Cuenta Nati:
A la mañana siguiente me desperté temprano. No tenía muchas ganas de salir de la cama. Era uno de esos días donde no tenía ni ganas de vivir, pero tenía que hacerlo. Me levanté de la cama, hice mis quehaceres matutinos y me dispuse a preparar las cosas de Ro. Tarde muchísimo en terminar, más de lo pensado. No sabía si era porque estaba cansada y sin ganas, o era el inconsciente que no quería dejar que me separara de Ro. Pero en qué estaba pensando? Que ella viviera en la casa de los Jonas no significaba que iba a dejar de verla. Ibamos a seguir saliendo y conociendo lugares. Miré el reloj y me dí cuenta que no había almorzado nada y en unos minutos me pasaría a buscar Joe. No tanía mucha hambre, así que no me preocupe demaciado por el almuerzo. Por otra parte, la charla con Joe era lo que ocupaba mi mente. Nick le habría dicho algo? Lo sabría sólo hablando con él. Tome la enorme valija de Ro y empecé mi camino escaleras abajo. Cuando termine de bajar la valija con la mayor delicadeza que me fue posible, me encontré con Mike, quien no entendía lo que veía.
Mike: Te vas?
Dijo sorprendido. Al verlo de cerca, noté que no era la unica con unas ojeras terriblese en el rostro.
Nati: No, son las cosas de Ro.
Al escuchar eso, parecía que un camión lo había pasado por ensima. Por lo visto, él tampoco quería que Ro se fuera. No dijo nada, simplemente pasó por al lado mío y, subiendo los escalones de dos en dos, desapareció de vista. Me senté en el sillón del living, y esperé a que él timbre sonara. Por suerte, no tardo mucho en hacerlo. Tomé la valija y agradecí que tuviera rueditas. Si tenía que volver a levantarla, como lo hice para bajar las escaleras, podía llegar a perder un brazo. Abrí la puerta y me encontré con Joe. Él estaba radiente, mejor que nunca. Se notaba la felicidad en su rostro, ya podía imaginarme a que se debía todo esto. Por otro lado, parecía desafiante, mirandando para todos lados detrás de mí.
Nati (pasando por al lado suyo y cerrando la puerta): No te gastes en buscar a Mike, esta en su cuarto y no piensa salir.
Joe: Mejor, porque si lo veo…
Nati (interrumpiendo): Si lo ves nada. Vamos?
Joe (un poco confundido): Sí, vamos.
Joe manejó algun rato y terminamos en un restaurant fuera de la ciudad. Era pequeño y acogedor. No había casi nadie, y por lo visto Joe conocía a los dueños del lugar.
Joe: Simpre venimos acá. Nunca hay nadie para molestarnos.
Nati: Mejor así.
Pedimos unos cafés y Joe pidió una porción de torta. Me ofreció, pero realmente no tenía ganas de comer nada.
Joe: Bueno, contame, porque estamos acá?
Nati: Realmente nos sabes nada?
Joe: Imaginar sí. Saber no. Quiero que me cuentes vos que te pasa.
Tomé un poco de café y perdí mi mirada en la taza.
Nati: Tu hermano me pasa…
Joe: Kevin?
Dijo, haciéndose el desentendido.
Nati: Sabes muy bien que Nick. Él no te dijo nada?
Lo miré con la mirada esperanzada, quizas él se encontrara igual que yo.
Joe: Casi ni lo ví ayer.
Bajó la mirada, sabía que me estaba mintiendo. Eso hizo que el dolor fuera aún más fuerte. Joe noto aquello en mis ojos.
Joe: Pero bueno, contame que pasó.
Le conté todo con lujo de detalles. Días antes, todo aquello se lo hubiera dicho a Ro. Realmente necesitaba sacarme todo de adentro, y Joe fue la victima, él que tuvo que escucharme. Mientras charlabamos, no pude reprimir algunas lágrimas. Joe realmente se sentía mal por mí, pude notarlo.
Nati (limpiando unas lágrimas): Perdón, no quiero qe me veas llorar.
Joe: Por dios Nati. Eso hace que me dé cuenta que sos una persona y que tenes sentimientos. Me sorprendería no verte hacerlo. Dicen que las lágrimas limpian las heridas.
Nati: Por lo visto yo tengo mucho que limpiar, porque desde ayer no paro de hacerlo y no creo que valla a parar.
Joe puso una de sus manos en mi rostro y me hizo mirarlo a los ojos. Se notaba preocupado.
Joe: No hay mal que dure cien años Nati. Todos nos reponemos. Además todavía no se sabe que va a pasar con Nick.
Nati: No entendes Joe. Yo ayer me hice la supereda, la que tiene todas las cosas claras. Pero estoy muy lejos de esa imagen que le di a Nick. No entendes, que sí lo pierdo me muero.
Ya no podía reterlas más y las lágrimas salieron a borbotones. No podía frenarlas, me fue imposible.
Joe: No digas eso…
Nati: Joe. Te lo juro. Cada día abró un poco más los ojos y me doy cuenta que no se que hago si me deja.
Joe: Seguir adelante. Es lo único que podes hacer.
Nati: Como si fuera tan fácil…
Seguimos en aquel restaurant hasta que las lágrimas cesaron. Y creanme, fue un largo rato. Hablar con Joe me ayudo a descargarme. Antes de que pudiera darme cuenta, habíamos llegado a la casa de mi tía. Sin pensarlo dos veces, lo abracé a Joe y le agradecí todo lo que hacía por nosotras.
Nati:… y decile a Ro que la estraño mucho.
Joe: Le voy a decir. Chau Nati.
Nati (bajándome del auto): Chau y gracias de nuevo.
Entré en la casa y no había nadie. No sabía si estaba vacía la casa o no. Subí lentamente y finalmente me dejé envolver por la soledad de mi cuarto.
Cuenta Ro:
Después del almuerzo, Joe se fue a buscar mis cosas. Yo había querido acompañarlo, pero me dijo que quería hablar a solas con Nati. Pasé la tarde con Denisse, charlando de todo un poco. En un principio me dio un poco de vergüenza, pero tenía que admitir que me sentía muy a gusto allí. Antes de que pudiera notarlo, Joe estaba de vuelta.
Joe: Ma, te la robo un rato…
Denisse: Valla, yo tengo que ordenar un poco la cocina.
Dijo mientras se levantaba y ordenaba lo que acabábamos de ensuciar. Antes de que pudiera ofrecerme a ayudarla, Joe me tironeó del brazo y me llevó hasta su habitación. Entramos y ambos nos sentamos en su cama.
Ro: Como está Nati?
Joe: Mal. Lo de Nick la esta matando.
Joe me contó todo. Sentía que ahora cuando más me necesitaba, yo no estaba.
Ro: La voy a llamar.
Joe: Te recomiendo que lo hagas mañana. Parecía muy cansada hoy, quizas ya se fue a acostar.
Joe notó la preocupación en mi rostro y me dio un beso para cambiarla. Sin ningun esfuerzo, lo logró. Sonreí idiotamente y me quede mirandolo un rato largo.
Ro: No sé porque me mantuve alejada de vos tanto tiempo…
Joe (cambiando la expresión): Yo sí lo sé y vos no tenes la culpa de nada. Todavía no pude hablar con Phil pero…
Ro: Quién es Phil?
Pregunté un tanto extrañada.
Joe: Phil, nuestro publicista. No sé porque te dijo eso, nunca le dá demaciada importancia a esas cosas. Pero… porque tenes esa cara?
Phil? No podía ser. Algo estaba mal. Ese no era el hombre con el que yo había hablado. El corazón se me detuvo. Pero, con quién había hablado entonces?

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