Cuenta Nati:
Llegar a Buenos Aires me hizo caer en la cuenta que muchas cosas habían cambiado, aunque quizá no todas las que yo hubiera preferido. Los primeros días pasaron tan lentamente, que apenas podía sobrellevarlos. Luegos, las semanas no se hicieron esperar. Una, dos, tres semanas. No sabía cuantas habían pasando, no las contaba ya. Él tiempo se había vuelto mi enemigo, y el olvido un deseo que dudaba poder alcanzar. Por momentos me recostaba en mi cama, y sentía que todo lo que había pasado se encontraba tan lejos, que tenía que hacer fuerzas por no convencerme de que todo había sido un sueño. El más dulce de los sueños. Las clases ya habían comenzado, y por primera vez, contaba los días para que las vacaciones terminaran. Tener tanto tiempo libre, hacía que no dejara de pensar en todo lo vivido. Y si bien, cada segundo libre mi mente se remontaba a mi último viaje, volver a las responsabilidades de estar en el colegio me ayudaba a pensar en otra cosas. El primer día de clases, llegué al colegio y al instante me encontré con mis amigas. Ingenuamente, había pensado que, fuera de las personas que yo les había contado, nadie iba a saber de nuestro encuentro con los hermanos más famosos del momento. Sin embargo, con todo el fenómeno de internet, paracía que todos se habían enterado.
Ro (saliendo al recreo): Recién empiezan las clases y ya quiero vacaciones de nuevo.
Dijo mientras caminabamos por una de las galerías que conectaba con los otros cursos.
Nati (cambiando el tema de conversación): Es mi impresión, o esas chicas de allá estan hablando de nosotras?
Ro giró la cabeza al momento que veíamos un grupo de chicas como hablabann entre ellas y no dejaban de mirarnos. Antes de poder seguir caminando, una de ellas, se acercó a nosotras y nos preguntó tímidamente.
Chica: Ustedes son las chicas que conocieron a los Jonas en Estados Unidos?
Su pregunta nos tomó totalmente por sorpresa. Ambas nos miramos cómplices y no dijimos nada. La chica, de un curso dos o tres años menor que nosotras, esperaba atenta nuestra respuesta.
Nati: Si…
Ro: Pero, vos como sabés?
Chica: Casi todo el colegio lo sabe, estuvieron sus fotos en internet. Pero cómo los conocieron?
Ya casi ni la escuchabamos. Cada una se encontraba pasmada por lo que nos había dicho.
Nati: Otro día te contamos, ahora nos tenemos que ir.
Dije al momento que tomaba del brazo a mi amiga y nos alejabamos con nuestro grupo de amigas.
Ro (preguntando en general): No nos dijeron que habían salido nuestras fotos en internet…
Al decir esto, todas negaron saber acerca de ello así que les contamos todo sobre lo que la chica nos había dicho. Por lo visto, el rumor se esparció con gran rapidez por todo el colegio y al cabo de unos días, todos hablaban de nuestro encuentro. Aunque antes amaba la popularidad, hubiera preferido que nadie supiera de eso y que dejaran de hablar del tema. Se supone que iba al colegio a pensar en otras cosas, pero por lo visto, el mundo se ponía en mi contra para que no lograra olvidarlo.
Cuenta Ro:
Como todos los chicos de mi edad, odiaba tener que empezar las clases. Sin embargo, siempre hay una excepción a la regla. Por primera vez desde que la concía, Nati se encontraba deseosa de volver al colegio. Ambas teníamos posturas muy distintatas conforme al comienzo de las clases. Por mi lado, yo no quería olvidar todo lo vivido. Por el contrario, siempre que pensaba en ello una sonrisa se dibujaba en mi rostro. Desde que habíamos vuelto, Joe había cumplido su promesa y me llamó siempre que tenía algun espacio libre. En estos días, hacía mucho que no hablaba con él, ya que se encontraban en una gira por Europa, pero siempre encontraba algun tiempo para mandarme algun mail y no perder el contacto conmigo. Al principio, Joe me preguntaba mucho sobre Nati, por lo visto Nick no perdía las esperanzas de contactarse con ella. Sin embargo, ella no daba el brazo a torcer y prefería hacer de cuenta que nunca los habíamos conocido. Poco a poco, Nick fue preguntando menos, hasta finalmente resignarse y no escuché más sobre Nick.
Aquel viernes, hacía dos meses que habíamos vuelto de Los Ángeles. Un sentimiento de angustia me había invadido y, aunque Nati intentaba ocultar todo a lo que los Jonas se refiriese, sabía que ella se sentía igual que yo. Aquella noche, no hice más que estar en la computada, viendo las fotos que de nuestro viaje. Recordando con melancolía, todos los momentos vividos juntos a ellos. Recordando todo los momentos vividos junto a ÉL. Antes de poder seguir lamentandome por encontrarme lejos de Joe, el teléfono me interrumpió. Me dí vuelta, pero antes de poder siquiera levantarme de la silla, mi mamá se encontraba atendiéndolo.
Mamá: Hola… a ver un segundito… (poniendo la mano en el tubo del teléfono) Es para vos Ro.
Un signo de pregunta gigante se dibujó en mi rostro. Quién llamaría a esa hora?
Ro (dirigiéndome a mi mamá al momento que tomaba el teléfono entre las manos): Quién es?
Mamá: No sé, para vos.
Dijo al momento que se daba vuelta y volvía a la cocina. Desde que uno es chiquito, le enseñan a preguntar quien es cuando llaman por teléfono, pero parece que con el tiempo los grandes lo van olvidando. Odiaba que no me dijera quien me llamaba.
Ro: Hola…
La voz que escuché del otro lado de la linea, hizo que mis preocupaciones desaparecieran y que una tormenta de sentimientos mezclados se arremolinaran en mí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario