Cuenta Nati:
???: Dos cafés, por favor.
Dijo una voz detrás de mí, haciendo que se me pusiera hasta el último pelo de punta al darme cuenta perfectamente de quien provenía. Apreché los segundo que él no podía verme el rostro, para limpiar cualquier indicio de que había estado llorando, aunque la hinchazón y el color rojizo no desaparecían.
Nati: ¿Qué hacés acá, Kevin?
Dije intentando estabilizar mi voz, que se quebraba a causa del reciente llanto. Él no se fijo en mi molestia, y se sentó enfrente mío.
Kevin: ¿Qué parece que hago?
Dijo, dando por sentado que no iba a irse.
Nati: Quiero estar sola, NECESITO estar sola.
Exprese mis deseos, haciendo especial hincapié en el NECESITO. Sabía con claridad, que no valían la pena aquellas palabras, ya que nada de lo que yo pudiera o no decirle harían que se moviera de su sitio.
Kevin: No me voy a ir. Esta conversación creo que ya la tuvimos una vez, ¿o me equivoco?
Dijo, irónicamente y yo, por mi lado, no pude evitar recordar aquella noche luego de la fiesta de Chelsea.
Nati: ¿Siempre vas a estar cerca para rescatarme?
Dije entre molesta y agradecida. Realmente sabía que necesitaba que él estuviera conmigo. Que el fuera mi sostén. Sin embargo, me sentía aún peor sabiendo que él hacía todo por mí y yo nada por él. Muy por el contrario, lo único que hacía era traerle más problemas.
Kevin: Y si no soy yo, ¿quién lo va a hacer?
Dijo sonriendo levemente e hizo que yo quisiera hacerlo también, aunque me costó horrores.
Nati: Soy tan estúpida, Kev. Vuelvo a cometer los mismos errores. Siempre me pasa lo mismo.
Pensé en voz alta, escondiendo mi rostro entre mis manos secando mis lagrimas con las palmas.
Kevin: ¿Qué pasó?
Nati: Sabés muy bien que pasó. Vos lo supiste desde el primer momento, ¿no? Y yo no te quise escuchar, y me odio aún más por eso. Porque no sólo soy una tonta y una ilusa, sino también una ciega.
Las palabras se enredaban al salir de mi boca, y sentía que Kevin tenía que hacer un gran esfuerzo para entenderme.
Kevin: ¿Hace falta que te diga que no tenés la culpa de nada, Nati?
Nati: Sí, sí la tengo. Si él puede engañarme así, es porque yo me dejo engañar. No aprendo, ese es mi peor error ¿Y sabés que es aún peor que eso?
No esperé a que él me respondiera, simplemente seguí con mi estado de catarsis.
Nati: Lo peor de todo, es que estoy acá, deshecha, debastada, totalmente destruída y muero, literalmente, muero por volver. Muero por subir aquel ascensor (dije señalándolo) y decirle que no puedo concebir la felicidad si no es junto a él. Que no me importan todas sus mentiras, engaños y daños, no me importa nada. Lo único que qiero es estar con él, y que nada importa, mas que nostros. Pero sé que no voy a hacerlo, porque soy demaciado orgullosa, porque vuelvo a caer en la realidad de que el mundo no es color de rosas como muchas veces me hizo pensar, porque por UNA vez quiero ser feliz con lo qe YO elijo, y no con lo que me exige el corazón.
Tuve que tomar una gran bocanada de aire para recuperar el aliento luego de semejante descargue. Por un momento, el silencio nos invadió. Por lo visto, lo había dejado sin palabras.
Kevin: Puede ser. Pero no seas tan dura contigo misma. No seas dura con él.
¿Perdón? ¿Había escuchado bien?
Nati: ¿Qué no sea dura con él? ¿Qué querés que haga? ¿Qué lo felicite?
Sus palabras me habían caído como una patada en el estómago. No tenía ni las fuerzas ni las ganas suficientes para ser cordial con Kevin.
Kevin: Nati, esta no fue la mejor semana en cuanto a mi relación con Nick. Vos te diste cuenta que las cosas estaban tensas. No es que quiera justificarlo, pero yo estoy seguro, porque lo conosco, y no lo digo porque sea mi hermanos, sé que él no es malo. Supongo que te lo habrá dicho, pero pensó que con Chloe podía hacer que él consiguiera olvidarte. Hasta por un momento todos pensamos que lo había logrado, ya no preguntaba tanto por vos, sus ánimos eran otros. Y sin embargo, cuando volvió a verte, todo cambió. No sé que es lo que tenés. Qué es eso que te hace tan especial. Pero resultas... tan… imprescindible para su felicidad. Para NUESTRA felicidad.
Terminó de decir al momento que acariciaba levemente mi mejilla, limpiando algunas lágrimas que todavía se encontraban allí. Ahora la que me había quedado sin palabras era yo. Toda aquella semana, me había mentido a mí misma, haciéndome creer que Kevin ya no sentía nada por mí mas que una sincera amistad. Que me quería como una hermana. No obstante, parecía que con el paso del tiempo, no solo los sentimientos de Nick no habían cambiado, sino que los de su hermano mayor tampoco. Ésto hizo que me sintiera aún peor, por encontrarme allí, hablando de mi amor hacia otro, con aquella persona que realmente me quería. Mi cabeza estaba a punto de explotar, cuando otra persona se paró a nuestro lado.
Ro: Nati, ¿qué pasó?
Los dos que nos encontrábamos sentados, la miramos y le dijimos todo con la mirada. Ella entendió al instante, que no era el momento oportuno y por último dijo las palabras mágicas.
Ro: ¿Querés que nos vallamos?
Nati: Por favor.
Dije en un hilo de voz, al momento que me desprendía de mi asiento y comenzaba a despedirme de Kevin. No me importaba si podía llegar a malinterpretar mi reacción, pero sentía la necesidad de abrazarlo y expresar toda mi gratitud en aquel simple gesto.
Nati: Gracias, por salvarme otra vez.
Kevin: Gracias por dejar que te salve. Y pensá muy bien en lo que te dije.
Nati: Lo voy a hacer, mañana hablamos.
Kevin: Chau Nati.
Dijo al momento que llegaba el mozo, con los dos cafés y lo dejaba a Kevin explicándole que ya no ibamos a tomarlos. Antes de salir del hotel, Ro me entregó mi cartera olvidada, y pronto nos dispusimos a buscar un taxi para salir lo más rápido posible de aquel lugar.

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