martes, 24 de febrero de 2009

Capítulo 148

Cuenta Ro:

Luego de finalizado el concierto, nos costó un poco salir de aquel lugar atestado de histéricas fans.

Ro: Pensar que eramos una de ellas.

Nati: ¡NICK TE AMO!

Dijo ella, en un grito histérico, dejando sorda a más de una en aquel lugar. Yo no pude más que reir, al ver como el resto la miraban desconsertadas.

Ro: ¡Shh! Jajajaja.

Finalmente, logramos salir sanas y salvas, y encontramos un lugar donde poder hablar tranquilas. Empecé a marcar el celular que ya sabía de memoria, y esperé que el dueño se diganara a responder. Estaba a punto de cortar, cuando por fín contestó.

Ro: Joe…

Al decir esto en voz alta, noté que unas chicas que estaban cerca nuestro se daban vuelta para vernos.

Nati: No grites. Acordate que por ahí vieron nuestras fotos en internet.

No le di demaciada importancia a lo que ella decía, simplemente me enfoqué en mi conversación telefónica.

Joe: Hola Ro. Estoy en el camarín todavía. En un ratito salimos para el hotel. ¿Hablaste con Nati?

Ro: Sí, sí. No tiene problema. ¿Salimos para allá?

Joe: Sí, nos encontramos en el lobby del hotel.

Ro: ¿Nos van a dejar pasar?

Joe: Sí, ya avisamos que vienen con nosotros.

Ro: Buenísimo. Nos vemos entonces.

Joe: Chau. Te amo.

Ro: Yo también. Chau.

Dije al momento que cortaba el celular. Llegamos a la calle Libertador, y esperamos por un largo rato a que pasara un taxi desocupado. Por lo visto, la mitad del público de aquel recital se iba en taxi. Luego de un largo rato, pudimos conseguir uno que nos llevara a nuestro destino.

Cuenta Nati:

La entrada del hotel estaba repleta de fans. A diferencia de lo que cualquiera pudiera pensar, por más de que eran cerca de las once de la noche, todavía había un monton de ellas con carteles y remeras esperando verlos aunque sea desde lejos. Por suerte, no tuvimos problemas al entrar. Ingresamos al lobby, donde los tres hermanos nos esperaban en los sillones. No voy a mentir, tuve ganas de darme vuelta y volver por donde había venido al momento que lo vi a Nick. Sin embargo, sabía que tenía que ser fuerte, tenía que hablar con él. Quien decía, quizá todo esto tenía una respuesta lógica positiva.

Joe: Hola chicas.

Dijo al momento que Ro se abalanzaba sobre él y le daba un tierno beso en los labios.

Nati: Hola.

Dije apagadamente, saludando a todos.

Nick: ¿Subimos?

Ro: Sí vamos.

Intentaba no decir demaciado. Me ponía sumamente nerviosa aquella situación. Subimos al ascensor y marcamos el piso 12. Sentía que alguian había apretado Fast Foward y que el tiempo pasaba a mil. Sentía un temor horrible, no quería hablar con él. Tenía miedo que confirmara lo que más temía. No obstante, el momento llegó.

Kevin (entrando último y cerrando la puerta tras de sí): No me pude bañar por el apurado de Joe ¿Les molesta chica si me doy una ducha rápida y salimos?

Nati: No hay problema.

Dije al momento que Kevin desaparecía detras un largo pasillo. Cuando ninguno de los dos hermanos restantes me veía, le hice señas a Ro para que nos dejaran solos.

Ro: Joe, ¿vamos a buscar los pases adentro?

Al momento, entendió la indirecta.

Joe: Sí vamos.

Dijo sin decir nada más al instante que desaparecían ambos por el mismo pasillo que se había ido Kevin. Ya estaba jugada, tenía que hacerle frente. Me senté en el mullido sillon del living de aquella suite de lujo, pensando como podía abordar el tema. Para mi sorpresa, el que rompió el silencio fue Nick.

Nick: ¿Pensaste lo que te dije el martes?

Dijo suavemente al momento que se sentaba a mi lado. Sin pensarlo demaciado, me paré y me quede mirando cualquier cosa lejos de su mirada. Estaba demaciado confundida, me negaba a pensar que aquella persona que yo tanto quería fuera capáz de engañarme de semajente manera.

Nati: Sí. Lo pensé demaciado.

Nick: ¿Y?

Dijo, parándose a mi lado y obligándome a mirarlo a los ojos.

Nati: ¿Y? Que estoy cansada de que me mientas.

Escupí las palabras sin pensarlo demaciado. Él abrió sus ojos como platos, y me miro sumamente sorprendido.

Nick: ¿Mentirte? ¿Por qué me decís eso?

No lo sentía muy convencido de lo que decía. Yo intenté tranquilizarme, la violencia no conduce a nada.

Nati: ¿Quién es Chloe, Nick?

Dije pacificmanete dejando los rodeos para otro momento. Ahora el que se había quedado sin palabra era él. Por lo visto, lo había tomado con las defensas bajas.

Nick: ¿Q-qui-en te dijo lo de Chloe?

Dijo tartamudeando a causa de la manera en la cual lo había descolocado aquel comentario. Al escuchar eso, me di cuenta que nada era mentira y el mundo se me vino a bajo.

Nick (siguiendo): Fue Kevin, ¿No?

Nati: ¿De que me hablás, Nick? Kevin no tiene nada que ver. Pero un momento pensé que era una loca, una mentirosa que se hacía pasar por tu novia. Pero por lo visto…

Nick (interrumpiendo): No, por favor. Escuchame.

No quería escuchar más. Ya había escuchado suficiente. Intenté irme, pero él me lo impidió sujetándome por el brazo fuertemente pero sin lastimarme.

Nick: Chloe es la hija de uno de los hombres que trabaja para nosotros. Cuando vos te fuiste, pensé que lo más fácil para olvidar era… bueno… salir con otra gente. Pero ella no es mi novia.

Las lagrimas ya estaban en la puerta y pedían a gritos salir. Sin embargo, las contuve lo más que pude.

Nati: Basta Nick. Estoy cansada. Estoy cansada de que siempre…¿me escucháste?... SIEMPRE hay alguien más! Siempre soy la segunda en tu vida, y la verdad ya me cansé. Creo que me meresco algo mejor.

Nick: ¿Cómo podes ser la segunda, si ella no es la primera?

Nick se sentía desesperado, podía notarlo. Yo no soportaba más estar allí. No quería verlo intentar convencerme que me amaba, porque sabía muy bien que su amor lo único que hacía era traerme sufrimiento. Salí de su enlace e intenté irme lo más rápido posible que pude de allí.

Nick: Por favor…(dijo tomando de vuelta por la mano) Perdoname, fue un error. Pero ella no es nadie para mí. Me muero si te pierdo de nuevo.

Nati: Basta, Nick. Lo hubieras pensando antes ¿No te das cuenta que lo único que haces es lastimarme? Mirá un poco más allá de tus pestañas y pensá un poco en alguien que no seas vos.

Ya no pensaba en lo que decía. No me detenía a pensar si lo que decía podía llegar a lastimarlo, ya que me encontraba lo suficientemente destruída como para empezar a pensar un poco en mí antes que en él. No obstante, él no se daba por vencido. Contra mi voluntad, me atrajo a su cuerpo, haciendo que nuestros labios no se encontraran a más de algunos centímetros de distancias.

Nick: ¿Qué sentís?

Qué no sentía, era la pregunta. No me iba a dejar hechizar una vez más por él. Por el bien de mi corazón, lo encerré y no dejé que volviera a tomar control de mi cuerpo.

Nati (sin pensar en lo que decía): Siento… siento impotencia… dolor… siento ganas de nunca haberte conocido.

Al momento que mis palabras salían de mi boca, me arrepentí de haberlas dicho. Sin embargo no había vuelta atrás. Al momento que las lágrimas ya no se podían contener más, Nick me soltó y yo salí corriendo fuera de aquel lugar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario