lunes, 23 de febrero de 2009

Capítulo 89

Cuenta Ro:

Finalmente, y casi sin poder creerlo, había parado de llorar. Me separé de Joe y me quedé mirándolo por un largo rato.

Joe: Queres contarme que paso?

Ro: No quiero seguir llorando.

Joe posó su mano en mi rostro y el calor de su caricia hizo que se me ponga la piel de gallina. Sentía los ojos hinchados, adoloridos.

Joe: Te vuelve a hacer algo de nuevo y te juro que lo mato…

Los ojos se me volvieron a llenar de lágrimas. Estaba muy sensible. Tenerlo allí, protegiéndome y preocupándose por mí, me hacía renacer todo lo que sentía por él. Pasaron varios minutos y me dí cuenta que todos los sentimientos que había tenido, poco a poco se estaban yendo. Joe había cambiado el tema de conversación y esto me había ayudado a despejar mi cabeza.

Joe: No sé si es ahora el momento, pero después de que te fuiste hoy, me quede con ganas de preguntarte algo.

Levanté la mirada y noté la duda en su rostro. Yo ya sabía que era lo que quería preguntarme. Simplemente esperé.

Joe: Hoy me dijiste que lo único que hacías era traerme problemas y… y no te das una idea de cuan equivocada estás…

Ro (buscando las palabras justas): Es que, vos no entendés…

Sentí su dedo índice en mi mentón, obligandome a levantar la vista y mirarlo a los ojos.

Joe: Puede ser. Pero entonces, nadie mejor que vos para explicarme…

Hoy había llegado a la cuenta que Nati tenía mucha razón en todo lo que me había dicho y yo no había querido escuchar. Quizas, era hora de seguir sus consejos. Probablemente Joe era lo suficientemente grande y maduro, para saber que era lo que le convenía o no.

Ro: Yo sé que si vos estuvieras conmigo, te arruinaría la carrera.

Sonaba tan tonto decirlo de esa manera, pero no encontraba otra forma. Como yo creía que iba a reaccionar lo hizo. Se quedó boquiabierto con los ojos abiertos, sin poder creer lo que escuchaba.

Joe: De dónde sacaste eso?

Ro: Después de que salieron nuestras fotos en San Francisco, me llamó tu publicista y me explicó eso. (Bajando la mirada) No quiero que por mi culpa pierdas esto que tanto queres. Quería cuidarte.

Casi al intante Joe se paró del banco y se pusó a caminar de un lado a otro. Parecía, enojado? Lo miré atentamente.

Joe: Explicame una cosa, cuándo te pedí yo que me cuidaras?

Efectivamente, estaba enojado. No creía que fuera a reaccionar así, no podía creer que todo me tenía que salir mal. En menos de un segundo, los ojos se me llenaron de lágrimas.

Ro: Joe yo…

Finalmente se acercó a mí y tomó mi rostro entre sus dos manos. No sabía si realmente era furia lo que había en sus ojos, pero sí una mezcla inmensa de sentimientos.

Joe: NUNCA LO HICE! Lo único que te pedí fue que me quisieras. Hice de todo para enamorarte, pero…

Estaba cansada de que nadie viera toda la realidad. Estaba cansada de que me pasen por ensima, ya no me importaba nada.

Ro: PERO NUNCA TE DISTE CUENTA QUE ME ENAMORASTE DESDE EL PRIMER MOMENTO!

Respiré agitada, semejante descargue me había dejado sin aliento. Joe abrió los ojos como platos, por lo visto, no se esperaba esa reacción por mi parte. Sin decir nada, fue acercando lentamente su rostro al mío. Si bien lo había tenido muchas veces a esa distancia, siempre alguna razón me había denido. A esas alturas, ninguna de las razones que me hubieran detenido existían. Joe sabía muy bien todo lo que estaba en juego, y sin embargo seguía allí, jugándose por mí. Los centímetros que nos separaban eran cada vez menos, hasta que finalmente el contacto se hizo inevitable. No se parecía a nada de lo que me hubiera imaginado. La sensación fue indescriptible. Sentí como se me iba el alma del cuerpo, como con ese beso, me curaba todas las heridas. Su calor, su olor, todo él me llenaba de pies a cabeza. Tanto tiempo había esperado ese momento. El momento en poder olvidarme del mundo, simplemente él y yo, y nadie más. Nadie para arruinarnos la felicidad.

Cuenta Nati:

Me senté en el sillón del living y esperé hasta recibir alguna noticia. Tanta era mi angustia y deseperación, que no me quedó una uña en los dedos. Pasados algunos minutos, me di cuenta que no podía quedarme más sentada allí de brazos cruzados. Me paré y fui a hablar con mi primo. Nadie mejor que él para explicarme qué había pasado. Subí los escalones de dos en dos y entré en la habitación sin golpear. Mike no se había dormido, ni siquiera se había cambiado de ropa.

Mike: Andate Nati.

Dijo con agresividad. No iba a tolerar que usara ese tono conmigo. Él era el que estaba en falta, no yo.

Nati: De aca no me muevo hasta que me digas que paso con Ro.

Se dio vuelta y me dio la espalda. Me estaba empezando a sacar.

Mike: Andate…

Esta vez lo dijo triste, con desgano.

Nati: No me voy a ir. Vos elegis.

Mike se sento en la cama y me di cuenta que tenía los ojos hinchados de tanto llorar. No puedo negar que me dio un poco de lástima aquella imagen. Dio unas palmaditas sobre el espacio vacio en su cama, invitandome a sentarme.

Nati: Qué paso Mike?

Apolló su cabeza sobre mi hombro y sentí como sus lagrimas se derramaba y caían sobre mi remera.

Mike: Queres saber que paso? Que la insulte a Ro de pies a cabeza, que la hice sentir una basura, eso queres escuchar? Qué le dije que era una interesada y una puta?

Me quede inmóvil. No esperaba que me dijera eso.

Nati: QUE LE DIJISTE QUE?

Me quedé atónita. Me paré de un salto y lo miré amenasante. Quería seguir escuchando. No entendía nada, pero si se volvía a desubicar juro que le pegaba. Entonces el escondio su rostro en entre sus manos y lloró desonsoladamente. Pero, porque lloraba así?

No hay comentarios:

Publicar un comentario