Cuenta Nati:
Al verlo allí sentado, sentí que el alma se me iba a volar por alguna parte. Por menos de una milésima de segundo, nuestras miradas se encontraron y noté que ninguno de los dos, sabía de la presencia del otro. Una vez más, mi orgullo tomo el mando de mi voluntad y subí al vehículo, por el simple hecho de no mostrar importancia. Sólo por querer demostrar que no me afectaba su presencia. Subí en la tercer fila de asientos donde estaba solo Kevin. Delante nuestro, sólo se veían las espaldas de Joe, Ro y Nick, en ese orden. No podía entender como Ro me había engañado así! Cuando tuviera un tiempo a solas ibamos a hablar muy seriamente. Mientras tanto, preferí dejar el enojo para cuando no estuvieramos con ellos. Quería, aunque sea, disfrutar de estar con mis amigos que no veía desde hacía bastate tiempo ya. Cuando me encontraba ya lo suficientemente cerca de Kevin como para abrazarlo, lo hice efusivamente.
Nati: Hola Kev!
Kevin: Te extrañé tanto Nati!
Nati: Yo también.
Dije al momento que me alejaba un poco de él para poder hablar con comodidad.
Joe: A dónde vamos?
Dijo Joe al momento que se daba vuelta para mirarnos. Unos segundos más tarde, Ro hizo lo mismo y noté que se encontraba apenada por lo que había hecho. No quería pensar en eso en ese momento.
Nati: Qué te parece a “
Le pregunté a mi amiga, haciendo de cuenta que nada había pasado. Que su engaño no me había molestado.
Ro: A “Caminito”?
Los chicos nos miraban a una y a la otra y no entendía nada. Decidimos que allí era a donde queríamos ir.
Nati: “
Dije mirando a Kevin.
Ro: Y “Caminito” es una de las calles más importantes de ese barrio. Esta lleno de turistas siempre.
Joe: Bueno, entonces allá vamos.
Y así lo hicimos. En todo el viaje, no paramos de hablar con los chicos de cosas no muy importantes y en menos de lo pensado, ya estabamos allí. Antes de bajar, ellos se pusieron unas gorras y unos anteojos de sol Ray-Ban, característicos de ellos. Al salir de la camineta, noté que no llevaban chupines y que no era fácil reconocerlos que esa imagen. Empezamos a caminar por aquella calle turística y no pude evitar detenerme entre un grupo de gente que se encontraban presenciando un pequeño show de tango. De un momento a otro, miré hacia donde se encontraban mis amigos. Joe…Kevin…Ro… faltaba alguien. Las cuentas no me daban. Lentamente giré la cabeza, y vi que el integrante que faltaba se encontraba a mi lado. Intenté ignorar el hecho que me ponía los nervios de puntas. Intenté hacer de cuenta que estaba sola allí.
Nick: Como estás, Nati?
Oír su voz hizo que el mundo se me viniera abajo. Recordaba, inevitablemente, la última vez que habíamos hablado.
Nati: Bien.
Dije cortante y sin quitar la vista del espectáculo. Él no dijo más nada, simplemente permaneció a mi lado. Me odiaba a mi misma por ser tan dura, pero simplemente no lo podía evitar. Pensé en olvidarme todo, aunque sea por un instante. Hacer de cuenta que él no significaba todo para mí. Pensar, aunque sea por un instante, que era alguien del montón, simplemente una persona con la que charlaba.
Nati: Y vos?
Dije, dejando un poco la dureza de lado.
Nick: Qué?
Por lo visto no esperaba que le contestara.
Nati: Vos, como estás?
Nick: Estuve mejor.
Notaba que tenía la voz apagada, aunque sabía por donde venía el tema e iba a intentar evitarlo a toda costa. No conteste a aquello, dejé mi mirada clavada lejos de sus ojos.
Nick: Es horrible esto.
Nati: El tango?
Dije un tanto aturdida por lo que había dicho. Si de verdad no le gustaba, por un poco de cortesía y respeto lo podría disimular.
Nick: Qué? No, el tango está bueno. Hablo de esta situación… de cómo terminaron las cosas.
Nati: No sé que es lo que esperabas.
Nick: Esperaba que por lo menos pudiéramos hablar como… amigos.
Nati: Y qué estamos haciendo ahora?
Dije irónicamente, aunque estaba de acuerdo con él. No me gustaba aquel juego que jugábamos. Aquel de ignorarnos.
Nick: Ya sabes a lo que me refiero. Me gustaría que las cosas fueran…
Nati y Nick (al unísono): más fáciles.
Por primera vez después de mucho tiempo, y sin poder evitar la atracción que todavía sentía hacia su persona, giré la cabeza y lo miré a los ojos. Fueron unas fugaces milésimas de segundo en las cuales nuestras miradas se encontraron, pero bastaron para hacer que el estomago se me retorciera. Un sentimiento que no sentía hacía mucho tiempo volvía a alojarse en mí. Un tanto avergonzada, voltee nuevamente para no mirarlo, pero una sonrisa había aparecido en mi rostro y no la podía quitar.
Nick: Nati…
Me llamó. Pese a que no quería hacerlo, volví a mirarlo. Un silencio sumamente incomodo nos inundo a ambos.
Nati: Si?
Dije, llegando a la conclusión que no iba a empezar a hablar solo. Fue entonces que abrió la boca para decir lo que quería, pero alguien nos interrumpió. De repente, una mano se posó en su hombro y lo obligó a alejarse de mí. Era la bailarina de la función de tango, que lo estaba invitando a bailar como parte del espectáculo.
Bailarina: Vení…
Dijo en español, haciendo de aquél un show interactivo.
Nick: No, gracias. No sé bailar.
Dijo él en su idioma, esperando desesperadamente que la bailarina entendiera inglés. Ella, acostumbrada a los turistas, entendía muy bien, pero hizo de cuenta no. Él no pudo negarse más y accedió un tanto avergonzado. Pobre Nick, el baile no era lo suyo. Luego de algunos minutos de reírme hasta que el dolor de pansa me impidiera mantenerme parada, él pudo separarse de la bailarina, quien lo acompaño hasta donde estábamos. Por suerte, antes de que me obligara a bailar a mí también, decidimos irnos.
Nati: Bailás bastante bien.
Dije irónicamente entre risas.
Nick: Basta. No te burles.
Dijo al momento que emprendíamos nuestro camino junto con el resto del grupo.

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