lunes, 23 de febrero de 2009

Capítulo 121

Cuenta Ro:

Había cerrado los ojos por unos instantes cuando una voz, muy lejos de ser la de Joe, me sacó de mi relajación.

Kevin: Joe dice mamá que te vallas…

Al entrar sin golpear y haciendo tanto ruido, ambos nos despertamos en un segundo. Kevin se detuvo en seco al notar lo que estaba interrumpiendo.

Kevin:… levantando. Perdón chicos, no los quería molestar.

Terminó la oración, un tanto sorprendido. Sin más, él desapareció tras la puerta. Me erguí en la cama y miré el reloj sin poder creer lo que mis ojos decían.

Joe: Qué hora es?

Dijo bostezando y rascándose un poco la cabeza.

Ro (saliendo de la cama y diriéndome a la puerta): Es mediodía. Dale, levantate que almorzamos y salimos para el aeropuerto.

Decir aquello, hizo que lo que fuera que estuviera en mi estomago se revolviera a más no poder. No podía ser que el día ya había llegado. Salí del cuarto de Joe y entré al mío antes de que alguien me viera. Ya me sentía lo sufientemente apenada por la escena que había presenciado Kevin. Qué alguien me explique cuándo me quedé dormida, por favor. Tomé la ropa que había dejado preparada para ponerme y guarde el pijama luego de quitármelo. Tomé mi portacosméticos y me dirigí al baño para asearme un poco y disimular que mi rostro gritaba lo poco que había dormido la noche anterior. Salí apenas unos minutos después y guardé todo lo que había quedado suelto por el cuarto. Ya estaba todo listo. Le eché un último vistazo a toda la habitación. Realmente sentía que el tiempo había sido poco, que quedaban muchas cosas por hacer. Eso no importaba ya. El día había llegado, lo único que tenía hacer era hacerle frente. Tomé mi valija y mis bolsos como pude y empecé a caminar hacia las escaleras. Antes de llegar a ellas, me quedé pensando y debatiendo como poder bajarlas sin morir en el intento. Fue entonces, cuando una persona detrás de mí me interrumpió.

???: Dame algo que te ayudo.

Giré en mi lugar para ver a Nick parado con una de sus manos extendidas hacia mí. Le dí el bolso que tenía en las manos mientras con la mano ahora libre, bajaba la valija con rueditas.

Ro (mientras bajábamos): Te sentís mejor?

Volteé la cabeza y noté que lo había sorprendido totalmente con mi pregunta.

Nick: Mejor de qué?

Ro: Ayer… no te sentías mal?

Nick (intentando arreglar su error): Ah sí, me fui a dormir y se me pasó. Gracias por preguntar.

Ya habíamos llegado al pie de la escalera y ambos dejamos todas mis cosas a un costado.

Ro: Vas a venir hoy al aeropuerto?

Esta pregunta volvió a descolocarlo completamente. Parecía que se había quedado sin habla y pude adivinar, antes que dijera nada, cual iba a ser su respuesta.

Nick: Bueno…yo…estem… me gustaría ir…

Ro: Pero tenés cosas que hacer no?

Nick (bajando la cabeza): Perdón, es que… bueno igual no creo que fuera a ser muy bienvenido.

Ro: De verdad crees eso? Me hubiese encantado que vinieras, pero bueno.

Él no dijo más nada. Yo siemplemente salí de allí y me dirigí a la cocina donde estaba el resto de la familia. Me sentí un poco avergonzada al llegar allí, no sólo por el hecho de ser la única que faltaba sino también por la mirada cómplice de Kevin.

Ro: Perdón que tardé es que me quedan arreglar algunas cosas para hoy.

Dije al momento que tomaba mi lugar en la mesa. En ese momento, Nick entró con la mirada un tanto perdida Dios sabe donde y allí fue que noté que no había un lugar para él.

Denisse: Ya te vas, Nicki?

Nick: Mamá…

Dijo casi al instante quejándose por como lo había llamado su madre.

Joe: Si NICKI, ya te vas?

Dijo su hermano burlándose de él. Nick no le contestó, simplemente lo fusiló con la mirada.

Kevin Padre: Basta Joe.

Nick: Sí, ya me voy. Ahora me lleva Aaron. Nos vemos.

Dijo saludando a todos en general y desapareciendo de la cocina por donde había aparecido. Cuando la comida comenzó y todos estaban en su propia conversación, disimulada me acerqué a Joe y le pregunté en voz baja.

Ro: A dónde fue Nick?

Joe: Salía con Miley.

Dijo poniendo un bocado de comida y masticándolo sin dejar de mirarme, esperando una respuesta.

Ro: Por eso no viene a despedirnos?

Joe: Supongo. Además estoy seguro que no se quiere cruzar con Nati. Y hablando de ella, la tenemos que ir a buscar?

Ro: No, me dijo que ella se arreglaba y que nos encontrábamos allá.

Joe: La lleva Mike?

Noté la dureza en sus palabras y el desagrado con el que él lo nombraba.

Ro: No lo sé.

Ese fue el punto final de nuestra charla. Por lo visto, a al no le hacía mucha gracia tener que volver a verlo, y no lo culpaba.

Cuenta Nati:

Aquella mañana me levanté temprano y terminé de armar lo que me faltaba del bolso. Al terminar y empezar a preparme para irme, noté que la hinchazón de mis ojos no se iba. Lo único que esperaba era que no se notara que aquella noche había estado llorando. Me vestí y me maquillé un poco. Él ocupó mi mente toda la mañana. Lo vería de nuevo? Por un lado no quería, mi cabeza me decía que era lo mejor, que no tenía que verlo que ya me había despedido. Por otra parte, no podía negar ni contener las ganas que tenía de verlo una última vez. Quizas era masoquismo en estado puro, pero no me importaba. Quería ver sus ojos de nuevo, sentir su olor si era posible. Quería recordarlo por siempre, todo de él. Tomé mis valijas y mi bolso de mano y bajé como pude las escaleras. Dejé las cosas cerca de la puerta y me dirigí a la cocina donde mi tía y mi primo me esperaban para comer. El almuerzo se produjó en silencio, con alguna que otra respuesta monosilábica por mi parte.

Miré la hora, ya era el momento de despedirnos. Me paré y comencé a levantar la mesa, aunque me tía me interrumpió casi al instante.

Sandra: No no no. Dejá, ya es la hora. Yo me encargo, ustedes vallan.

Me acerqué a mi tía, la que ahora se encontraba parada, y la abrace tiernamente.

Nati: Gracias por todo tía, fueron las mejor vacaciones.

Sandra (separándonos): Te vamos a extrañar. Mandale un beso a tu mamá y a todos allá.

Nati: Lo voy a hacer.

Mike: Vamos Nati?

Nati: Sí, vamos. Chau tía, hasta la próxima.

Escoltada por Mike, me encaminé a la puerta. Allí, antes de salir, Mike me ayudo con mis valijas y antes de lo pensado, ya nos encontrábamos camino al aeropuerto.

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