lunes, 23 de febrero de 2009

Capítulo 107

Cuenta Ro:

Llegamos a la casa de Joe en menos de lo que canta un gallo. Nos detuvimos dentro del garage y entramos a la casa. A diferencia de cuando nos habíamos ido, la casa estaba llena de distintos sonidos. Por un lado, la televisión del living estaba encendida y el pequeño Frankie se encontraba mirándola lo más cómodo en el sillón. Nos dirigimos a la cocina y allí nos encontramos con los papás de Joe. Kevin por un lado estaba cocinando lo que comeríamos en escasos minutos, y Denisse leía el periódico del día. Joe saludo efusivamente a ambos y, llegado mi turno, yo también lo hice pero más tímidamente.

Kevin: Dentro de unos minutos vamos a comer, por qué no vas y les avisas a tus hermanos.

Joe: Bueno, ahí voy.

Respondió Joe y sin decir más nada, desapareció por el pasillo por el que habíamos entrado.

Denisse: Vení Ro. No te quedes parada.

Dijo haciendo un gesto para que tomara asiento a su lado. Aunque ya hacía cerca de una semana que me encontraba en esa casa no podía evitar sentirme un tanto incomoda sola con ellos dos.

Denisse: La semana que viene ya vuelven para Buenos Aires?

Por qué había que hablar de ese tema? Con todo mi ser había intentado evitar pensar en ello, pero parecía que el mundo entero estaba empeñado en que no lo olvidara ni un solo segundo. Respondí a su pregunta y seguí charlando del tema por el simple hecho de no ser descortez.

Ro: Sí, el sábado a la tarde.

Denisse: Que lástima! Hubiera querido que te quedaras más tiempo. Ya ves, a la tarde cuando estan todos fuera de casa es bueno tener a alguien con quien hablar.

Pude notar un pequeño brillo en sus ojos y no pude evitar mas que sonreir en respuesta. Un sentimiento de ternura se arremolinaba en mi estómago. No podía creer como era que todos en aquella familia me hicieran sentir tan a gusto.

Ro: Espero poder volver algun día…

???: Estoy seguro de que lo vas a hacer.

Una voz masculina hizo que me de vuelta de repente. Quedé, entonces, mirándolo a Joe por varios segundos. Atontada, perdida en sus facciones. Recorriendo cada porción de su perfecto rostro con la mirada, sin poder dejar de sonreir. Sin poder dejar de expresar toda la felicidad que algo tan simple como un almuerzo con su familia me proporcionaba. Cuando volví mi cuerpo a su posición previa, advertí que Denisse también estaba sonriendo. Sería eso signo de su aprobación?

Joe (dirigiéndose a su madre): Tanto Kevin como Nick bajan en unos minutos. Y Frankie estaba terminando de ver algo en la tele y venía.

Kevin: Mientras tanto vos podrías ir poniendo la mesa.

Joe puso cara de disgusto. Por lo visto, no le gustaba demaciado encargarse de los quehaceres de la casa.

Ro (poniéndome de pie): Dale, yo te ayudo.

Casi al momomento que terminabamos de poner el último vaso los tres miembros de la familia faltantes aparecieron en la cocina y Kevin padre sacaba una deliciosa pizza del horno. Tanto Kevin Jr como Nick tenían una cara que le sacarían la felicidad a cualquiera. Ellos procuraban no mirarse uno al otro, pero cuando lo hacían se decían todo. Yo intenté hacer lo mismo. No mirarlos. En especial a Nick. Después de todo lo que había hablado con Nati, no podía evitar sentir desprecio hacia su persona. El almuerzo transcurrió normalmente. El silencio sólo era interrumpido por las conversaciones entre Frankie y sus padres, y quizás algun comentario por parte de Joe. Cerca de una hora después de haber comenzado, todos habíamos quedado satisfechos. El padre los chicos era realmente un maestro en la cocina.

Joe: Nos podemos levantar?

Denisse: Sí, vallan. Yo limpio.

Ro (levantándome): No querés que te ayude, Denisse?

Denisse: No, vallan. Yo me arreglo.

Joe: Sí, vamos.

Dijo Joe insistente y me tomó de la mano al momento que me tironeaba para que salieramos de allí. Subimos las escaleras y esperámos en el pasillo que comunicaba todas las habitaciones.

Joe: Vamos al playroom? Vemos alguna peli, jugamos a algo…

Ro: Dale. Lo que vos quieras.

Subimos, entonces, un piso más. Me encontré entonces, con una habitación que yo ya conocía. Miré con atención y mis ojos se encontraron con la mesa de pool, los sillones y la televisión. Todo estaba tal cual la última vez que había estado allí. Recordé, con un poco de nostalgia, todo lo que había pasado la última vez que estuvimos los dos juntos en ese lugar. Pensé cuanto habían cambiado las cosas y que en aquel entonces, no hubiera imaginado jamás que estaría con Joe como lo estábamos ahora.

Joe: Qué querés hacer?

Ro: Lo que sea, menos jugar al pool.

Joe: Otra vez con eso? No tuviste un buen profesor ya?

Ro: Igual. Mejor veamos la tele.

Así como yo lo pedí, nos sentamos en el acolchado sillón de cuero y nos pusimos a ver la tele. Si digo que estaba prestando atención a la programación, les miento. Tampoco hace falta decir en donde se encontraba toda mi atención. Ambos estabamos sentados uno al lado del otro. Uno de sus fuertes brasos, me tenía presa a su lado sin dejar que saliera de aquel lugar, aunque tampoco tenía pensado hacerlo. Mi cabeza, apollado en su escultural abdomen, difrutaba de su calor y su comodidad. El perfume que emanaba, me llenaba de pies a cabeza, impregnandome poco a poco de todo su ser.

Ro: Esta semana la tenes muy ocupada?

Pregunté en un hilo de voz, no estando segura de querer saber la respuesta.

Joe: Mas o menos. Tengo que ir a filmar, algunas seciones de fotos y creo que dos entrevistas.

Eso era MAS O MENOS?

Ro: Ah…

Dije un tanto decepcionada de su respuesta. Sin esperarlo, Joe puso el dedo índice de su mano desocupada y me obligo a mirarlo directo a los ojos.

Joe: No me mires así! Cada instante libre lo vamos a pasar juntos, no te preocupes.

Ro: Lo sé.

Y sellamos nuestra conversación con un tierno beso. No pedía mas que estar junto a él, así, como estabamos en aquel momento. No quería separarme. Incluso unos centímetros podrían ser mucho.

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