lunes, 23 de febrero de 2009

Capítulo 90

Cuenta Ro:

Luego de un rato, nuestros labios se separaron, aunque nuestros cuerpos no lo hicieron. Me quedé cerca de él, no quería que se alejara. No sabía como había podido vivir tanto tiempo lejos de él. Y ahora que lo tenía, ni iba a dejarlo ir.

Ro: No quiero volver a esa casa…

Joe: No tenes que hacerlo.

Ro: Es muy linda esta plaza, pero no puedo quedar a dormir acá.

Él rio por lo bajo.

Joe: Me refería a que, si queres obvio, podes venir a mi casa.

Me separé de él, por primera vez en un largo rato. Lo miré a los ojos y busqué saber si eso que me acaba de decir lo había dicho realmente en serio.

Ro: Me estas hablando en serio?

Joe: Claro!

Me puse a pensar en aquella por unos segundos.

Ro: Me encantaría…

Joe (interrumpiendo): Pero?

Ro: Pero no puedo aparecerme así como pancho por su casa (?) y quedarme en tu casa. Que van a pensar tus papás. Además vos tenes tu vida, no te quiero molestar.

Joe: Tanto a mi mamá como a mi papá les caíste bárbaro. Y de ahora en más, te guste o no, vos sos parte de mi vida, y no te voy a dejar ir.

El poco espacio que me había separado de él se había extinguido en un segundo, y un beso suyo hizo que no pudiera negarme más.

Ro: Esta bien, si realmente pensas que no te va a traer problemas…

Nos quedamos charlando allí un rato más cuando nos dimos cuenta que realmente era muy tarde para estar por la calle. Entre risas entramos al auto y emprendimos nuestro camino hacia la casa de los Jonas. Realmente no sabía como llegar a esa casa y decirles a la familia de Joe que iba a quedarme allí por… cuanto? Dos semanas? No podía creer que tan solo dos semanas nos separaran de nuestro viaje de regreso. Un escalofrío recorrio mi cuerpo y sentí un sudor frío en la espalda. Tenía miedo, miedo de separarme de él. Pero sin embargo, en ese momento, el estaba a mí lado. Me tomó por la cintura y entramos en la casa. Por suerte estaban todos dormidos. Sin romper el silencio, subimos al primer piso y Joe me dirigió hasta una habitación. Prendió la luz y cerró la puerta.

Joe: Esta va a ser tu habitación.

Me dijo mostrandome el cuerto de invitados. Era realmente muy acogedor. Sin decir nada desapareció y algunos interminables minutos después estaba de vuelta. Tiró sobre la cama una remera suya.

Joe: Dormí con eso por lo menos hasta que Nati me dé tu ropa.

Nati? No había pensado en ella, debía estar super preocupada y no le había avisado nada.

Ro: NATI!

Joe: Despreocupate, ya hablé con ella. Mañana me encuentro con ella y me da todas tus cosas.

Pasé mis manos por alrededor de su cuello y lo bese dulcemente.

Ro: No se que haría sin vos.

Su sonrisa era el mayor de mis tesoros. Amaba verlo así, tan tiernamente feliz. Nos acostamos en la cama y seguimos charlando un poco más. Antes de que pudiera darme cuenta, me había quedado dormida, enlazada entre sus brazos.

Cuenta Nati

Me volví a sentar a su lado y puse mi mano sobre su hombro. No podía evitar sentirme conmovida por aquella imagen, realmente se estaba muriendo de dolor.

Nati: No entiendo nada…

Mike (entre sollosos): Lo que pasa es que por fin abrí los ojos y me di cuenta como son las cosas…

Nati (interrumpiendo, indignadísima): PERO RO NO ES NINGUNA PUTA!

Mike: YA LO SÉ! Es otra verdad de la que me dí cuenta.

Me quedé en silencio, esperando que siguiera.

Mike: Finalmente me di cuenta que no me ama. Quizas me quiere un poco, pero no me ama de la manera que lo hace con Joe…

Nati: Pero entonces…

Mike: Entonces me di cuenta que no era más que un obstáculo entre ella y su verdadera felicidad.

Nati: Pero, por qué? Por qué no le dijiste esto?

Mike: Vamos Nati. La conocemos. Me lo hubiese negado, se hubiese quedado conmigo de todas formas. No podía permitir ver sufrir a la persona que más quise en tanto tiempo. Le tuve que mentir, tuve que hacer que me odie, que no me quiera ver más. Que se dé cuenta, que conmigo nunca iba a llegar a ser ni una decima parte de lo feliz que sería al lado de Joe.

No pude aguantar más mis ganas y lo abracé. Por lo visto era lo que él necesitaba, ya que se aferró a mí con fuerza y lloró aún más.

Nati: No sé si era la forma, pero tenías que dejarla ir. Era lo correcto…

Mike: Pero si era lo correcto, entonces porque me duele tanto? Muero por ir y decirle que la amo. Que la amo como nunca lo hice con nadie. Que por primera vez dejo de pensar en mí y pienso en alguien más.

Nati: A veces amar de verdad, es ser feliz con la felicidad de la persona a quien amamos.

Al decir eso, lo tomé como un autoconsejo. Ya de por sí, estaba muy sensible. Sin poder evitarlo, pensé en Nick, pensé en su felicidad. Aún abrazada a mi primo, algunas lagrimas calleron, aunque estaba segura que Mike no lo había notado. Por primera vez, me empecé a dar cuenta como eran las cosas, que era lo que tenía que hacer. Pasamos un rato allí, compartiendo nuestras penas uno con el otro, cuando me di cuenta que era hora de irnos a acostar.

Nati: Bueno, creo que lo mejor ahora es dormir.

Mike: No sé si voy a poder hacerlo.

Nati: Tenes que intentar…

Le di un beso en la frente y me dirigí hacia la puerta.

Nati: Hasta mañana.

Abrí la puerta y salí de aquella habitación. Entré en la mía y me percaté que todavía no había recibido ninguna noticia de Ro. Casi por arte de magia, mi celular comenzó a sonar. Era Joe. Me tranquilizó un poco saber que era él, estaba segura que la había encontrado.

Nati: Joe, dónde estas? La encontraste?

Joe: Si, tranquila. Estamos en mi casa…

Nati: Qué hacen ahí?

Realmente si te ponías a pensar en ello, no era tan descabellada la idea. Era obvio que Ro no iba a querer volver después de su pelea con Mike.

Joe: Ro no quiere volver a la casa de tu tía (LO SABÍA!). Yo no tengo problema que se quede el resto de los días que quedan en mi casa. A vos te molestaría traerle sus cosas mañana?

Sentí como una patada en el estomago. No quería separme de Ro, la necesitaba. Pero no podía ser egoísta, eso era lo que ella realmente necesitaba. Por otro lado, no quería llevarle las cosas, sabía que inevitablemente iba a crusarme con Nick.

Nati: Claro Joe. Pero no quiero ir a tu casa. Podemos encontrarnos en otro lado y te lo doy?

Joe: No hay problema, ya me imagino porque. Queres que hablemos mañana?

Nati: Te molestaría hacerlo?

Joe: Para nada! Entonces nos vemos mañana?

Nati: Sí. Chau Joe.

Joe: Buenas noches.

Me acosté en la cama, y como si todavía me quedaran lágrimas, seguí llorando un poco más. Ahora que era el momento que más necesitaba de la compañía de Ro, ella no estaba. Esa noche no pude dormir, el dolor fue más fuerte. Realmente me sentía muy sola.

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