lunes, 23 de febrero de 2009

Capítulo 101

Cuenta Nati:

Es que simplemente si hoy no me agarraba un ataque de algo, nunca en la vida me iba a pasar. Simplemente no podía creer quien se encontraba allí. La última persona que hubiera esperado, ahí, agarrandome tan fuertemente hasta el punto de lastimarme.

Nati: Vos?

???: Sí, yo.

Dijo como si fuera algo obvio. Lo miré llena de furia y me solté de sus manos.

Nati: A qué viniste? A ver como tu hermano me dejo destrozada? A eso viniste? Bueno ya me viste, ahora andate.

Kevin: No pienso irme. No voy a dejarte sola en este estado.

Me miraba directo a los ojos y noté la sinceridad en ellos. Sin embargo, en ese momento lo que más quería era estar sola. Siempre fui tan orgullosa, que no me gustaba que me vieran sufrir y menos él. Él, que nunca me había soportado, ni osaba mirarme. Que hacía aquí ahora? Como pude, me tomé un tiempo y pense al respecto. Él no tenía la culpa de todo lo que estaba pasando, y ensima estaba siendo muy bueno conmigo.

Nati: Qué haces acá, Kevin?

Dije, ahora, con la voz apagada.

Kevin: Te ví irte tan agustiada de la fiesta, que me preocupé por vos. Además estaba seguro que Nick tenía que ver con todo esto. Y a pesar que… bueno… nosotros no tenemos la mejor de las relaciones, nadie se merece lo que él te hizo.

Si por un momento había logrado detener las lágrimas, había sido en vano, ya que habían vuelto en un abrir y cerrar de ojos.

Nati: Andate Kevin, por favor. Quiero estar sola.

Kevin: No me voy a ir. Para que queres que me valla, para que te pise un camión? Estas loca.

Estabamos en el medio de la noche, a gritos por la calle. Todo el mundo que pasaba a nuestro lado, se nos quedaba mirando. Acaso nunca habían visto a nadie discutir? Me quedé mirándolo llena de furia e impotencia, esperando que, por un milagro, decida hacer lo que yo quería.

Kevin (agarrándome de la mano): Vamos, ahora vamos a tomar algo y me vas a contar que pasó.

Nati: Pero…

Y antes de que pudiera oponerme, él ya me estaba llevando de la mano. Realmente no tenía muchas fuerzas para quejarme demaciado. Además, sabía que no iba a valer de nada, que él no iba a dar el brazo a torcer. Tras caminar algunas cuadras, terminamos en un restaurant que, según pude leer en un cartel de luces de neon, estaba abierto las 24 horas. Entramos y me dio la impresión que era uno de aquellos restaurants de pueblo, con la mesara con delantal y mesas tipo reservados. El lugar estaba casi vacío, a excepción de algunos hombres que estaban sentados en la barra. Nos sentamos en una de las mesas y esperamos en silencio a que venga la mesera.

Mesera: Qué les traigo chicos?

Dijo, en una forma inentendible a causa del chicle que estaba masticando.

Kevin: Dos cafés…?

Me miro, esperando mi aprobación. No dije nada, simplemente miré por la ventana que se encontraba a mi izquierda.

Kevin: Dos cafés.

Mesera: Algo para comer?

Kevin: Por ahora nada más.

Podía sentir la mirada de Kevin clavada en mí, aunque mi atención estaba en los autos que, cada tanto, pasaban por la calle. En menos de cinco minutos, la camarera estaba de nuevo a nuestro lado. Acomodó dos tazas grandes enfrente nuestro y sirvio el café en el momento.

Kevin: Me vas a contar qué pasó?

Volví la cabeza hacia él pero no lo miré a los ojos.

Nati (poniendo me atención fuera de mi acompañante): No sé qué es lo que queres que te diga. Ya debes saber lo que pasó, o por lo menos imaginarte.

