Cuenta Ro:
Sentía que el corazón se me iba a salir por la boca. Sin embargo, puse todo de mí para que esto no se notara, o por lo menos, que sea tan evidente. Mike no me dijo nada, sencillamente me miro profundamente con sus ojos color miel. Nunca me había detenido en que decirle cuando lo viera. Ni siquiera esperarba volver a verlo. Por lo visto no iba a responderme, así que decidí irme. Lo sobrepasé y empecé mi camino de salida.
Mike: No…
Sus amargas palabras me hicieron estremecer. No esperaba encontrarlo tan lleno de tristeza. No se supone qué esto es lo que quería? Él había elegido estar lejos mío.
Mike: No te vallas.
Ro (sin darme vuelta): No vine acá a verte a vos.
Antes de que pudiera dar siquiera un paso camino a la puerta, una gran y pesada mano se acomodó sobre mi hombro y me obligó a darme vuelta. Busqué odio de donde pude, y lo fusilé con la mirada. Él, en cambio, a diferencia de todo lo que hubiera podido esperar, me miraba con una mirada tierna, llena de algun sentimiento que no podía traducir. Poco a poco y sin poder evitarlo, la lástima me invadió. Estuvimos allí, algunos minutos, sin otra cosa más que mirándonos fijamente. La situación me estaba poniendo muy nerviosa, y el solo hecho de pensar que Joe estaba afuera esperándome, me hizo poner lo pies en la tierra. No obstante, antes de que pudiera decir nada él rompió el silencio.
Mike (acariciándome): Perdón por todo lo de la semana pasada, yo…
Ro: Ya no importa Mike. Me tengo que ir.
Mike: Es que tenés que escucharme.
Ro (alterándome): Yo no tengo que hacer nada que vos me digas. Ya te escuché suficiente y creo que quedaron las cosas bien claras.
Volví a darme la vuelta y finalmente pude abrir la puerta. Antes de salir totalmente de la casa pude escuchar las últimas palabras de Mike.
Mike: Espero que sepas entender, que todo lo que hice lo hice por vos…
Le di un último vistazo y salí de la casa cerrando la puerta tras de mí. Me apresuré a subirme al auto.
Joe: Qué pasó con Mike?
Qué?! Y acaso él cómo lo sabía?
Ro: Pero…
Joe había advertido mi reflejo a causa de la incertidumbre.
Joe: Lo ví entrar unos minutos después de que entraste vos.
Antes de que yo respondiera a su pregunta, pusó en marcha el auto y empezamos nuestro trayecto de regreso. Bajé mi mirada y empecé a jugar con mis dedos a causa del nerviosismo.
Ro: Lo ví apenas cuando estaba por irme. Me pidió perdón y dijo algo que no entendí muy bien…
Ya no estaba hablando sólo para comunicarle a Joe lo que había pasa hacía apenas unos minutos, sino que estaba pensando en voz alta. Tras quedarme en silencio, Joe inquirió en búsqueda de saber que me había dicho.
Joe: Qué te dijo?
Pude percibir la preocupación en su tono de voz.
Ro: No sé, algo como que todo lo que hizo lo hizo por mí…
Joe: Qué hizo? Lastimarte? Te juro que cada vez le tengo mas desprecio.
Noté la rigidez en su rostro al hablar. Aproveché un semáforo en rojo, cuando el auto se detuvo, y acomodé una de mis manos sobre las suyas.
Ro: Eso ya no importa ahora. Lo importante es que estamos juntos, disfrutemos de eso.
Antes de que las luces cambiaran, Joe se acercó a mí y me dio un dulce beso sobre los labios.
Joe: Es verdad, es lo único que me importa en este momento.
Durante el resto del camino no pude evitar sonreir. Mike ya no tenía mi atención. Había llegado a la resolución que lo más importante en este momento era aprovechar cada momento, cada minuto y si era posible, cada segundo, que pasaba con Joe. Él tenía la totalidad de mi atención y mi mente, nada más importaba.
Cuenta Nati:
No supe cuanto tiempo estuve dormida. Lo único de lo cual me arrepentí, fue no haberme podido despedir de Ro. Cuando me desperté ella ya no estaba y me encontraba, una vez más, absorvida por la soledad y el silencio de aquel cuarto. Hablar aquella mañana con Ro me había sirvido de mucho y creo que aquello hizo que pudiera relajarme un poco y poder quedarme dormida. Prendí la tele, pensando que quizás eso me ayudaría a despejar mi cabeza, aunque lo veía muy difícil. Hice una pasada de zapping de todos los canales en menos de un minuto. Nada. Tampoco le prestaba demaciada atención. No podía, no podía despejar mi cabeza. Antes de que pudiera siquiera pensar en algo más, una música me tomó por sorpresa.They come and go, but they don’t know, that you are my beautifulUn frío recorrió todo mi cuerpo. No quería atender. No exactamente por no atender, sino por el simple hecho de querer seguir escuchando la canción. Llámenme masoquista, pero siempre me gustó escuchar canciones tristes cuando estoy en este estado. Antes de que Nick empezara a cantar en el celular y por ende, perder la llamada, atendí. Era un número desconocido.
Nati: Hola?
???: Hola Nati.
Nati: Quién habla?
Pregunté intrigada. Su voz me era familiar, pero no podía distinguir quién era.
???: Soy Kevin.
Un pequeña sonrisa se dibujó en mi semblante al escuchar su nombre. No sabía que tenía él, pero me daba fuerzas y me hacía sentir mejor con el solo hecho de llamarme. Quizás era una simpatía común a toda esa familia.
Nati: Hola Kevin, como estás?
Kevin: Bien. Pero la pregunta es, cómo estás vos?
Nati: Y… estuve mejor…
Reí amargamente. Era una especie de ironía que volvía renacer en mí, imposible de contener.
Kevin: El miércoles sólo tengo que ir a filmar a la mañana. Tenés ganas de salir?
Kevin hablaba pausadamente, con una nota de timidez.
Nati: No sé si…
Empecé la oración dubitativamente.
Kevin: Dale! Nada te va a hacer mejor que salir y despejarte. Además es tu última semana, no podés quedarte encerrada.
Nati: Sí puedo.
Dije encaprichada.
Kevin: Dale Nati! Si no lo haces por vos, hacelo por mí. Acordate que me debes una.
Nati: Bueno esta bien.
Kevin: El miércoles te llamo y arreglamos bien?
Tras tanta insitencia no pude negarme más.
Nati: Bueno, no hay problema. Gracias por llamarme, Kevin. Gracias por todo en sí.
Kevin: No me agradescas. Lo hago porque me gusta verte bien. Prometeme que no vas a dejarte vencer.
Nati: Voy a intentarlo.
Kevin: Bueno. Hasta el miércoles entonces.
Nati: Chau Kev.
No sabía si iba poder cumplir con mi promesa, pero iba a intentarlo. Al fin y al cabo si yo no luchaba por mi bienestar, nadie iba a hacerlo por mí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario