Cuenta Ro:
Corté el teléfono y me apresuré a vestirme. Sin poder quitar de mi mente ni por un segundo lo que me había dicho Denisse, me vestí en menos de la mitad del tiempo que me toma normalmente y me dirigí a la habitación de Joe. Por educación, llamé a la puerta aunque, como lo esperaba, nadie contesto. Como era de esperarse, luego del largo día que había tenido, había caido en un profundo sueño del cual no había salido todavía. Entré sin hacer demaciado ruido y apollé mi mano en su hombro al momento que lo sacudía levemente.
Ro: Joe…Joe levantate.
Él apenas se movió. Como sabía que no iba a dar resultado, me aleje de la cama, crucé la habitación y corrí las cortinas para que la luz de la mañana me ayudara un poco en mi tarea. Cuando el brillo llegó a sus ojos, no pudo más que fruncir el entrecejo y quejarse un poco.
Joe: Pero,¿qué…?
Cuando se despertó complemente, llegó la hora de la lluvia de preguntas. No sabía como abordar el tema, ya que no quería preocuparlo pero a su vez sabía que tenía que decirle la verdad.
Joe: ¿Qué pasó? ¿Le pasó algo a Nick?
Ro (interrumpiéndo la seguidilla de preguntas): Tranquilo. Acaba de llamar tu mamá. Dijeron que llamaron del hospital y que en un rato salimos para allá.
Joe: ¿Cómo que llamaron del hospital?¿Pasó algo?
Ro: No, solo quieren hablar. Supongo que darán el parte médico. No te preocupes antes de tiempo. Andá vistiendote que voy a levantar a Kevin.
Dije al momento que me acerqué a él y le di un pequeño beso en los labios.
Joe: Bueno.
Asintiendo y sin decir nada más. Salí rápidamente y me dirigí a la habitación de enfrente, la de Kevin. Por suerte, cuando llamé a la puerta él me atendió vestido y listo para salir.
Ro: Pensé que estabas dormido…
Kevin: Me despertó el llamado. Últimamente tengo el sueño muy liviano.
Dijo al momento que salía de la habitación y ambos nos dirigíamos al living para esparar allí a que Joe terminara de arreglarse.
Kevin: ¿Quién era?
Ro: Tu mamá. Dijo que estuvieramos listo que ahora en un rato salimos para el hospital.
Kevin: ¿Pasó algo?
La reacción de Kevin fue más tranquila que la de Joe, pero sin embargo podía notar que intentaba contener su preocupación.
Ro: No sé. Simplemente dijo que llamaron del hospital y que quieren hablar con ellos.
Kevin no emitió ninguna palabra más y se desplomó en el sillón. Pasaron apenas unos minutos hasta que Joe apareció donde nosotros nos encontrábamos.
Joe: La acabo de llamar a mamá. No esperan abajo.
Sin decir nada, quizá por que todavía estabamos un poco dormidos o por el exceso de intranquilidad, salimos del cuarto del hotel y bajos hasta donde Denis, Kevin padre y Frankie se encontraban esperándonos. A Kevin padre se lo notaba inexpresivo nuevamente, aunque ya nos habíamos dados cuenta todos que su mecanismo de defensa ante el dolor. Por otra parte, Denisse tenía los ojos teñidos de color rojo y altamente hinchados, índice de que había estado llorando toda la noche. Frankie por su parte, se encontraba más tranquilo, lo único que se me podía ocurrir era que solamente supiera parte de la verdad. Los seis bajamos al subsuelo del hotel y subimos a la camioneta que nos llevaría al hospital. El camino se nos hizo eterno, claramente estabamos más ansiosos de lo sanamente recomendado. Finalmente la espera terminó, y llagamos a donde el ya conocido doctor Mendiburu.
Dr Mendiburu: Los estaba esperando.
Dijo al momento que estrechaba las manos con todos nosotros en forma respetuosa de saludarnos.
Kevin padre: Por favor doctor, no ande con preámbulos y díganos la verdad. ¿Le pasó algo a Nicholas?
Dijo él, intentando mantener la enteresa.
Dr Mendiburu: Bueno,por eso los llamé. Anoche fue, creo yo, la noche más difícil que le tocó vivir a Nicholas. Sin embargo y a pesar de todas las adversidades, él es un chico muy fuerte y creo que no me equivoco si digo que va a salir adelante.
Creo que el suspiro de todos los que nos encontrábamos escuchándolo se escuchó en todo el efició. Denisse se refugió en los brazos de su hijo mayor y, por primera vez de que había llegado a este país, la estaba viendo sonreir.
Dr Mendiburu: Hoy ya le estamos bajando las dosis de fármacos así que a la noche ya va a abrir los ojos aunque no pueda mover el resto del cuerpo. Entre hoy a la noche y mañana ya va a poder moverse. Sin embargo, hay que tener en cuenta que hay que seguir teniéndolo en observación y ver como evoluciona.
Denisse: ¿Usted ya cree que pueda ser transladado en avión?
Todas nuestras miradas se posaron en ella. Por lo visto, aprobaba la idea de su marido de llevarlo de vuelta a su país lo antes posible
Dr Mendiburu: Bueno, ustedes ya saben que es lo que pienso, que lo mejor sería dejarlo a que se recupere totalmente. Pero mañana, ya podría estar viajando. Ustedes tienen un avión privado, ¿no es así?
Kevin y Joe: Sí.
Dr Mendiburu: Mañana tendría que hacer los trámites de translado y listo.
Dijo él, al momento que se quedaba charlando con los padres Jonas. Nosotros por nuestra parte, no queríamos escuchar toda aquella plática sobre papeles y demás, así que nos separamos. Joe y Kevin, ebosaban una sonrisa gigante, aliviados, por supuesto, por escuchar aquellas buenas noticias. Yo también me encontraba sumamente contenta y quería compartir aquella felicidad con ellos. Sin pensarlo demaciado, me abalancé sobre ellos y los abracé con cariño.
Ro: Yo les dije que todo iba a salir bien. La voy a llamar a Nati para contarle las buenas noticias.
Me separé de ellos e hicé lo que había avisado. Cuando Nati contestó mi llamado, sabía que iba a morir de felicidad al escuchar la noticia.
Nati: Hola Ro, ¿pasó algo?
Ya estaba cansada de escuchar esa pregunta, aunque me llenaba de placidez la respuesta que iba a dar.
Ro: Nick esta saliendo de todo esto. Esta mejoranda muchísimo. Entre hoy y mañana va a despertar y…
Cambié totalmente mi entusiasmo. No quería que ellos se fueran, pero por más que me pesara, esa era la realidad.
Nati: ¿Y?
Ro: Los chicos mañana vuelven a Los Ángeles.
Por unos minutos y como yo lo esperaba, ella no dijo nada.
Nati: ¿Está Kevin por ahí? Necesito decirle algo.
Ro: Sí, está acá. Ahora te comunico con él.
Dije al momento que separaba el aparato de mi oreja y se lo extendía a Kevin, quien me miraba complacido. No me gustaba para nada el tono de voz que tenía Nati y creía que fuera a decirle nada bueno a Kevin.

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