lunes, 23 de febrero de 2009

Capítulo 97

Cuenta Ro:

Luego de partir desde el centro de Los Angeles la deje a Nati en la casa de su tía y me dirigí a la casa de los Jonas. Llegué y llamé a la puerta. Me sorprendió ver que el que me abría la puerta era Nick. Ya habían vuelto? Lo saludé fríamente mientras entrábamos a la casa.

Ro: No sabía que habían vuelto…

Dije al momento que entrábamos al living. Nick parecía distante, perdido en sus pensamientos. Desde que se había distanciado de Nati, lo notaba de esa manera. Si bien siempre que lo veía intentaba prestar especial atención a sus reacciones, sus formas de actuar, no podía deducir que era lo que pasaba por su cabeza. Estaba segura que no estaba pasando por un momento fácil, pero no podía darme cuenta si estaba tan triste como lo demostraba estar Nati.

Nick: Sí, llegamos hace unas horas. Joe estaba bastante preocupado porque no te podía ubicar.

Ro: Pero…

Dije y me detuve al momento que tomaba mi celular y veía la cantidad de llamadas perdidas y mensajes sin leer que tenía.

Ro: En dónde esta Joe ahora?

Nick: Se estaba bañando.

Ro: Vos vas a venir a la fiesta?

Su mirada, que hasta ese momento se había posado en mil y un lugares excepto en mí, ahora me miraban con una nota de desgano.

Nick: Chelsea es mi amiga, no pude decirle que no. Además vamos todos…

Ro: Bueno Nick, me voy a terminar de arreglar porque sino no voy a llegar.

Nick: No te hagas problema, nos vemos dentro un rato.

Con mucha delicadeza para no arruinarme las uñas, tomé las bolsas que había dejado previamente en el piso y subí las escaleras hasta mi cuarto. Dejé las bolsas nuevamente en el piso y me dispuse a acomodar todo lo que iba a ponerme sobre la cama. Cuando llegué a la conclusión de que estaba todo listo empecé aprepararme. En menos de media hora ya estaba lista. Ya había retocado mi peinado y maquillaje y estaba lista para salir. Unos minutos antes de hacerlo, alguien llamÓ a la puerta.

???: Me dijo Nick que ya llegaste, puedo pasar?

Ro: Obvio Joe!

Dije al momento que me acercaba a la puerta. Tras abrirla y entrar, lo abrace.

Ro: No te doy un beso porque te voy a manchar todo.

Joe: No me importa.

Y sin perder ni un solo segundo más, me tomó entre sus fuertes brasos y me dio un beso. Hasta que sentí sus labios sobre los míos, no me había dado cuenta lo mucho que lo había extrañado todo el día.

Joe: Ya estas lista?

Ro: Casi. Me pongo el collar y los aritos y vamos.

Rapidamente me separé de él y me acerqué a la mesita de luz. Tomé lo que presisaba y mientras me dirigía a su encuentro nuevamente, me fui poniendo los aritos.

Joe: Querés que te ayude?

Preguntó al momento que tomé la cadenita entre mis manos. Entonces le dí la garcantilla plateada al momento que quedaba de espaldas a él. Con suavidad sentí el frío en mi cuello y como él la abrochaba. Cuando terminó de hacerlo, volví a mirarlo a los ojos.

Joe: Me parece conocida…

Dijo tomando el dije en forma de corazon que pendía de la cadenita.

Ro: No sé quien me lo habrá regalado.

Dije irónicamente al momento que le daba un beso. Salimos de la habitación y bajamos al piso inferior. Me sorprendío notar que ninguno de sus dos hermanos se encontraban ahí y nosotros ya estabamos emprendiendo la salida.

Ro: Y Nick y Kevin?

Joe: Ellos van por su cuenta. Nosotros tenemos que ir a buscar Nati, no?

Asentí con la cabeza y en menos de unos minutos ya nos encontrabamos en el auto camino a la casa de Mike.

Cuenta Nati:

Llegué a la casa de mi primo muy entrada la tarde. Cuando entré me encontré con mi tía en la cocina. La saludé y le conté lo que tenía pensado hacer aquella noche. Como era de esperase, ella no se opuso y me deseo suerte. Ya todo listo, subí a la habitación y empecé a preparme dado que no tenía más que una hora para estar lista. Por suerte no tenía que preocuparme más que por vestirme y retocarme un poco. Cuando estuve lista, me mire en el espejo y me di cuenta que no parecía yo la que se encontraba en el reflejo. Estaba muy cambiada. Si bien solía arreglarme para salir, nunca lo había hecho una profesional y me salió una sonrisa al verme tan bien. Por primera vez en ese último tiempo, el corazón se me lleno de esperanzas. Sabía que esa iba a ser la noche, que podía recuperar a Nick. Tenía las fuerzas suficientes para hacerlo y estaba segura que iba a lograrlo. Él iba a verme e iba a darse cuenta que yo era la persona con quien debía estar. Sabía, dentro de mí, sabía con claridad que tenía todas las posibilidades. Una sonrisa había aparecido en mi rostro y no pensaba sacarla. Bajé las escaleras con seguridad y en el pie de ésta, me encontré con mi primo.

Mike: Salís hoy?

Nati: Tengo una fiesta.

Sin previo aviso y tomándome totalmente por sorpresa, mi primo me dio un cálido abrazo.

Mike (sin soltarme): Estas hermosa prima. Te deseo toda la suerte hoy, yo sé que te va a ir muy bien con Nick.

Un nudo se me había formado en la garganta, pero es que simplemente no esperaba aquella reacción por su parte. Por lo visto, después de todo lo que había vivido con Ro, estaba muy sensible.

Nati (separándome de él): Gracias. No quiero verte mal, ya todo va a mejorar.

Mike: Lo sé. Ya lo asumí. Pero bueno, eso no importa en este momento…

Antes de que puediera decir nada más, celular comenzó a sonar.

Nati: Si Ro, ahí salgo.

Terminé de decir y colgué.

Mike: Bueno, dale anda. Sé que esta es tu noche.

Nati: Gracias por todo. Nos vemos mañana.

Lo abracé nuevamente en forma de despedida y salí a la calle. Caminé con seguridad intentando disimular el dolor de panza que los nervios me estaban provocando. Cuando me encontraba lo suficientemente cerca del auto como para poder ver quien se encontraba dentro, noté que ni Nick ni Kevin se encontraban en él. Entré y los saludé a Ro y Joe. Fuera de eso, el resto del camino trancurrió en silencio por mi parte. No era la falta de ganas de hablar lo que me impedía hacerlo, sino los nervios que se alojaban en mí desde hacía ya largo rato. Luego de algunos minutos, el auto se detuvo y Joe apagó el motor.

Joe: Llegamos.

Dijo alegremente. Era el momento y un miedo atroz había aparecido en mí. Y es que realmente no sabía si tendría el valor de hacerlo, tenía, en el fondo, mucho miedo.

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