Cuenta Ro:
Minuto tras minuto, esperé volver a ver el mismo Joe que conocí antes. Uno lleno de alegría y buen humor, sin embargo, al subirme a la camioneta, me encontre con otra persona. Totalmente distante, ausente. Notaba desepción en sus ojos, con un tono de tristeza también. Esperé hasta el final del juego, pero su actitud no cambio. Pero no lo culpaba, sabía que la única que tenía culpa era yo. Cuando salimos del hoyo del molino, nos dirigimos todos hacia el salón a comer algo. Sentí que ese era el momento, que tenía que hablar con él. Cuando Nati terminó de entrar, tomé a Joe por el brazo y lo detuve. No sabía que decir, no había pensado nada. Dije lo primero que me vino a la mente.
Ro: Tenemos que hablar Joe…
Se quedó atónito. Por lo visto, no espera esa reacción por mi parte.
Joe: Te escucho…
Dijo simulando tranquilidad, aunque estaba segura de que no era lo que realmente sentía. Bajé la mirada, como ya era una costumbre, no podía cruzar miradas con él.
Ro: No quiero que estes enojado conmigo. Quiero que todo vuelva a ser como hace unos días…
Joe: No estoy enojado.
Dijo seriamente y amagó a entrar al salón.
Ro: Por favor Joe. No quiero que todo termine mal.
Joe: No sé a que te referís.
Me estaba empezando a alterar. No podía ser que me dijera estas cosas, el sabía muy bien a que me refería.
Ro: Quiero que todo vuelva a ser como hace unos días. Que nos llevemos bien, que podamos ser…amigos.
Joe: Perdoname pero yo no puedo ser tu amigo. Por favor, necesito que me lo digas de una vez. Decímelo, decime que no me queres y te juro que no te vuelvo a molestar nunca más.
Ro: Yo…yo…
Joe: Vos? Son tres palabras “NO TE QUIERO”.
Dijo marcando cada palabra con claridad.
Ro: Yo… yo no… no te lo puedo decir…
Un nudo se había formado en mi garganta y apenas podía hablar. Entonces sentí sus suaves y cálidas manos en mi rostro. Me obligó a que levantara la vista y lo mirara directo a los ojos. Algo en sus ojos había cambiado, un brillo especial se encontraba en ellos.
Joe: Pero entonces por que no me dejas quererte?
Contra mi voluntad, mis ojos se llenaron de lágrimas. Lágrimas que no iban a tardar en caer. No quería llorar, ya lo había hecho demaciado los ultimos días. Lentamente fue acercando su rostro al mio. Luchaba contra mi voluntad, pero la atracción era más fuerte. Sin pensarlo, corrí mi cabeza y me alejé de él.
Ro: Joe, no podemos…
Joe: Es por Mike no?
Noté la furia en sus ojos.
Ro: No Joe, es por mí. Vamos, nos deben estar esperando…
Y habíendo dicho esto, abrimos la puerta y entramos al salón. Cuando lo hicimos, todos guardaron silencio hasta que nos sentamos. Por suerte, algunos segundos más tarde, cada uno siguió con su conversación.
Cuenta Nati:
Ro entró y agarró una hamburguesa. Por lo visto no tenía muchas ganas de hablar y yo no iba a preguntarla nada adelanta de todos. Simplemente seguí mi conversación con Nick.
Nick: Me encantaría conocer a tus amigas.
Nati: Cuando vengas a Argentina te las voy a presentar. Miré, aca tengo unas fotos con ellas…
Dije y empecé a buscar mi celular en la cartera. Revolví toda la cartera y no pude encontrarlo.
Nati: Perdí el celular.
Nick: Cuando fue la ultima vez que lo viste?
Nati: En la camioneta…
Nick: Bueno, vamos a ver si está allá.
Seguido de esto, le pidió las llaves a Aaron y nos encaminamos fuera del salón. Tardamos unos minutos en encontrar la camioneta en la oscuridad. Entonces Nick abrió la puerta y me puse a buscar el celular. Por suerte allí estaba, por lo visto se me había caido.
Nati: Acá está!!
Dije llena de felicidad. Nick cerró la puerta y empecé a caminar en dirección al salón cuando me dí cuenta que él no me seguía. Me dí vuelta y comnzó a caminar en dirección a mí.
Nati: Pasó algo?
Nick: Que adentro no puedo darte esto…
Entonces se acercó lentamente con intenciones de darme un beso. Sin embargo, no llegó a concretarse, dado que de repente vimos como una luz aparecía y apenas un segundo volvió a irse. Del susto, me separé de él.
Nati: Qué fue eso?
Nick: Qué cosa?
Nati: No viste ese flash?
Por lo visto el no había visto nada. No quise quedarme allí, solos así que lo obligué a irnos lo más rápido posible. Cuando llegamos de nuevo al salón, notamos como estaban todos hablando alegremente. Y cuando digo TODO, me refiero a Ro y Joe también. Quedé muy reprendida así que no pude evitar preguntar a que se debía todo esto.
Nati: De qué hablan?
Ro: De que el papá de los chicos nos acaba de invitar a ver a los Lakers el jueves.
Si hasta ese momento estaba sorprendida, no tanía palabras para lo que sentía en ese momento.
Nati: En serio?
Kevin Padre: Si, con los chico nos gusta ir a ver de ves en cuando.
Ro: Le dije que nos encantaría ir.
Nati: Entonces ya está dicho, el jueves se los reservamos a los Jonas.
Seguimos allí hablando y riendo entre todos. Me sentía muy comoda allí, que el tiempo se me pasó volando. Antes de lo pensado, ya estabamos volviendo a la casa. No podía creer lo rápido que se me pasaba todo. Llegamos, nos despedimos de toda la familia allí presente y nos dirigimos hacia la casa. Entramos y, para mi sorpresa, la casa estaba en total silencio. Podría haber apostado cualquier cosa que Mike nos iba a estar esperando, pero no fue así. Seguramente Ro también se había asombrado, pero no dijo nada. Subimos a la habitación y ya no pude aguantar más las ganas de saber qué había pasado. Me contó su conversación y llegué a la cuenta que había que tener muchísima fuerza de voluntad para hacer todo lo que ella hacía. Después de todo esto, Ro se había ganado el cielo.
Ro: Hoy podría haber pasado de todo. Entendes que no puedo decirle que no? No se como todavía me contengo…
Nati: Ya no te pido que lo dejes a Mike, ni que le digas que sí a Joe. Simplemente que le cuentes lo de Charles. Que el se dé cuenta porque le decis que no.
Ro: No se amiga. Lo poco que pensé que sabía, me doy cuenta que no tengo ni idea.
No supe que decirle, ya no sabía que hacer para que se sintiera mejor. Ella no esperó nada, simplemente se acostó y se quedó dormida.

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