lunes, 23 de febrero de 2009

Capítulo 75

Cuenta Nati:

Me preocupaba mucho como se sentía Ro. Sentía que no podía hacer nada por ella y que cada vez que daba mi opinión le hacía mal. Pero que debía hacer? Darle mi opinión o decirle lo que quería escuchar? El domingo a la mañana sentí que alguien me sacudía. Estaba tan dulcemente dormida, que al ser despertada me levante deun golpe.

Nati: Pero…

Antes de que pudiera decir nada una mano se posó sobre mi boca y me impidió el habla. Seguí protestando, aunque mi voz quedaba totalmente acallada. Conforme mis ojos se acostumbraban a la luz de la mañana, ví a mi primo que me hacía señas de que me quedara callada.

Mike: Shh…

Sacó su mano y me quede en la cama, sin saber que hacer.

Nati: Que haces acá?

Mike: Te puedo pedir un favor? (Asentí) Me dejas a solas con Ro?

Miré a mi lado y vi como mi amiga estaba durmiendo. Lo volví a mirar a Mike y me dí cuenta que era la oportunidad que tenía Mike para hablar con ella. No dije nada, simplemente me levante, me puse mis pantuflas de Mickey y salí de la habitación, aún en pijama. Tuve la tentación de robarle la habitación a Mike y seguir durmiendo, pero cambié de opinión. Bajé al piso inferior y me encontré en la cocina con mi tía. Ella acaba de hacer un poco de té así que la acompañé en el desayuno.

Sandra: No pensé que te fueras a levantar temprano…

Nati: Yo tampoco…

Dije y miré la cara de desconcierto de mi tía. Estaba a punto de explicarle que su hijo me había interrumpido el sueño cuando sonó el timbre de la puerta de entrada.

Sandra: Ya vengo…

Mire por el televisorcito de la cocina y noté que el que se encontraba en la puerta ya lo había visto. Casi escupo todo el café cuando me di cuenta quien era. Me paré de un golpe y le detuve el paso a mi tía.

Nati (un tanto nerviosa): No tía, quedate que abró yo.

Sandra: Pero estas en pijama…

Nati: No importa, termina vos el desayuno, yo atiendo.

Antes de que pudiera decirme que si o que no, salí casi corriendo a atender la puerta. Un poco agitada abrí la puerta y me encontre con un hombre bajito con bigotitos.

??? (en español): Por lo visto hoy tampoco esta Rocio…

Me dio gusto saber que el mexicano me había reconocido y se había acordado de mí.

Nati: No. (firmando un papel) Gracias.

Tome la bolsa en forma horizontal, tal y como me la había entregado. En la parte de afuera había, como ya era una costumbre, una tarjetita color violeta donde se podía leer “Para Ro”, hecho por puño y letra de Joe. Tomé la tarjetita y sin leerla ni ver que había adentro de la bolcita, lo metí adentro. Entré a la cocina como si nada y seguí desayunando.

Sandra: Quién era? (Mirando el paquete que traía) Es para vos?

Nati: Sí (mentí), me lo regalaron…

Sandra: Ahhh, algo me dijo Mike que estabas con el chico ese, el famoso…

Nati: jajaja Si…

Reí nerviosamente. Me hubiese encantado saber que era lo que hablaba mi primo con su madre, pero simplemente no me dio la cara de preguntar.

Cuenta Ro:

Esa noche me costo mucho conciliar el sueño, mucho más de lo común. Casí al instante que me quedaba dormida senti que una mano me sacudía suavemente con la intención de despertarme. Sin abrir los ojos dije:

Ro: Dejame dormir Nati…

Dije y me di media vuelta. La voz que escuche a continuación se encontraba muy lejos de ser la de Nati. Al escucharlo un escalofrío recorrió mi cuerpo, no quería verlo, no quería hablar con él.

Mike: No soy Nati. (Hizo una pausa) Te traje algo…

Me dí vuelta lentamente y lo miré. No parecía el Mike de siempre. Estaba parado al lado de la cama con una bandeja y un desayuno, aparentemente hecho por él. Me aleje para el costado de la cama que se encontraba más lejos de él para que pudiera sentarse en el espacio vacio de la cama. Así lo hizo y apolló la bandeja sobre mis piernas. No dije nada simplemente ocupe mi mirada en el desayuno, compuesto por un café con leche, unos waffles y un jugo de naranja. No lo hacía por tener hambre, al contrario, no tenía ganas de comer, pero no quería mirarlo a los ojos. Por lo visto si yo no decía nada teníamos para rato en ese silencio, así que decidí ser yo la que empezará la conversación. Al fin y al cabo, en algun momento ibamos a tener que hablar.

Ro: Por que es todo esto?

Mike: Ya sabes porque es…

SI LO SE! PERO QUIERO QUE VOS ME LO DIGAS. QUIERO QUE ADMITAS QUE TE EQUIVOCASTE.

Mike: Es mi forma de decir perdón.

Ro: Pero las cosas no se arreglan haciendo regalos.

Mike: Ya lo sé, pero por algo tenía que empezar.

Hizo una pausa y yo no dije nada. No aprobaba ni desaprobaba lo que estaba haciendo. Simplemente empecé a comer un waffle para tener la boca ocupada y no tener que decir nada.

Mike: Perdoname. Perdoname. Te juro que no estaba pensando. Los celos me jugaron una mala pasada, realmente no soy así.

Ro: Y cómo sos? Lo único que deduje de ayer fue que no me tenes confianza, que no te tenes confianza a vos mismo. Por favor, nunca te engañaría… Sin embargo, me decepcionaste, y ya no va a ser lo mismo…

En ningun momento levante la mirada. No quería saber como se sentía, si veía que le estaba haciendo mal me sería mas difícil decir la verdad, ser totalmente honesta con el. Sentí que se levantaba de la cama y no pude evitar seguirlo con la mirada. No se fue muy lejos, simplemente se arrodillo en el piso y quedo un poco mas debajo de lo que me encontraba yo. Casi me atraganto con el waffle que me estaba comiendo cuando el tomo mi mano vacia y dijo:

Mike: Por favor Ro. Entedes que me muero si no estas conmigo. No pegué un ojo en toda la noche.

Bajé la mirada, me destruía verlo así.

Mike: Por favor mirame (muy a mi pesar tuve que hacerlo), mira como estoy después de un día de pensar que te había perdido. No puedo seguir así. Por favor, dame otra oportunidad.

Se estaba rebajando a mí! A él que siempre lo había creido tan orgulloso. Estaba conociendo una parte que no conocía de él, una personalidad muy distinta a la que creía conocer, no sabía si exactamente una mejor. Saqué mi mano de entre las suyas y me quede mirando el jugo de naranja. No sabía que decir ni que hacer. Mi cabeza iba a explotar en cualquier momento.

Ro: Pero…

Tenía que decirlo. “LO QUIERO A JOE”. No era tan difícil o si lo era? Suspiré y tome coraje de donde no lo tenía. Uno, dos…tres.

Ro: Esta bien Mike, vamos a intentarlo de nuevo.

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