Cuenta Ro:
Llamé a la puerta y ésta se abrió de par en par. Era tal mi expectativa para aquel momento, que al ver a la persona que me recibía mi corazón dio un vuelco. Cuando miré con más atención quien se encontraba frente a mí, respire tranquilizándome.
Ro: Hola Sandra. Perdón que vine así sin avisar. La vine a ver a Nati.
Sandra (abriendo la puerta y cediendome el paso): Por favor Ro. Siempre vas a ser bienvenida en esta casa.
Dijo cálidamente y no pude mas que sonreir. Me llenaba de satisfacción saber que, más allá de todos los percances que había tenido con Mike, ella siguiera siendo tan agradable y cordial conmigo.
Ro: Muchísimas gracias.
Sandra: Cuando te ví me imagine que venías a ver a Nati.
Seguíamos charlando mientras recorriamos todo el trecho entre la puerta de entrada y la habitación, ahora solo de Nati.
Ro: Cómo está?
Sandra: Y… hoy se despertó sintiéndose muy mal. No me dijo que le pasaba. Parece enferma, pero no tiene síntomas de nada.
Me imaginé que Nati no iba a andar ventilando sus problemas. En especial con lo orgullosa que es. Simplemente escuché con atención y esperé paciente a verla. Cuando pasamos por enfrente del cuarto de Mike, procuré guardar silencio. Como era de esperarse, no quería que el se enterara de mi presencia. Por ahora venía todo bien, quizas Dios se había dignado a escucharme y hoy las cosas iban a salir como yo esperaba. Me despedí de la tía de mi amiga en la puerta de mi exhabitación. Toqué la puerta y nadie me respondió del otro lado. Estaría dormida? Abrí la puerta lentamente y me encontré con Nati simulando dormir. Caminé con determinación y me senté a su lado en la cama.
Ro: A mamá mona con bananas verdes no! Nati, ya sé que no dormis.
Sonreí animadamente. Si yo no le ponía un poco de humor, parecía un velorio aquella escena. Nati abrió los ojos poco a poco y pude notar por su color rojizo y su hinchadez que no había parado de llorar en toda la noche. Sin dejar pasar un segundo más, Nati se abalanzó sobre mí y me abrazó afusivamente.
Nati: Gracias por venir.
Masculló y pude apreciar que tenía la voz tomada. Tuve que hacer un gran esfuerzo para entender lo que me decía. A causa del abrazo, no podía ver su rostro, aunque se notaba a la legua que estaba llorando y mucho.
Ro: Cómo no iba a venir, amiga?
Nati se separó de mí y limpio las lágrimas que había en su rostro. Por un momento largo nos quedamos mirándonos totalmente en silencio. No sabía que decirle, si preguntar o esperar. Pasado un tiempo llegué a la conclusión de que había esperado demaciado.
Ro: Qué pasó Na?
Pensé que iba a llorar aún peor, pero no lo hizo. Simplemente empezó con su relato. Sin olvidar un detalle y en un hilo de voz me contó todo lo que pasó. Más de una vez se me puso la piel de gallina. No sabía que decir. Cuando terminó, busqué las palabras justas para que se sintiera mejor, pero simplemente no hallaba lo correcto.
Ro: Nati, ahora tenes que olvidarte de todo. Tenes que dejarlo atrás, demostrarle que no lo necesitas para nada.
De repente Nati desapareció debajo de las sábanas.
Nati: Pero no quiero. Para que voy a demostrarle algo que no es verdad. Además él no debe ni preocuparse por como estoy ahora. Prefiero quedarme en esta cama, o morir si es posible.
Al decir aquello, recordé la conversación que había escuchado la noche anterior. Era mejor no decirle nada de todo aquello. Por lo menos no por ahora. Sería llenarla de ilusiones que, si eran mal fundadas, podían desgarrarla. Tomé la sábana que tapaba su rostro y lo descubrí. La miré con una mirada severa.
Ro: Nunca vuelvas a decir eso. Ahora más que nunca tenés que ser fuerta amiga. Es un chico nada más…
Nati: No puedo Ro! Ponete en mi lugar. No es sólo un chico. Es EL CHICO. Pensá en como reaccionarías vos si hoy, Joe te dice que no te quiere y que nunca lo hizo. Que todo fue una mentira y ensima te deja por su ex.
Antes de seguir con lo que le quería decir, acaricié su mejilla para limpiar unas lágrimas que en ella se alojaban.
Ro: Quizás estaría igual o peor que vos. Pero también tenés que tener en un cuenta que cuando uno esta tan triste…
Nati (interrumpiendo): Ya pasé el estado de tristeza hace bastante…
Ro (retomando donde había dejado): Tenés que tener en cuenta que cuando uno esta tan devastado, no puede pensar recionalmente. Tenés que hacerme caso y pensar un poco.
Nati: Pero no puedo Ro. Osea, estoy llena de recuerdos por todos lados. Ahí…
Dijo señalando a la que era mi cama.
Nati: Ahí fue nuestro primer beso. Como se supone que puedo salir adelante si a cada lado que miro todo me recuerda a él.
Ro: Pronto vamos estar lejos de acá y te va a ser más facil olvidarlo.
Hablar de la distancia me revolvía todo por dentro.
Nati: No entedes Ro, que no es cuestión de distancia o acercamiento? Qué por más de que me encuentre a miles de kilómetros, no lo puedo sacar de mi cabeza. Que recuerdo lo que vivimos y me hundo cada vez un poco más.
Dijo totalmente abatida.
Ro: Tenés que pensar en positivo. Sacar fuerzas de donde no las tengas. Hace menos de un día de todo esto. Es muy poco tiempo y es entendible que ahora creas que no lo vas a olvidar pero vas a ver que con el tiempo…
Nati(interrumpiendo): Quizás no quiera olvidarlo.
Al decir esto clavó su mirada en la ventana. Un silencio insoportable colmó la habitación. Luego de varios minutos, volvimos a retomar al conversación. Poco a poco fuimos cambiando de tema y terminamos hablando de cosas sin sentido. Un tiempo después, noté que mi amiga se había quedado dormida y era la hora de mi partida. Me paré lentamente de la cama para no despertarla y le di un beso sobre la frente. Sin perder más tiempo, tomé mi cartera y me dirigí hacia la puerta. Salí al pasillo del piso superior sólo para encontrarme con que estaba totalmente desierto. Las esperanza de salir de aquella casa sin problemas se hacían cada vez más y más grandes. Bajé las escaleras sigilosamente sin hacer ningun ruido. Me asomé la cabeza por la puerta de la cocina para despedirme de Sandra, pero no la encontré. Felizmente y llena de satisfacción, retomé mi camino hacia la puerta. Al girar el cuerpo, me choqué con algo, que antes no estaba en mi camino. Con algo no, mejor dicho, con ALGUIEN. A causa del susto mi corazón empezó a latir fuertemente. Cuando distinguí a quien tenía enfrente, las pulsaciones no cesaron. Por el contrario, mi situación empeoró. Fueraza Ro, vos podes enfrentarlo.
Ro: Mike…

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