Cuenta Joe:[OMG!]
No podía evitar sentirme ansioso y entusiasmado a la vez de conocer a las amigas de las chicas. Por un lado, había escuchado hablar tanto de ellas, que no podía no querer conocerlas. Por otro, tenía miedo de que no me aceptaran. Quiera o no, eran las mejores amigas de mi chica, y no podía evadir el hecho de querer ser aceptado por ellas. Había estado todo el día esperando conocerlas, y antes de lo pensado me encontraba allí, siendo presentado a una y cada una de ellas.
Nati: Chicos, ellas son Romi, Caro, Magui y bueno, a Ro ya la conocen.
Una por una, las saludé a todas con un beso en la mejilla. Si bien no es una costumbre americana saludarse esa forma, sabía que Argentina así se acostumbraba y no encontré ningun problema en hacerlo. La última en acercarse fue Ro. Disimuladamente, aunque nos fuera imposible no ser visto, se aproximó a mí y me saludo con un corto beso sobre los labios.
Ro: Hola Joseph.
Dijo en un susurro. Notaba que a ella no le gustaba demaciado mostrarse allí, y no podía culparla. No juzgaba su pudor, yo también lo sentía. Sin embargo, sabía con seguridad que poco a poco, ibamos a entrar en confianza y todo volvería a ser como antes. Al principio, el ambiente estaba un poco tenso, pero poco a poco el hielo se fue rompiendo y me empecé a sentir sumamente cómodo en aquella reunión. Como era de esperarse en lugares con tal cantidad de gente, se fueron formando distintos grupos de conversación distintos. Por mi lado, intenté no seperarme de Ro, no quería desperdiciar ni un segundo que puediera estar cerca suyo. Nos encontrábamos los dos, sentados en la mesa acompañados por Romi. Ella me pareció simpática desde el principio, aunque no creía que ninguna de ellas fuera a caerme mal.
Joe: ¿Y hace mucho que son amigas?
Ro: Desde muy chiquitas. De todas, ellas es la que conocí primera.
Romi: Desde siempre que vamos juntas al colegio. ¿Vos tenés algun amigo que conserves desde esa edad?
Sentí un interés sincero en su pregunta. No me sentía de lo más cómodo hablando de esos temas, pero intenté olvidarme un poco y hablar normalmente.
Joe: Bueno, con todas las giras y cosas que tengo que hacer, se me hace muy difícil conservar buenos amigos. Con muy pocos sigo en contacto…
Por un segundo pensé en nombrar a Mandy, pero sabía que iba a parecer totalmente desubicado y lo último que quería era hacerla sentir mal a Ro.
Ro: Ya vengo, voy un segundo al baño.
Dijo ella al momento que desenlazábamos nuestras manos que se encontraban juntas debajo de la mesa. Se me hizo totalmente imposible no seguirla con la mirada, hasta que no pude más.
Romi: La queres mucho, ¿no?
Su pregunta me tomó totalmente desprevenido y me descolocó por unos segundos. La miré fijamente a los ojos, y me di cuenta que no valía la pena mentir ni ocultar lo que estaba tan a simple vista.
Joe: Yo… bueno… ¿tanto se nota?
Dije bajando la vista, y jugando con el vaso de coca.
Romi: Un poco… un poco mucho.
Dijo ella entre risas.
Nati: ¡CHICOS! ¿Quieren que traiga las pizzas?
Joe: ¡Sí!
Grité yo, más por querer cambiar el tema de conversación que mantenía con Romi mas que por el hambre en sí. Unos minutos más tarde, Nati desapareció, y todos se abalanzaron sobre la mesa. O mejor dicho, CASI todos. Por alguna razón Nick, había aprovechado el tumulto para escabullirse y desaparecer.
Cuenta Nati:
Nati: Aii… pero que tara…
Empecé insultarme a mí misma cuando mi oración se vio interrumpida al momento que veía a quien se encontraba enfrente mío.
Nati: Nick…
Dije totalmente sorprendida de encontrarmelo allí. Estaba totalmente segura que estaba con todos los chicos, no me lo esperaba. Sentía que estaba siendo el ridículo al ser tan torpe.
Nick: Por lo visto la torpeza no la perdiste.
Dijo con una sonrisa en el rostro. Por lo visto, lejos de pensar lo peor de mí, se lo tomaba con gracia, y hacia que dejara un poco la incomodidad de lado.
Nick: A ver…
Expresó al momento que tomaba mi mano entre las suyas.
Nati: Auch.
Dije al momento que pasaba sus dedos por el lugar de la quemadura. Pedía a gritos por dentro, que todo lo que sentía dentro no se hiciera notable. Rogaba encontrarme firme como una piedra, que no se diera cuenta que una tormenta de sentimientos azotaba todo mi cuerpo, desde la cabeza hasta la punta de los pies. Sin decir nada, Nick tomó con sumo cuidado mis dedos entre sus manos y los introdujo en su enrulada cabellera. Totalmente sorprendida, me quede mirandolo a los ojos mientras frotababa la yema de mis dedos lastimados.
Nati: ¿Qué hacés? Uy, despacito…
Me quejé una vez más.
Nick: Frotar las quemaduras en el pelo ayuda.
Lo último que hacía era escuchar su explicación. Estaba totalmente perdida en esos penetrantes ojos color miel. Esa miel que me embriagaba una vez más, y me llevaba a un viaje sin retorno. Que alguien me expliqué por favor, como terminamos tan cerca, por que la verdad no puedo entenderlo. Lentamente, él soltó mi mano, la cual calló pausamente sobre su hombro. Sabía que no debía estar así con él que mi cabeza le gritaba a mi corazón que no se dejara envolver una vez más. Pero es que simplemente mi corazón estaba a punto de salirse de mi pecho, no podía evitar sentirme totalmente hipnotizada, simplemente me era total y complemente imposible.
Nick: Te extrañé tanto…
No, por favor no. No me digas así. Él sabía muy bien todo lo que provocaba en mí. Sabía de mi debilidad carnal hacia su persona. Mi corazón estaba por esparse de mi cuerpo y salir corriendo. De a poco, mi respiración se fue agitando. No sabía que hacer, me tenía enteramente acorralada, en cuerpo y alma.
Nati: Nick, por favor, no…
El no estar convencida se hacia notar en el tono de voz apagado que utilizaba al hablar. No podía sostenerle más la mirada, y corrí mi rostro para evitar mirarlo. Él, por su parte, tomó delicadamente mi rostro entre sus manos de terciopelo y me obligó a volver a mi posición anterior.
Nick: Dejame demostrarte todo lo que te puedo… todo lo que te quiero.
Por más de un segundo, mi corazón dejó de latir. No era capaz de hablar, me había dejado sin habla. Poco a poco, la distancia entre nosotros se fue extinguiendo hasta que finalmente…

No hay comentarios:
Publicar un comentario