Cuenta Nati:
Todavía nos encontrabamos con Kevin en aquella cafetería. Ibamos por nuestro tercer café cada uno y las lágrimas no había cesado. Estaba en un estado de catársis imposible de contener.
Nati: Ya lo sé, pero simplemente no puedo. Soy tan egoísta, que no lo puedo ver con ella. En el fondo yo siempre supe que lo nuestro no podía ser. Siempre tuve todos los indicios de que él la seguía queriendo. Sus reacciónes, como la miraba, todo. Todo enfrente de mis narices. Pero nunca lo quise ver. Que tonta por Dios! Como podía llegar a elegirme a mí. Mirame…
Dije haciendo un gesto con la manos señalándome.
Nati: Qué puedo tener yo que no tenga ella? Al contrario. Ella siempre tan hermosa, perfecta… digna estrella de televisión y yo…
Kevin: Y vos tenes una belleza mucho menos mediática. Una belleza más fresca…sos hermosa Nati, que nadie te haga pensar nunca lo contrario…
No esperaba esa contestación por su parte e hizo que, como un reflejo, un calor subiera a mis mejillas y las pintaba de color rosado.
Nati: Vos me decís todo esto porque estoy mal, si no ni siquiera te habrias acercado a mí hoy…
Kevin: Por Dios. No podés decirme eso. Hoy cuando llegaste a la fiesta… estabas tan… simplemente…
Notaba el nerviosismo en su boca. En cada palabra que pronunciaba, notaba la dificultad que Kevin hallaba en decirlas. Por primera vez después de todo lo ocurrido aquella noche, verlo en aquella situción a Kevin hizo que una pequeña sonrisa se asomara en mi semblante. Puse mi mano en su mentón y lo obligué a mirarme a los ojos.
Nati: Gracias Kev. No sé que hubiera sido de mí si no me hubieras venido a buscar, si no me hubieras seguido…
Kevin: No podía hacer otra cosa. No quiero verte mal, yo sé que todo esto va a pasar y dentro de un tiempo nos vamos a reir al respecto.
Nati: Eso espero…
Nos quemos mirñandonos unos momentos y finalmente decidimos que era hora de volver. Mi intención nunca había sido preocupar a la gente que todavía me quería, así que lo mejor iba a ser emprender el regreso a casa. Kevin llamó a la chica que nos había atendido y pagó por lo que habíamos consumido. Salimos y una brisa me puso la piel de gallina. No me había dado cuenta lo mucho que había refrescado y yo estaba bastante desabrigada.
Kevin: Tenes frío?
Nati: N-n-o…
No soy muy buena mintiendo. Kevin se sacó su saco y me lo pasó por sobre mis hombros.
Nati: No hace falta Kev yo…
Kevin (interrumpiendo): Vos te callás y te ponés esto porque te vas a enfermar.
Al ponerme su campera no quitó su brazo de sobre mis hombros. Su abrazo me proporcionaba calor y me hacía sentir mejor. Kevin paró un taxi y empezamos nuestro camino hacia la casa de mi tía. En todo el camino ninguno de los dos emitió sonido. Yo, siemplemente no me moví de su lado. Viajé apollada sobre su pecho hasta el punto que casi me quedaba dormida. Antes de que pudiera notarlo Kevin me estaba sacudiendo suavemente.
Kevin: Nati, llegamos.
Me erguí al instante. Antes de bajarme, pude escuchar a Kevin hablando con el taxista.
Kevin: Espéreme unos minutos que yo ahora vuelvo.
Nati: Yo puedo llegar a la puerta sóla Kev…
Kevin: Llegué hasta acá, te voy a acompañar hasta la puerta.
Bajé del taxi y detrás de mí lo hizo Kevin. Mientras caminábamos hasta la puerta, busqué en mi cartera las llaves. Cuando ya nos encontrabamos en la entrada y antes de abrir la puerta, seguí mis impulsos y le di un abrazo a Kevin.
Nati: Gracias de nuevo…
Kevin: No me tenés que agradecer nada, Nati.
Nati: Sí, sí tengo. Lo único que lamento es que nos empecemos a llevar bien ahora y no antes.
Kevin (separándose): Mejor tarde que nunca, no?
Nati (sonriendo): Mejor tarde que nunca.
