Cuenta Nati:
Sacamos de las bolsas de nylon dos cajas blancas. Anexadas a cada una, se encontraban los palitos para comer. Los tomé entre mis manos y los miré con curiosidad. Si bien me gustaba la comida china, nunca había usado los palitos.
Nati: No sé usar esto…
Dije moviendolos de un lado a otra y mirándolos con mucha atención, tratando de adivinar como usarlos.
Kevin: Es fácil, tomás uno así… y el otro por acá, y LISTO!
Dijo al momento que comía un bocado de la comida que acababa de tomar. Hizo un gesto demostrando lo rico que estaba todo.
Kevin:mmmmm… riquísimo.
Intenté copiar lo que él acababa de hacer, en vano. La poca cantidad de arroz que había logrado tomar, se volvía a car en el recipiente antes de que lograra siquiera acercarla a mi boca.
Nati: No hay caso. Me parece que voy a ir a buscar un tenedor.
Dije dándome por vencida. Antes de que me parara, Kevin volvió a agarar los palitos que había dejado de lado.
Kevin:Mirá, no es difícil.
Tomó mis manos entre las suyas y me explicó una vez más como se usaban, esta vez, sin quitar sus manos. Con su ayuda no parecía tan difícil. Finalmente y para mi sorpresa, me encontraba comiendo con los palitos.
Kevin: Ves, es fácil. Pero bueno… nosotros estábamos en otra cosa no?
Por un momento había pensado que había logrado distraerlo y así poder evitar hablar del tema, aunque por lo visto Kevin no era tan fácil de engañar. Bajé la vista y esperé, inútilmente, que por algun milagro, decida no hablar del tema.
Kevin: Pensé que ya estabas mejor…
Levanté la mirada lentamente y lo miré a los ojos.
Nati: No sé que es lo que me pasa. Sí, estoy mejor… pero no sé, mi cabeza no me da respiros y no lo puedo detener.
Kevin: Es cuestión de tiempo, Nati. Hace una semana pensabas que no ibas a soportarlo y ahora…
Nati (interrupiendo): …estoy resignada.
Tomé un bocado más de comida, más por tener la boca ocupada que por tener hambre. Ya me estaba transformando en una experta en todo esto de comer con palitos.
Nati (prosiguiendo): Pero es qué, tampoco puedo soportar que este con ELLA!
Mi tono angustiado se había transformada en uno más duro. Hablar de Miley me ponía de mal humor.
Kevin: Pero qué te hizo ella? Yo creo que con cualquiera hubiese sido lo mismo.
Nati: No, te equivocás. Es que si yo tuviera la seguridad de que ella puede hacerlo feliz. Sin embargo, estoy segura de que no.
Kevin: Por qué?
Yo habla con Kevin e intentaba, con cada cosa que le decía, calmar su hambre de información. No obstante, parecía que mientras más hablábamos, más quería saber.
Nati: Es que, bueno… después de lo que hi…
Antes de que terminara siquiera de decir la última palabra, me di cuenta de la gravedad de lo que estaba diciendo. Me llevé las manos a la boca y guardé silencio. En mi afán por responder sus preguntas y, olvidando que era su hermano, había hablado de más. Kevin abrió los ojos en signo de sorpresa.
Kevin: Qué hizo?
Busqué una excusa en mi cabeza, pero la presión que sentía en aquel momento me impedía inventar algo coherente. Decidí, entonces, contarle.
Nati: Me prometes que no vas a decir nada?
Kevin: Me extraña que me lo preguntes. Vos decime, yo soy una tumba.
Dijo al momento que recorría sus labios con el dedo índice y pulgar, imitando el cierre de un cierre.
Nati: Es qué… te acordás la fiesta de Mandy?
Kevin: Cómo no me voy a acordar si te conocí en esa fiesta…
Dijo sonriente. Por mi parte, no pude evitar sonrojarme ante su comentario.
Nati: Bueno… ese día… yo…
Hablaba lenta y dubitativamente. Las palabras salían con dificultad y no sabía de que manera expresar todo lo que tenía que decir.
Kevin: Nati, decilo! Te estas haciendo demaciado problema.
Dijo al momento que apollaba su mano sobre mi hombro para infundirme fuerza. Tenía razón, y a decirlo. Iba a decirlo TODO.
Nati: Bueno, yo subí a buscar mi abrigo y mi cartera y entré en una habitación y bueno… la vi…
Kevin (aprovechando mi pausa): La viste?
Nati: Sí. Kevin, estaba con otro chico.
Listo, la bomba había caido. Kevin se me quedó mirando perplejo. Creo que en su lugar hubiera reaccionado de la misma manera.
Kevin: En serio me estas diciendo?
Nati: Te pensás que podría mentir en algo así?
Kevin: Es qué… nunca lo hubiera pensado de Miley.
Nati: No sé, me dijo que estaba enamorada, pero si ahora esta de nuevo con Nick, que clase de amor era?
Ya había terminado de comer. Mientras que hablabamos, empezamos a limpiar lo que habíamos ensuciado.
Kevin (ayudándome en la cocina): Y por qué no se lo dijiste a Nick?
Nati (pensando muy bien mi respuesta): No lo sé. Es qué, primero Nick estaba tan triste porque Miley lo había dejado, que pensé que no valía la pena hacer que se sintiera peor. Después las cosas estaban tan bien entre nosotros dos, que no creía importante que lo supiera. Y bueno… ahora… de qué va a servir? Yo quiero estar con él porque el me elija, no porque yo sabotee a su actual…chica.
Kevin: Y no pensás decirselo?
Nati: De qué va a servir? Las mentiras tienen patas cortas, en algun momento la verdad va a salir a la luz, pero no quiero ser yo la que le traiga tanto dolor.
Kevin se me quedó mirando. No entendía que había en sus ojos, porque me miraba tan atentamente.
Nati: Qué?
Kevin: Que no puedo entender como, a pesar de todo lo que Miley te hizo y viendo la posibilidad de poder volver con Nick, elijas guardar silencio.
Nati: Pensas que estoy haciendo mal?
Kevin: Todo lo contrario. Mientras más te conosco, más me doy cuenta la gran persona que sos.
Habiendo dicho esto, Kevin me sonrio ampliamente y yo hice lo mismo en respuesta. Terminamos de hacer todo los quehaceres para cuando el reloj daban las tres de la tarde.
Kevin: Bueno, me encantó haber venido hoy, pero creo que ya voy a ir volviendo.
Nati: Tan temprano?
Kevin: Es que mamá dice que no pasamos mucho tiempo en casa y que nos extraña y no sé…
Kevin puso los ojos en blanco y yo no pude evitar reir sonoromanente. Me causaba tanta ternura. Lo acompañe hasta la puerta y allí nos despedimos.
Nati: Bueno, hasta la próxima.
Kevin: Espero que nos volvamos a ver antes del sábado.
Nati: Yo también, aunque no creo.
Kevin: Pensemos en positivo. Seguramente arreglemos algo.
Sin previo aviso, Kevin me abrazo en signo de despedida.
Nati (separándome): Chau Kev. Gracias por todo.
Kevin: No me agradescas, lo hago con gusto. Hasta pronto.
Habiendo dicho eso, lo vi entrar a su auto y desaparecer a la vuelta de la esquina.

No hay comentarios:
Publicar un comentario