martes, 24 de febrero de 2009

Capítulo 162

Cuenta Ro:

Frankie: ¿Puedo pasar yo primero?

Dijo el pequeño, sumamente entusiasmado. Sin embargo, al ver la mirada severa de su padre no emitió un nuevo sonido.

Kevin: ¿Pasó yo, Denisse?

Ella lo miró y limpió sus lágrimas con un pañuelo de papel que tenía en el bolsillo de su pantalón.

Denisse: Sí. (dirigiéndose a Frankie) Después pasas conmigo, Frankie.

Kevin padre la abrazó a Denisse y traspasó la puerta de terapia intensiva propiamente dicha. En un momento, al ver pasar a su padre, Kevin dio media vuelta y volvió a la sala de espera. Joe y Nati, también lo habían visto irse. Joe amagó a seguirlo pero Nati lo detuvo.

Nati (tomándolo delicadamente del brazo): Dejame, Joe. Quedate tranquilo acá que yo hablo con él.

Joe: Pero me parece que…

Ro: Joe, quedate conmigo. Tenes demaciado problemas ya en esa cabeza, descansa un poco.

Dije al momento que lo acariciaba levemente en la mejilla. Él no dijo nada, ni siquiera se movió y Nati tomo aquello como una aceptación. Mientras tanto, no quité mi mano de su lugar mientras Joe acomodaba su cabeza sobre ella. Lentamente, la fui dirigiendo hacia su cabello y entrelacé los dedos en él.

Ro: Quedate tranquilo, yo que se todo va a salir bien.

Joe: No sé que me pasa. Todo sucedió tan de repente. No tuve tiempo ni de preparme.

Ro: Estas cosas no avisan. Pensemoslo como un susto y que pronto todo va a pasar. Hay que tener fe.

Sin pensarlo más Joese lanzó a mis brazos y acomodó su cabeza en mi pecho. No podía ni imaginar el horrible momento que estaba pasando, pero intentaba con todas mis fuerzas hacerlo más leve. Sabía que él estaba más tranquilo en aquella posición, pero nada fue suficiente cuando vio salir a su padre. Fue apenas unos segundos, ya que Kevin padre no se quedo demaciado allí. No obstante, el poco tiempo que lo vimos notamos que había quebrado. Estaba llorando. Sentí como Joe comenzaba a temblar levemente, parecía que iba todo iba a desmoronarse.

Cuenta Nati:

Luego de convencer a Joe con la ayuda de mi amiga, me decidi a hablar con Kevin nuevamente.

Nati: ¿Qué pasa Kev?

Pregunte, aunque sabía bien que era lo que pasaba. Acomodé mi mano en su espalda y él comenzó a explicarme mientras miraba cualquier cosa lejos de mi rostro.

Kevin: Que no puedo soportarlo. Tengo un dolor tan grande en el pecho. Porque aunque digas que no, yo sé que es mi culpa, Nati.

Nati: Nadie tuvo la culpa, Kev. Ni vos ni nadie. Estas cosas no se pueden prever. Son accidentes. Pasan cuando uno menos se lo espera.

Kevin: Yo tendría que estar tirado en esa camilla, no él.

Dijo al momento que su voz se quebraba. Por un segundo imaginé aquella situación y el miedo me invadió. Sin pensarlo demaciado y un aún poco perturbada por lo que acaba de decir, puse mis dos manos en sus mejillas y lo obligué a mirarme a los ojos. Lejos de ser una mirada dulce, le dije todo lo que pensaba.

Nati: No vuelvas a decir eso. Nunca. Nadie tendría que estar ahí. Ahora lo importante no es echarnos culpas que no nos pertenecen. Las cosas pasaron y no pueden cambiar. Ahora hay que ser fuertes y hacerle frente a todo lo que paso. No queda otra.

No lo reconocía. Kevin no era así. No pensaba así. Estas situaciones extramas podían cambiar a las personas y sacar lo peor o lo mejor de cada uno. Sabía que él no estaba pensando con claridad, que estaba totalmente obnuvilado. Tenía que seguir siendo fuerte yo. Tenía que ayudarlo a salir adelante, como él lo había hecho conmigo. Ser fuerte. Ser fuerte por los dos.

Kevin: Perdón. Perdón.

Dijo él mientras meneaba su cabeza en desaprovación.

Nati: ¿Después de tu mamá entrás vos?

Kevin: Supongo que sí.

Dijo un poco dubitativo. Por un momento, creía que su ataque de desesperación había terminado, pero todo cambió cuando vio pasar a su padre. Fueron menos de unos segundos, pero bastó para volver a derribarlo. Se paró de un golpe y pretendió seguirlo.

Nati (deteniéndolo): No, Kevin. Si se fue, es porque quiere estar solo. Dejalo.

Kevin: Nunca lo vi llorar a mi papá. Por Dios, ¿por qué nos tiene que estar pasando esto ahora?

Dijo y lo abracé en consuelo. De a poco los minutos pasaban y las distintas visitas se iban sucediendo. Nos acercamos a donde se encontraba Ro con Frankie y esperamos allí.

Kevin: ¿Dónde estan Joe y mi mamá?

Ro: Tu mamá fue a buscar a tu papá y Joe esta adentro.

Dijo Ro señalando a terapia intensiva. Miré para abajo y noté que Frankie no había entrado con la madre, y que lloraba silenciosamente. Antes de que puediera decirle nada al pequeño, Joe salió limpiándose unas lágrimas.

Joe: ¿Vas vos?

Dijo él al momento que apoyaba su mano en el hombro de su hermano. Kevin tomó una bocanada de aire y entro por donde su hermano acababa de salir.

Ro: ¿Cómo está?

Joe: Ahora no hablemos de eso.

Dijo mirando a Frankie. Su respuesta me aterrorizó. No quería ni imaginarme como podía encontrarse y estaba dudando entre entrar o no. Simplemente, quería infundi en Kevin sentimientos que yo no sentía. Desde el enfrentamiento con Chloe había quedado muy marcada. Sabía que sus palabras lo único que querían era hacerme daño, pero quizá un poco de razón tenía. Si él se había peleado con Kevin había sido por mi culpa. Quizá lo mejor para él hubiese sido nunca haberme conocido. Estuve largos minutos pensando entre entrar o no. Antes de lo que yo hubiera preferido, Kevin salió de aquel lugar, que yo veía como la purgatorio. Él no se frenó a hablar con nosotros y volvió a la sala de espera a sentarse.

Ro: ¿Queres entrar?

Ojala supiera que quería hacer. Dude un largo instante. Odiaba pensar lo peor, pero talvez aquella sería la última vez que pudiera verlo. Sabía que tenía que entrar, pero tenía mucho miedo. Finalmente, respondí a su pregunta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario