Cuenta Ro:
No podía ser. Simplemente tenía que ser un error. Mi cabeza daba vueltas sobre las cosas, pensando una y otra vez qué era lo que estaba mal.
Ro: Yo no hable con ningun Phil, Joe.
Ahora el de la mirada desconcertada era Joe.
Joe: Pero, con quién hablaste?
Ro: No sé, un tal Charles Parker…
Joe: QUÉ?
Me quedé inmóvil. Joe se paró de un saltó y se puso a caminar de un lado a otro de la habitación. Lo seguí con la mirada de un lado para otro. Aún no entendía nada.
Ro: Qué pasó?
Joe: No puedo creer que haya hecho algo así.
Ro: Lo conoces?
Joe: Como no lo voy a conocer, es el papá de una de mis mejores amigas…
Me quedé atónita. Era realmente lo que yo pensaba? El papá de Mandy? CLARO! Pero que tonta fui, todo encajaba. Joe me miró a los ojos y entendió a la perfección lo que yo pensaba.
Joe: Sí, es el papá de Mandy. No puedo creer como hizo algo así. Por qué!?
Ro: Joe, ambos sabemos porque lo hizo.
Joe no dijo nada. No quería presionarlo así que no insistí con el tema.
Ro: Pero no importa eso ahora, lo importante es que estamos juntos y que no nos vamos a separar.
Dije al momento que tomaba su rostro entre mis manos y le daba un beso. Él respondió a mi beso con efusividad. Realmente no podía entender como estuve lejos de él tanto tiempo. Como pude estar alejada de aquello que se había vuelto mi nueva adicción. Pasé una tarde excepcional. No paraba de reir, hasta que la pansa me dolía tanto que le tuve que pedir a Joe que se detuviera. Realmente me sentía muy a gusto allí. Antes de que pudiera notarlo, el domingo había terminado y me estaba despidiendo de Joe hasta el próximo día. Estabamos en el pasillo, a punto de entrar a mi cuarto.
Ro: Me parece que te tenes que ir a acostar. Mañana te tenes que levantar temprano.
Joe (tomándome por la cintura): No me quiero separar nunca más de vos…
Ro (riendo): No seas tonto, siempre voy a estar para vos.
Le di un beso sobre los labios y cerré mis ojos. Él entrelazó sus dedos entre mis rulos y atrajo mi cabeza aún con más fuerza. Unos minutos más tarde, apollé mis manos en su pecho y lo alejé un poco.
Ro: Bueno, es hora de irnos a dormir.
Joe: Si vos decis.
Dijo con tristeza.
Ro: Hasta mañana.
Le dí un último beso y entré en la habitación. Me cambié y me acosté en la cama. Cerré los ojos y me sentí un idiota al no poder sacar la sonrisa de mi rostro.
Cuenta Nati:
No sabía en quemomento me había quedado dormida, pero el sonido de mi celular me despertó a la mañana siguiente. Realmente era uno de esos días donde no tanía ganas de levantarme de la cama. Sin ganas de vivir siquiera. Sin embargo, el celular insistía y no tuve más remedio que contestar. Cuando vi la pantalla externa del aparato, no pude evitar sonreir.
Nati: Hola Ro!
Ro: Nati! Como estas amiga? Te extraño!
Nati: No sabes cuanto te necesito…
Ro: Perdón que no estuve ahora que más me necesitas. Tenemos tanto que hablar.
Nati: Sí, lo sé…
Ro: Mirá, me estoy yendo con los chicos a una de las filmaciones. No queres venir?
Me quedé en silencio un instante. Realmente tenía muchas ganas de verla. Necesitaba verla. Pero no quería cruzarme con Nick, no sabía si mi corazón iba a poder soportarlo.
Nati: Es que…
Ro: Nati, no podes hacer o dejar de hacer cosas solo por Nick.
Nati: Lo sé pero…
Ro (interrumpiendo): Pero nada, tenes que salir. Preparate que en media hora estoy allá y vamos juntas. Chau amiga, te amo.
Antes de que pudiera negarme ella ya había cortado. Decidí que ella tenía razón, no podía encerrarme y llorar hasta que Nick se dignara a hablar conmigo. Por otra parte, quería que él me viera linda, aunque no tenía las fuerzas para arreglarme. Busqué algo para ponerme, y por más que me esforcé para disimular el dolor en mi rostro, las ojeras y los ojos rojos no cesaban. Finalmente, me dí por vencida y llegue a la cuenta que iba a ser imposible disimular mi situación. No quería que él me tuviera lástima, pero no había nada para hacer. No podía cambiar las cosas. Bajé a la cocina y no había nadie. Por lo visto Mike ya había salido para el colegio. Tomé un poco de café para no quedarme dormida y esperé a que me pasaran a buscar. Unos minutos después de terminar mi pequeño desayuno, sonó el timbre de entrada. Miré el pequeó televisor y ví la enorme figura de Aaron. Caminé con rapidez hasta la puerta y salí.
Nati: Hola Aaron.
Aaron: Hola Nati…
Empezamos a caminar camino a la camioneta y la puerta de ésta se abrió antes de que yo llegara. Joe y Ro estaban sentados en la segunda fila de asientos y en la tercera Kevin solo. Y Nick? No quise preguntar por él. Por un lado, sabía que si lo veía me iba a hacer peor, pero tenía la ilusión de verlo. Quería hacerlo. Quería volver a encontrarme con sus ojos marrones, con su sonrisa. Pero no, él no se encontraba allí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario