más. Mientras decidía que hacer, el ruido de mi celular desde mi cartera llamó mi atención. Por lo visto, me estaba avisando que me estaba quedando sin bateria. No obstante, al momento que abrí la cartera, lo último que llamó mi atención fue el celular. Había un intruso, un papel con mi nombre grabado en él… ¿una carta?

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