Cuenta Nati:
Pensé unos segundos como abordar el tema, mientras se hacía un profundo silencio en nuestra conversación.
Ro: ¿Y?
Por lo visto, Ro no podía soportar la intriga.
Nati: Hablé con mi mamá y ella tiene razón. No puedo estar escapando de los problemas.
No pude evitar sonreir de felicidad al escuchar aquello que antecedía una respuesta positiva por su parte.
Ro: Bueno, basta de rodeos. Me estas matando.
Nati: Es que hay una mala noticia.
Nati (siguiendo): Vas a tener que pensar muy bien que te vas a poner para mañana. Porque no nos vamos a perder ese concierto.
Ro: ¡¡AAAAAAAAAAHHH!!
Tuve que alegar el tubo del teléfono para no quedarme completamente sorda de la oreja derecha. Por lo visto, le había sido impisible no gritar de felicidad. Tanta tensión acumulada estalló en aquel grito. Dejé escapar una pequeña risita. Seguimos hablando por un largo rato. Ro me ayudaba a descargarme un poco de mis penas. Sinceramente sentía increíble el hecho de pensar que Nick fuera capáz de hacer algo tan bajo. Intenaba no pensar en ello, y me amiga me ayudaba muchísimo, pero sin darme falsas esperanzas. Juntas llegamos a la conclusión, que lo mejor después de descargarse, era pensar en otra cosa, olvidarse de eso. Por momentos lo lograba, y podía hacer que riera. Eso me reconfortaba un poco.
Cuenta Ro:
No podía creer que ya era viernes por la tarde. Hacía muchas semanas que esperaba con ansiedad el momento de poder volver averlos en un concierto. Si bien tenía la posibilidad de verlos más intimamente, adoraba verlos haciendo lo que ellos amaban hacer. Se notaba a mil kilómetros de distancia, que era lo que habían nacido para ser. Toda la adrenalina, la fuerza y el sentimiento que ponían en una y cada una de sus canciones, hacía que hicieran de sus conciertos únicos. Además, el hecho de pensar que por algunas horas había pensado que me perdería de aquello, hacía que lo valorara aún más. Me encontraba en mi habitación aquella tarde, con un monton de ropa tirada sobre la cama, tratando de elegir el atuendo adecuado para aquella noche. Sin previo aviso, mi celular comenzó a vibrar y sonar y me obligó a que dejara lo que estaba haciendo para salir corriendo a atender. De haber sido cualquier persona, hubiera hablado con dureza y sin ganas, sin embargo, era ÉL el que me llamaba y no podía evitar sentirme llenada de vida y felicidad.
Ro: Hola Joe.
Joe: ¿Cómo esta la argentina más linda de todas?
No pude evitar sonrojarme. Adoraba que dijera esas cosas, aunque pensara que estaba loco.
Ro: Bien, viendo que me pongo para hoy a la noche. ¿Vos que hacías?
Joe: Yo recién salgo de la radio de hacer unas entrevistas. Estoy en la camioneta yendo al hotel…
???: Hola Ro…
Se escuchaban voces distantes, que suponía gritaban mientras Joe hablaba por teléfono.
Joe: Los chicos te manda un saludo.
Ro: Saludalos de mi parte. Pero… ¿Me llamabas por algo en especial?
Sentía que me había llamado para decirme algo y que nos había ido por las ramas.
Joe: Bueno sí. Convensimos a Nick de que vengan un rato al hotel después del concierto. Les damos los pases para mañana y se quedan a comer algo. No sé, ¿qué te parece?
Lo pensé por un instante. A mí me encantaba la idea, pero sabía que a Nati no le iba a gustar ni un poco.
Ro: No sé, Joe. Tengo que ver que quiere hacer Nati.
Joe: ¿Pensás que no valla a querer venir?
Dijo un tanto sorprendido. Por lo visto, él esperaba una respuesta positiva sin dudar, la cual se hubiera hecho presente de no ser todo lo que se había enterado Nati.
Ro: Sí, no sé. Yo hablo con ella y te aviso.
Joe: ¿Pasó algo que no me estes diciendo?
Por lo visto no era demaciado buena ocultando la cosas, y menos con él.
Ro: Hoy a la noche hablamos. No le digas nada a tus hermanos que por ahí Nati no quiera venir. Yo después te explico todo.
Joe: ¿Pero me tengo que preocupar?
Dijo en una voz tan baja que apenas pude descifrar lo que decía.
Ro: No, nada de vida o muerte. No te preocupes.
Joe: Confío en vos.
Ro: Bueno mi amor, no es que no quiera hablar con vos, pero me tengo que empezar a preparar…
Joe: Está bien, no te robo más el tiempo. Pero antes una cosita…
Ro: ¿Qué pasa?
Joe: Ya que antes del recital no vamos a tener tiempo de hablar, quería decirte que te amo.
Su voz volvió a bajar, pero no creía que fuera el hecho de no ser escuchado sino por el simple motivo que su vergüenza no le permitía mantener el mismo tono de voz.
Ro: Vos sabes que yo también te amo.
Joe: Te dejo. Ahh… casi me olvido. Presta mucha atención, porque la segunda canción del recital va dedicada a vos.
Ro: ¿Qué canción?
Joe: Ya vas a ver.
Ro: Odio que me dejes con la intriga.
Dije, haciendo palabras mis sentimientos.
Joe: Amo dejarte con la intriga.
Sabía muy bien que iba a decir eso, siempre lo hacía.
Ro: Y yo te amo a vos.
Dije, empalagosamente.
Ro (retomando la conversación): Chau, me voy a arreglarme.
Joe: Te amo. Nos vemos a la noche.
Dijo al momento que colgaba el teléfono y yo salía corriendo al baño a empezar con todo lo que tenía que hacer, temiendo que no me alcanzara el tiempo. Por suerte, aunque no tuve mucho tiempo para detenerme en el maquillaje y el vestuario, llegué a terminar todo a tiempo. Me encontraba revisando mi cartera para asegurarme que nada en ella faltara, cuando una bocina sonó insistentemente fuera de mi casa. Me asomé por la ventana y efectivamente, era quien yo creía. Nati. Bajé corriendo las escaleras y salí a su encuentro. Su papá nos llevaría, y el nuestro nos iría a buscar. Subí al auto y rogué que cuando le dijera de nuestra salida noctura, ella no se negara.

No hay comentarios:
Publicar un comentario