Cuenta Nati:
Guardamos tadas las valijas en el baúl del auto y comenzamos nuestro camino al aeropuerto internacional de Los Ángeles. Por momentos, Mike me clavaba la mirada, aunque yo procuraba no prestarle atención. Simplemente guarde silencio, esperando el momento de la llegada.
Mike: Me vas a contar qué es lo que te pasa o lo tengo que adivinar?
Odiaba que fuera tan entrometido a veces, aunque sabía con seguridad que la razón de sus preguntas era la preocupación y esa imagen de hermano mayor que se había formado conmigo.
Nati: No me gustan las despedidas.
Mike: Es eso? Porque por un momento pensé que era Nick el problema. O Kevin…
El principio de la oración lo esperaba, hasta me apostaba a mi misma cuanto iba a tardar en sacar la conversación a flote. Sin embargo, el final me tomó totalmente desprevenida.
Nati: Y qué tiene que ver Kevin con todo esto?
Mike: No te acordás que la ventana de mi cuarto da a la entrada de la casa no?
Me quedé estática en mi lugar.
Nati: Me estabas espiando?
Mike: No hacía falta, con los gritos que pegaban los escuchó todo el barrio.
No pude evitar sonrojarme.
Nati: Igual sigo sin entenderte.
Mike: Dios Nati, estas ciega o qué? Hasta yo me doy cuenta como él te mira.
Eh? De qué me perdí? Escuchaba todo lo que él me decía, pero no lograba comprender nada.
Nati: Estas pensando cualquier cosa. Él es mi amigo.
Mike: A mí no me parece eso.
De solo pensar lo que Mike me decía, un sonrisa se dibujo en su semblante. De verdad me hubiese gustado saber de donde sacaba esas ocurrencias suyas. Antes de poder decir algo para contrarrestar sus opiniones, el auto se detuvo y noté con claridad que ya habíamos llegado al aeropuerto. Me llamó fuertemente la atención que no hubiera buscado un lugar para estacionar, por lo visto no iba a quedarse mucho tiempo.
Nati (con la sorpresa en mi rostro): No te vas a bajar?
Mike: No quiero verla, Nati. Quiero recordarla como en los buenos momentos. No quiero que me vea y volver a percibir ese odio en sus ojos. No podría soportarlo de nuevo.
Sus palabras de verdad me llegaban y me daba mucha impotencia. Elegí no hacer más hincapié en aquel tema, simplemente me bajé del auto y me dispuse a buscar las valijas. Él hizo lo mismo que yo y me ayudo a sacarlas del baúl y ponerlas a mi lado.
Mike: Bueno, supongo que llegó la hora de la despedida.
Sin pensarlo dos veces, me abalancé sobre él y lo abrecé con fuerza. Realmente lo había llegado a querer tanto.
Nati: No quiero llorar.
Dije mientras mi voz se quebraba a causa de la emoción.
Mike: Entonces no lo hagas. No es un velorio esto. Simplemente te vas por un tiempo, pero yo sé que de alguna u otra manera nos vamos a volver a ver.
Nati: Gracias por este verano… bueno invierno. Fue él mejor, de verdad. Te voy a extrañar demaciado.
Mike (separándose): Bueno, basta. Me vas a hacer poner mal a mi también. Andá dale! Que te deben estar esperando.
Finalmente tomé mi valija y mis bolsos y los pusé en uno de los carritos del aeropuerto. Mientras lo miraba a Mike subirse al auto, me fui dirigiéndo la puerta. Antes de arrancar el auto e irse, lo saludé por última vez con un gesto de la mano. Tomé fuerzas y me dirigí a la enorme puerta de vidrio que se abrió por si sola al yo pasar cerca. Al entrar, llegué a la conclusión que me iba a ser casi imposible encontrar a los chicos allí. La cantidad de gente en aquel lugar era imposible de creer, lo único que esperaba era que no le trajera ningun problema a los Jonas. Me quedé parada en el medio de aquel enorme lugar, viendo como la gente iba y venía como si yo no existiera. Me dispuse a mirar para todos lados, intentando encontrar a mis amigos sin tener que llegar a usar el celular. Espaba empezando a resignarme, cuando un insistente dedo índice llamó a mi hombro. Casi al instante, como un autoreflejo, giré totalmente mi torso para encontrarme con las personas que estaban buscando. Quien me había llamado era Joe, detrás suyo estaba Ro y seguido de ella, Kevin. Miré un poco más, esperanzada de que faltara algun integrante en aquel grupo, aunque luego de algunos segundos, advertí que nadie más los acompañaba. Los saludé a todos, y luego quedamos en silencio. Los cuatro nos miramos sin decir nada. Pero era que simplemente no había nada por decir. Observé detenidamente a Ro, y noté que bajaba la mirada, algo le pasaba. Sabía que Kevin y yo estábamos de más allí, así que busque una excusa para dejarlos solos.
Nati: Kevin, me acompañas a despachar las valijas?
Kevin: Si, vamos.
Dijo Kevin, entendiendo al intante el mensaje subliminal detras de mis palabras. La miró a Ro, quien le entregó el carrito que contenía sus pertenencias. Tardamos algunos minutos, entre la gente y la fila, en llegar al mostrador donde una amable señorita nos atendió. Finalmente y libre de valijas, nos sentamos con Kevin en unos bancos libres. Noté que Kevin estaba medio raro, distante quizás.
Nati: Te pasa algo?
Kevin: Vos me debes algo de ayer.
Lo había olvidado por completo. No me reusé a contarle y le expliqué todo lo que había pasado la noche anterior. Él me escuchó con detenimiento, dándole importancia a cada una de mis palabras.
Kevin: Me parece que fuiste un poco dura con él.
Nati: No sé si estuve bien o mal. Fue lo que me salió en el momento. Estoy intentando desligarme totalmente de él, olvidarlo.
Kevin: Y sin embargo, tenías la esperanza de volver a verlo hoy no?
O yo era sumamente transparente o este chico era psíquico.
Nati: Tan obvio es?
Kevin: Es que yo no me conformo con verte, realmente te observo. Y estoy seguro que si cualquiera se tomara ese trabajo se daría cuenta de cómo todos piensan y sienten.
Al decir esto, Kevin no me miraba a los ojos. Él había clavado su mirada delante de él y me di cuenta que no se refería a mi relación con Nick, sino a algo más.
Nati: Puede ser. Pero no creo que sea esto lo que realmente te preocupa. Algo te pasa Kev, y no puedo entender qué es.
En menos de un segundo, él cambio su atención y clavo sus pentrantes ojos verdes en mi persona.
Kevin: Hace ya varios días que quiero decirte algo. Por alguna u otra razón no te dije nada, pero creo que ya lo pospuse demaciado.
Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, aunque intenté disimularlo. A qué se estaba refiriendo Kevin?

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