Cuenta Ro:
Al recibir aquella mirada cómplice por parte de mi amiga, me di cuenta que era la hora de nuestra retirada.
Ro: Joe, ¿vamos a buscar los pases adentro?
Dije mirándolo insistentemente a los ojos. Por suerte, no tardo en entender mi indirecta.
Joe: Sí vamos.
Y sin decir más, desaparecimos juntos por el largo pasillo de aquella enorme suite. Caminamos rápidamente y entramos a uno de los cuartos, por lo visto, compartido por Nick y Joe. Cerramos la puerta detrás de nosotros, e intentamos no prestar atención a los ruidos provenientes del living. Al momento que Joe se ponía a urgar en los cajones de la mesita de luz, me senté en la cama realmente exhausta del recital que hacía un rato había presenciado.
Joe: Acá está.
Dijo finalmente, con unos pequeños cartoncitos plastificados con la imagen del tour donde se podía leer en letras grandes “PASES VIP”. Los tomé y me quede observándolos unos minutos, al momento que Joe se sentaba a mi lado y hacía que dejara de poner atención en lo que se encontraba en mis manos.
Joe: Me explicas que pasó con Nati.
Sin dar vueltas, le conté sin dar demaciados detalles todo lo que había pasado. Como yo lo esperaba, todo esto no era ajeno a Joe, quien sabía muy bien todo lo que pasaba.
Joe: Sí, yo algo sabía. Perdón, pero no podía decir nada. Él es mi hermano…
Ro: No te preocupes, no te estoy reprochando nada.
Dije al momento que acariciaba su mejilla para tranquilizarlo.
Joe: No entiendo que es lo que le pasa a Nick. Él no es malo simplemente esta muy confundido.
Ro: Estoy segura que no es malo, pero mientras él aclara sus confusiones, Nati sufre.
Dije al momento que me levantaba de mi asiento y me asomaba al enorme ventanal de la habitación que daba a la parte delantera del hotel. Allí, pequeñas como hormigas, se veían algunas fans que todavía hacían ondear sus banderas, carteles y demás en el medio de la noche. Sin que pudiera notarlo, Joe había seguido mi camino y se encontraba a brazandome por detrás.
Joe: Pero bueno, no hablemos de esto ahora, aprovechemos el tiempo que tenemos junto.
Dijo tiernamente, al momento que depositaba un dulce beso en mi cuello. Sin embargo, por más de que todo aquello siempre me descolocaba, no podía dejar mi tensión a un lado.
Joe: ¿Qué pasa?
Pregunto Joe, a causa de mi reacción. O mejor dicho, mi no reacción.
Ro: Es que por momentos me doy cuenta que somos tan distintos.
Hice una pausa para aclarar la maraña de pesamientos que tenía en mi cabeza. A pesar del silencio, Joe no me interrumpió.
Ro: No sé, es que mirá a todas aquellas chicas de allá abajo. Mueren por vos. Mirá esta habitación…
Dije haciendo un gesto con la mano que abarcara todo lo que mis ojos llegaban a ver.
Ro (siguiendo): Es más grande que la mitad de mi casa. Sos una persona conocida en todo el mundo, y a mí hasta en mi barrio hay gente que no me conoce. Hay veces que no puedo entender, como de millones de chicas que tenes alrededor, elegiste estar conmigo.
No sabía de donde había salido todo eso. No estaba triste, sino un poco melancólica. Todo aquello, lo venía pensando desde hacía ya mucho tiempo, pero nunca había tenido oportunidad de compartirlo con él. Aquella confesión lo descolocó un poco, pero no hizo que se alejara de mí. Muy por el contrario, se volvió a acercar y a tomarme por la cintura, juntando nuestros cuerpos hasta el punto de hacer que me costara prestar atención a sus palabras y no perderme en su mirada.
Joe: Exactamente por eso. Porque sos distinta. Porque me haces sentir distinto. Porque sos lo que siempre soñe encontrar. Porque estando junto a vos me olvido de todo lo malo que tiene mi profesión. Porque sos hermosamente sencilla y normal, y es lo único que necesito. No quiero una super modelo de medidas perfectas, rostros perfecto y billetera perfecta. Quiero a alguien como vos, que me quiera por lo que soy y no por ser un Jonas Brother.
Sus palabras me había dejado completamente pasmada. No había nada que decir, y sentía que estaba realmente en paz. Sin esperar más tiempo, extinguí los pocos centímetros que nos separaban y encarné todos mis sentimientos en un profundo beso apasionado. Hubiera preferido que durara más, pero un ruidó seco nos sacó de nuestro estado de sueño. Ambos nos miramos unos segundos, y comprendimos al instante lo que había sido. Directamente y sin emitir un sonido salimos corriendo hacia el comedor. Nos preocupamos aún más al ver la imagen que nos esperaba en el living.
Cuenta Nati:
No me importaba nada, simplemente quería salir de allí. Corrí por varios pasillos, intentando recordar el camino hacia los ascensores. No tenía un destino fijo, mi objetivo era estar lo más lejos que me fuera posible de todo el dolor que Nick Jonas me causaba. No podía creer, como me había engaño así, una vez más. Quizá mi primer desepción a causa de él, no había sido totalmente su culpa, dado que él no sabía lo que sentía. Sin embargo, esta vez había sido distintos. Esta vez había estado muy consciente de lo que hacía y sentía, y no le había importado. Sin dejar un segundo de llorar, tomé el ascensor y baje los interminables pisos hasta llegar al lobby nuevamente. Noté que a través de la puerta de vidrio, podía notarse que fuera había una montaña de paparazzis intentando entrar al hotel, aunque los de seguridad intentaban contenerlos. Sabía que por allí no podría irme. Decidí, entonces, cambiar mi destino y esperar en el restaurant del hotel a que Ro se diera cuenta de mi falta y bajara a buscarme. Caminé apenas unos pasos, y el sonido de la musica de aquel lugar me llenó de pies a cabeza. Sentí que la poca fuerza que me qedaban se desplomaban a escuchar con claridad que canción estaban pasando.
???: Y fue tan fuerte volver a verte. Sufrí tanto tiempo por ti. Hasta mirarte, recuperarte y saber que te irías sin mi. Y fue tan fuerte volver a quererte, volver a creer en los dos. Bastó mirarte, volver a amarte para perderte de nuevo, amor…
APAGUEN LA MUSICA, pedía mi corazón a gritos. Me desplóme en el primer asiento libre que divisé, y escondí mi rostro entre las manos al momento que dejaba salir un solloso desconsolado. Sentía que iba a morirme allí, pero parecía que las cosas todavía podían seguir empeorando.
Mozo: Disculpe, pero no se puede quedar aquí si no va a consumir nada.
Estaba a punto de pedir aunque sea un vaso de agua, cuando me dí cuenta que había dejado la cartera en la habitación de los chicos. Sin decir nada, y simplemente fulminando con la mirada a la persona que me estaba echando, una mano hizo que volviera a tomar asiento.
???: Dos cafés, por favor.
Dijo la persona que se encontraba detrás de mí, en un español poco entendible. Al momento que se sentaba enfrente mío, me di cuenta que cuando parece que las cosas no van a empeor, lo hacen.

No hay comentarios:
Publicar un comentario