Abrí la puerta y esperé en el umbral hasta que Kevin entrara al taxi. Cuando lo hizo, me despedí con la mano y él lo hizo a través de la ventana del auto. No fue hasta ese momento, que note lo mucho que me dolía el cuerpo del cansancio. No podía esperar más a acostarme y dormir, aunque algo me decía que esa noche no iba a poder hacerlo.
Cuenta Ro:
Luego de que cortó el teléfono Nick se quedo totalmente en silecio.
Ro: Quién te atendió?
Nick: Kevin.
Kevin? Qué hacía Kevin con el celular de Nati?
Ro: Kevin?
Nick: No sé. Por lo visto esta con ella.
Nick parecía perturbado. Por lo visto no le gustaba mucho la idea de que Kevin estuviera con Nati.
Ro: En dónde están?
Nick: No sé Ro, no escuchaste que hable menos de diez segundos con él?
Nick dio media vuelta y desapareció de mi vista. Era todo tan confunso. Realmente me esforzaba por entender a ese chico y se me hacía totalmente imposible. No me gustaba nada el hecho de estar sóla allí, sin poder hacer nada. Finalmente, me dispuse a buscar a Joe. Por suerte no tarde mucho en hacerlo. Él ya no estaba con Miley, por suerte.
Joe: Y? Qué pasó?
Ro: Nick y Nati se pelearon…
Joe (interrumpiendo): Se pelearon?
Ro: Sí. Nick le dijo a Nati que no la quería y todo lo que vos ya te imaginabas. Ahora Nati está con Kevin en algun lugar…
Joe (interrumpiendo nuevamente): Con Kevin?
Ro: Sí, sobre eso no me preguntes porque no tengo ni idea.
Joe: Y qué pensas hacer?
Ro: No sé. Nati no me atiende el celular y yo la conosco, hasta mañana no voy a poder contactarla.
Joe: Tenés ganas de irte?
Bajé la mirada y asentí con la cabeza.
Ro: Perdón. Si te querés quedar nos quedamos un rato más no tengo probl…
Joe (interrumpiendo una vez más): No te hagas problema. Yo también estoy un poco cansado. Vamos.
Ro: Nos vamos con Nick?
Joe (frunciendo el seño): No, me lo acabo de cruzar me dijo que se volvía con Miley.
No quise pensar demaciado al respecto. Simplemente, luego de terminar con nuestra conversación, nos dispusimos a buscar a Chelsea para despedirnos. Ella no quería dejarnos ir, decía que era muy temprano. Sin embargo, luego de darle alguns excusas, logramos irnos. Salimos y fuimos directo al auto. No hablamos en todo el camino de regreso. No podía evitar mirar con atención por la ventana. Quizas, si tenía un poco de suerte, la veía a Nati o a Kevin por ahí. Pero claro, la suerte no siempre está de mi lado. Sin darme cuenta, Joe apolló su mano sobre la mía e hizo que me desconectara de mis pensamientos.
Joe (mirándome fijamente): No te preocupes, todo va a estar bien.
Lo miré y no pude evitar ebosar una pequeña sonrisa. Si bien no había alcansado para que quedara totalmente despreocupada, me sentía un poco mejor, más acompañada. Algunos minutos después, llegamos a la casa de Joe. Éste estacionó el auto en el garage y ambos bajamos camino a nuestras habitaciones. La casa estaba totalmente en silencio y nosotros intentamos no romperlo. Llegué a la puerta de mi habitación. Eso quería decir que era hora de despedirnos. Me tomó por la cintura y acercó su rostro al mío, apollándo su frente sobre la mía.
Joe: Mañana si queres te llevo a ver a Nati.
Ro: Gracias. Ahora va a ser mejor que nos vallamos a dormir.
Sin decir más nada, acomodó a la perfección sus labios sobre los míos. Tras unos segundos, los separó y se termino de despidir.
Joe: Que duermas bien.
Ro (yendo hacia mi habitación): Vos también. Hasta mañana.
Entré a mi habitación y me pusé el pijama. Me rescosté en la cama y cerré los ojos en vano. Por más que mi cuerpo pedía un descanso, no podía dormir tranquila sin saber que le había pasado a Nati.

No hay comentarios:
Publicar un comentario