Puso una de sus manos en mi mejilla y limpió una lágrima de color negro a causa de la pintura toda corrida. El calor de sus manos me hizo estremecer.

Kevin: Dale Nati. Descargarte te va a hacer bien.

Nati (bajando la vista): No sé para qué viniste. Creo que si hoy me hubiera atropellado esa camioneta, me hubiera ahorrado tanto sufrimiento…

Kevin abrió la boca para protestar, pero un ruido lo interrumpió. Era mi celular. Ro, para ser más exacta. Lo miré y lo deje de lado arriba de la mesa.

Kevin: No pensas atender?

Dijo casi a la quinta vez que el celular sonó.

Nati: No…

Kevin: Deben estar preocupados por vos.

Nati: Atendé vos si tanto te importa.

No pretendía ser hostil con él, pero no podía evitarlo. Paciencia era lo último que me sobraba en ese momento. Como se lo dije, él atendió.

Kevin: Hola…Kevin, qué queres Nick?

Al escuchar su nombre, sentí como una puñalada en el estómago.

Kevin: Estoy haciendo lo que tendrías que estar haciendo vos… pero NADA Nick…después hablamos… chau

Nati: Qué quería?

Kevin: Supongo que estan preocupados por vos. Con todas las llamadas perdidas que tenes de Ro…

Dijo entregandome el celular nuevamente.

Nati: Qué hacés aca Kevin?

Le dije cambiando totalmente de tema. Ahora sí lo miraba a los ojos. Quería saber con presición que era lo que por su cabeza pasaba.

Kevin: Ya te lo dije…

Nati (interrumpiendo): Es que vos eras la última persona que hubiera esperado encontrarme. Porque siempre me trataste tan…no sé… tan distante. Siempre pense que me odiabas o algo parecido…

Al escuchar esto, Kevin bajó la mirada y empezó a jugar con la cucharita en su café.

Kevin: No creo que sea el momento de hablar de eso. Ahora lo que importa es lo que a VOS te pasa.

Estaba totalmente empecinado en hacerme llorar o qué?

Nati: No sé. Ni yo sé que pasó. Como llegamos a esta intancia. Yo… yo que tenía la ilusión… que nunca pensé que…que siempre soñé…

No podía terminar las oraciones. Decir aquellas cosas en voz alta, de alguna forma era admitirlas, y me negaba a hacerlo. Todo aquello era una pesadilla. Un pesadilla de la cual quería despertar y estaba segura que iba a hacerlo. Iba a despertar en la cama y reirme de lo tonta que fui al pensar que todo era verdad. No podía serlo. Nick tenía que quererme, tenía que sentir lo mismo que yo. Pero no. Las cosas no eran así. Muy a mi pesar, estaba sentada en un restaurant valla uno saber en donde, con Kevin en frente mío, llorando lágrimas por alguien que ni siquiera le importaba mi persona. Kevin volvió a limpiarme las lagrimas suavemente con una de sus manos.

Kevin: Nati, acá no se termina el mundo tenes que salir adelante.

Nati (llorando a mares): Pero no puedo, Kevin. Entendeme que estoy destrozada. Que en este tiempo me ilusioné tanto… que ingenua que fui…

Kevin: Pero Nati, ahora tenes que ser más fuerte que nunca. Y por otra parte, él no podía hacer otra cosa.

Antes de que pudiera empezar a discutir sobre lo que había dicho, el siguió.

Kevin: No me malinterpretes. Yo estoy de acuerdo con vos en que se equivocó, y mucho. Pero ahora ya estan las cartas sobre la mesa y vos… vas a tener que aprender a ser feliz con su felicidad.

No sabía como habíamos llegado a este escalón. Cuando el mundo había dado semejante giro, que estaba allí ahogando mis pensas con Kevin Jonas. Como era posible? Era una persona de carne y hueso, no iba a poder soportar tanto dolor por mucho tiempo.

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