Cuenta Nati:
No podía creer que estaba sucedidiendo. Dentro de mí la esperanza de reconciliarnos crecía más y más. Antes de perderlos de vista, giré la cabeza y noté como Ro me deseaba suerte. Sonreí con entusiasmo y volví a concentrarme en quien ahora me tomaba de la mano para dirigirme a donde él quería ir. Subimos las escaleras y llegamos a un pasillo lleno de puertas. Por lo visto Nick ya conocía la casa, dado que fue directo a la que parecía la habitación de Chelsea. Ni bien entramos, decidí sentarme en la cama y esperar a escuchar lo que él tenía que decirme. Sabía que las piernas en cualquier momento no iban a aguantar más la ansiedad de tanta espera, así que agradecí tener un lugar donde sentarme. Nick empezó a caminar de un lado a otro de la habitación, como buscando las palabra correctas para empezar. Finalmente se detuvó y clavó su vista en la ventana.
Nati: Vas a decirme lo que tenías para decirme?
Realmente la intriga me estaba matando lentamente.
Nick: No sé por donde empezar…
Nati: Por el principio…
Dije irónicamente al momento que ebozaba una pequeña sonrisa. Por su parte, él no dijo nada, apenas si se movía. Por lo visto mi intento de cortar el hielo había sido en vano.
Nick: Es difícil lo que tengo para decirte.
La sonrisa se borró al instante de mi rostro. Decidí que no tenía que preocuparme antes de tiempo. Me paré de la cama y me dirigí a donde él se encontraba.
Nati: Necesito que me lo digas.
Dije mientras ponía mi mano sobre su hombro. Al sentir el contacto de mi mano sobre él, se dio vuelta. Fue tal su reacción, que no hice más que quitarla de su lugar.
Nick: Antes de conocerte, mi vida era tan distinta a como lo que es ahora. Creo que haberte conocido fue una de las mejores cosas que me paso en estos últimos meses. Me demostraste la persona que puedo llegar a ser y realmente no lo cambiaría por nada.
La sonrisa que minutos antes había desaparecido, volvió sin previo aviso. Por alguna razón, Nick hablaba y no me miraba a los ojos. Hizo un silencio largo y cuando pensé que no iba a continuar con su monólogo, lo hizo.
Nick: Pero…
Pero? Como que PERO?
Nati: Pero?
El miedo había vuelto. Por dios que dejara de hacer estas cosas, parecía que estábamos en una montaña rusa. Me tomó nuevamente la mano y sin quitar los ojos de nuestro contacto, volvió a hablar.
Nick: No puedo seguir con esta farsa. No quiero mentirte más. Que te sigas ilusionando por algo que… algo que simplemente…
Nati (interrumpiendo): Algo que qué?
En mi tono de voz se notaba la angustia que me había invadido de un momento a otro.
Nick: No puede ser.
Quité mis manos de las suyas y tomé distancia. Me negaba a creer en aquello que me estaba diciendo. No podía ser verdad, simplemente no podía serlo.
Nati: No te entiendo.
Nick: Este tiempo que estuvimos separados lo aproveché para pensar y aclarar mis sentimientos. No te mereces esto. Mereces algo mejor. Alguien que realmente pueda quererte igual que vos lo hacés conmigo.
Los ojos se me llenaron de lágrimas. No quería llorar, no iba a hacerlo. No podía rebajarme, tampoco iba a hacerlo. Simplemente quería desaparecer. Por primera vez Nick levantó la vista y clavó sus ojos en mí. Sus ojos era una ventana clara de sus sentimientos. LÁSTIMA! El peor de los sentimientos. Hubiera preferido que me odiara, antes de que sintiera lástima por mí.
Nick: Perdón. Te juro que intenté quererte pero…
Estaba cansada, no iba a dejar que él volviera a pasarme por ensima como si fuera cualquier cosa. Iba a hacerme respetar por más de que se me fuera el alma en ello.
Nati (interrumpiéndolo): INTENTASTE? QUÉ ES LO QUE INTENTASTE?
Tomé una bocanada de aire e intente calmarme. Me di cuenta que no valía la pena perder los estribos. Volví a calmarme y hablar con tranquilidad.
Nati: Por favor Nick, no me mientas más, no TE MIENTAS a vos. No te das cuenta que nunca me diste la oportunidad porque NUNCA dejas de quererla. NUNCA dejaste de pensar en ella. Hasta yo me di cuenta de eso.
Nick: Perdoname. Nunca fue mi intención lastimarte.
Nati: No quisiste, pero lo hiciste. Y no sabes cuanto!
Mi voz empezaba a entrecortarse como signo de que las lágrimas no se encontraban lejos. Nick: No quiero alejarme de vos. Todavía podemos ser amigos.
Dijo mientras se acercaba a mí.
Nati: Perdón? Me estas hablando en serio? No, no. Perdoname pero nosotros no podemos ser amigos Nicholas.
A estas alturas se encontraba casi a mi lado. De un momento a otro, volvió a tomar mis manos entre las suyas.
Nati (alejándome nuevamente): No me toques. No quiero que vuelvas a buscarme, ni llamarme, ni nada.
Empecé a caminar camino a la puerta antes de que me viera llorar. MUY TARDE! Las lágrimas habían empezado a tomar su lugar en esta historia. Apollé mi mano en el picaporte y me di cuenta que ya estaba totalmente jugada. No iba dejar nada adentro mío, iba a decírselo todo. Al fin y al cabo, ese podía ser el útlimo día que lo viera. Me di vuelta y volví a enfrentarlo.
Nati: Te hubiera dado cualquier cosa que me pidieras. Te hubiera esperado todo lo que vos hubieras querido. Podría haber sido la mujer perfecta para vos. Simplemente tenías que decirlo.
Limpié algunas lágrimas de mi rostro y, sin quitar mi mirada de la suya, noté como sus ojos empezaban a llenarse de lágrimas.
Nick: Es que…perdón.
Dijo bajando la cabeza y sin poder decir más nada. No quise escucharlo más. Abrí la puerta decidida a irme y dije lo último que quería decir.
Nati: No me pidas perdón. La culpa es mía.
Sonreí irónicamente y llena de dolor.
Nati: Claro, que igenua fui. Como iba a pensar que el gran Nick Jonas iba a llegar a enamorarse de mí. Lo único que espero es que ella te quiera aunque sea una décima parte de todo lo que te quiero yo. Con eso te sería suficiente.
Cerré la puerta con toda la fuerza que se me fue posible. Tras el ruido seco provocado por el portazo que acaba de pegar, empecé a caminar lo más rápido que pude. Quería salir lo antes posible de aquel horrible lugar, como si estando lejos, también podría estar lejos de todo el dolor que tenía en el pecho. Antes de que pudiera alcanzar las escaleras, me encontré con la última persona que hubiera querido ver. Venía caminando con decisión a donde yo me encontraba y sabía que no iba a poder evitar hablarle. Disimuladamente, limpié todas mis lágrimas y signos de que había estado llorando. Como ya había comprobado muchas veces, cuando uno piensa que las cosas no pueden empeorar, lo hacen.

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