Cuenta Ro:
El jueves llegó con gran rápidez. A diferencia de todo lo que yo hubiera deseado, el tiempo se pasaba volando. Como suele suceder cuando uno quiere que el tiempo se congele, trancurre con mayor velocidad de lo normal. Esa mañana me desperté unos minutos antes del mediodía. Últimamente tenía un sueño muy irregular debido a las preocupaciones. Decidí que era el momento para llamarla a Nati. Luego de dos tonos en el teléfono, una voz un tanto grave me atendió. Por lo visto, la había despertado.
Nati: Hola Ro.
Ro: Nat! Perdón por levantarte.
Nati: No hay problema, ya era hora de que lo hiciera. Cómo estas amiga?
Ro: Todo bien y vos?
Nati: Mejorando…
Me encantaba escuchar ese tono positivo en ella. Como resultado, no pude evitar ebosar una pequeña sonrisa.
Ro: Bueno, mirá, te llamaba para avisarte que estamos organizando algo para salir mañana. Ya sabés, es nuestra despedida, nuestro último día.
Nati: “ESTAMOS”? Vos y quién más?
La desconfianza esperable se hacía presente en la conversación.
Ro: Joe y yo. Me dijo que ellos suelen ir a jugar a un bowling que la pasan bien. Y hay para tomar algo y no sé.
Nati: Un bowling? Pero no es un poco “peligroso” para ellos?
Ro: No, me dijo que es seguro. No pregunté demaciado. Pero…venís o no?
Nati: Sí, obvio. Quienes vamos?
Esa pregunta dolió. Por un instante tuve la esperanza que, debido a su buen humor mañanero, se olvidara de aquel insignificante detalle. Bueno, no tan insignificante.
Ro: Bueno… somos cinco…
No sabía muy bien como decirselo sin que se enoje.
Nati: Ahh, viene Chelsea?
Ro: Bueno, no exactamente…
Nati: Quienes vienen Ro?
Su tono de voz me empezaba a comunicar la falta de gracia que todo aquello le hacía. Poco a poco, ella iba dándose cuenta a donde llegaba todo esto.
Ro: Bueno, vos, yo, Joe, Kevin…
Nati (interrumpiendo impaciente): Y?
Ro: Nick.
Cuenta Nati
Qué? Había escuchado bien?
Nati: Me estás hablando en serio?
Ro: No pude hacer nada, Joe me dijo que Nick es su hermano y que no puede dajar de invitarlo y que…
Nati: Entiendo tu posición Ro, pero no sé si quiero verlo. Entendeme, yo contaba con no volver a verlo nunca más.
Ro: En serio tenés esa esperanza todavía? Lo veo medio difícil. Quizás no sea mañana, pero en algun momento vas a volver a verlo.
Nati: Ya lo sé, pero no sé si estoy lista aún.
Ro: Bueno, hagamos una cosa. Todavía no decidas, pensalo bien, tomá en cuenta que es la última vez que vamos a estar todos juntos dentro de mucho tiempo. Cuando hallas tomado una decisión, me llamás si?
Nati: Bueno, pero no te prometo nada.
Ro: Lo que decidas va a estar bien. Hablamos más tarde amiga. Te quiero.
Nati: Yo también. Chau Ro!
Me despedí de ella y colgué el teléfono. Antes de que siquiera pudiera pensar por un segundo lo que me había dicho Ro, alguien llamó a mi puerta.
Nati: Si?
???: Nati, ya vamos a comer.
Nati: Bueno, ahí voy Mike.
Salí de la cama de un pequeño salitito y me vestí en un abrir y cerrar de ojos. Bajé las escaleras y me econtré con Mike solo sentado en la cocina.
Nati: Tu mamá no está?
Mike: No, hoy y mañana tiene que trabajar en la oficina. Pero nos dejó la comida, está en el horno.
Mike era realmente inútil para la cocina. Gracias a Dios, ya había puesto la mesa y lo único que me quedaba era servir la comida. En menos de cinco minutos, ya estabamos comiendo la deliciosa carne al horno de mi tía. Por alguna razón, durante toda la comida Mike no me quitó la vista de ensima.
Nati: Qué?
Ya me estaba empezando a perturbar que tuviera la mirada clavada en mí mientras comía.
Mike: Tenés una cara, primita.
Luego de escuchar eso, no pude mas que fusilarlo con la mirada.
Nati: Qué pretendés? Me acabo de levantar…
Metí una porción de comida en mi boca y mordí con fuerza, dejando las tenciones allí.
Mike: Vamos, nos conocemos. Contale al primo Mike que anda pasando.
Si bien Mike las había pasado tanto o peor que yo, era admirable su manera de tomarse las cosas. No sabía con exactitud si la imagen que pretendía dar era realmente lo que sentía en el interior, pero realmente era envidiable todo el esfuerzo que ponía en estar mejor. Los últimos días, con Ro un poco lejos, él se había transformado en mi confidente.
Nati: Bueno, resumiendo, mañana Ro organizó una salida con los Jonas Brothers para despedirnos de Los Angeles.
Mike: Y qué tiene eso de malo?
Nati: Nick incluído.
Bajé la vista y la consentré en el plato a medio terminar.
Mike: Ahhhh, por ahí venía la cosa. Igual sigo sin entender el problema.
Al escuchar eso casi me atraganto. Me estaba hablando en serio? Alguien explíquele a este chico que deje un poco la ironía, que es un tema serio el que estamos tratando.
Nati: No me causa gracias.
Mike: Bueno, no te enojes. Es que es entendible que sufras por él, que llores un tiempo, pero ya está, Nati. Superalo. No podés dejar de salir, por él. Si tanto pensas que no vale la pena, actuá como si no la valiera.
Abrí la boca para contestar a eso, pero la cerré al instante. Me había dejado sin palabras, y éso lo llenaba de regocijo.
Nati: Pero… no quiero verlo. Va a hacer que tire por la borda todo lo que mejoré estos días.
Mike: En algún momento lo vas a tener que enfrentar. Qué mejor que ahora? Demostrale que no es nada para vos.
Nati: Pero sí lo es!
Mike: Pero que él piense lo contrario. Además, no es que te quiera presionar, pero le estarías aruinando la salida a todos.
Ese fue un golpe bajo.
Nati: Aunque yo no valla, ellos van a salir de todas formas.
Mike: Estás segura?
No había forma. Para todo lo que yo le decía, él tenía una respuesta coherente. Sin decir más nada, me dispuse a levantar los platos y ponerlos en el lavavajillas. Mientras lo hacía, Mike seguía mirándome ir y venir para todos lados.
Mike (rompiendo el silencio): Entonces, qué vas a hacer?
Resignada, lo miré duramente.
Nati: Está bien. Voy a ir.

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