martes, 24 de febrero de 2009

Capítulo 131

UN MES MÁS TARDE

Cuenta Nati:

No sabía como, pero Ro me había convencido. Cuando me ponía a pensar más a fondo al respecto, llegaba a la conclusión de que me había dejado convencer. En el fondo, y no tan en el fondo, moría de ganas de verlo, aunque sea desde el anonimato de un estadio lleno de gente. Ya tenía mi entrada, y todas las noche antes de dormir la miraba con nostalgia, ansiando el momento de volver a tenerlo a menos de cien metros de distancia. Me odiaba a mi misma al pensar que todavía no había superado todo lo sucedido. Odiaba encontrarme en la soledad de mi habitación y seguir llorando por él. Lo único que agradecía era que Nick no estuviera allí para verme. Para ver el manojo de tristesa en que me había convertido. La semana escolar ya había llegado a su fin y nos encontrabamos saliendo todas del colegio, hablando unas sobre las otras, pensando que haríamos aquel viernes por la noche.

Ro: Y si vamos a bailar?

Ofració Ro, aunque no estaba muy deacuerdo con su idea.

Nati: No tengo muchas ganas…

Objeté al instante.

Caro: Sí, además no estoy con mucha plata.

Romi: Mejor hagámos algo tranqui.

Magui: Quieren venir a mí casa y vemos unas pelis?

Termino ofreciendo nuestra amiga. Por alguna razón o por otra, siempre terminábamos en su casa. Al llegar a la esquina del colegio, donde todas seguiríamos caminos distintos hacia nuestras casas, nos pusimos de acuerdo en juntarnos en la casa de Magui después de comer. Llegué a mi casa en el tiempo esperado. Luego de almorazar con mi papá, me dispusé a ordenar un poco el cuarto, sino apostaba mi vida que mi mamá no me iba a dejar salir. Terminé de hacer todo y me recosté unos minutos sobre la cama, procurando no deshacerla. Poco a poco, fui dejando caer mis parpádos hasta yacer en el más profundo de los sueños. Gracias a Dios, conociéndome como me conosco, había dejado la alarma puesta y pude levantarme justo a tiempo para poder cenar y bañarme sin llegar tarde a nuestra reunión de chicas. No me había producido demaciado, no era nada importante, simplemente juntarnos y pasar tiempo juntas. Llegué a la casa de Magui, y como era una costumbre, ya todas se encontraban desparramadas en el living esperando mi llegada.

Caro: Siempre tarde vos eh!

Miré el reloj, y no me había retrasado más de unos minutos, pero todas ellas ya se encontraban allí. En los próximos minutos decidimos que ibamos a tomar y nos dispusimos a ver el DVD que había traído. Luego de terminada la película, nos pusimos a charlar de todo un poco, cuando EL TEMA de conversación salió a flote.

Magui: Y qué piensan hacer cuando vengan?

Muy a diferencia de mí, a Ro le encantaba hablar del tema. Notaba un brillo especial del solo hecho de verla pensar en Joe.

Ro: No lo sé. Todavía no hablamos con ellos.

Por un momento, todas las miradas de la sala se posaron en mí, expectantes. Por mi parte, hice de cuenta que no me sentía aludida, y no hice ningun comentario.

Magui: Y vos Na?

Nati: Yo… yo qué?

Volví a hacerme la desentendida, aunque ya sabía que me encontraba acorralada. No había chances de evadir el tema por mucho tiempo más.

Caro: Vamos, nos conocemos. Que pensas hacer cuando venga el bombonaso de Nick Jonas.

Dijo al momento que me guiñaba un ojo. Más allá de sentirme incómoda hablando de él, no pude evitar reir.

Nati: No sé. Quizá el se olvidó de mí.

Dije, más pensando en voz alta que queriendo compartir aquel sentimientos con mis amigas. Dentro de mi ser, ese era mi mayor temor. Quizá lo que más anhelaba era olvidarlo, pero mientras tanto, mientras yo no podía lograr mi cometido, necesitaba saber que él también pensaba en mí. Tenía que convencerme que él se sentía igual que yo. Eso me consolaba un poco.

Cuenta Ro:

Con mis amigas, siempre que podíamos, la acorralábamos con preguntas a Nati. Sabíamos que si no lo hacíamos, ella no dejaba salir sus sentimientos. Se encerraba en su dolor, y eso era lo que más la destrozaba.

Ro: Ni ahí se olvidó! Si hasta hace poco no dejaba de mandarte mails.

Dije continuando con la conversación sobre Nick.

Romi: Insistente el chico, eh!

Nati: No estoy segura de querer volver a verlo. No quiero que la historia se vuelva a repetir.

Caro: Y Kevin?

Dijo volviendo a guiñar un ojo a Ro. Sin poder evitarlo, las mejillas se le tiñieron de un color rosado intenso y comenzamos a reir todas sonóramente.

Nati: Otra vez con lo mismo chicas? Él es un amigo.

Magui: Él no parece pensar lo mismo.

Nati sólo llegó a fusilarla con la mirada, pero al momento que iba a contestarle, el sonido de mi celular sonando inundó la habitación.

Ro: Es mi celular!

Dije al momento que me levantaba de un salto y salía corriendo en busca de mi cartera. Mientras la musica no dejaba de sonar, revolví rápidamente todo lo que tenía en la cartera hasta encontrar el pequeño objeto. Lo tomé entre mis manos y atendí.

Ro: Hola?

???: Hola Ro…

Era la voz de mi mamá. Se escuchaba algo extraña.

Ro: Hola ma, pasó algo?

Pregunté al instante. Era raro que me llamara, se suponía que yo la llamaría a ella cuando terminara en lo de Magui.

Mamá: Em… bueno… algo así.

En realidad mi pregunta había sido más una rutina que una sincera pregunta. Estaba totalmente convencida de que iba a decir “No, nada importante. Solo que no encontraba…” y fin de la conversación. Sin embargo, su respuesta y su tono de voz hizo que me llenara la preocupación.

Ro: Qué pasó?

Pregunté al momento que me empezaba a alterar.

Mamá: No es para hablar por teléfono, podés venir ahora para casa?

Ro: Pero...

Mamá (interrumpiendo): Pero nada Rocío, te estoy pidiendo que vengas. Cuando llegues te explico.

Ro: Está bien, ya voy para allá.

Dije y corté enojada. Cuando tomé conciencia que todos los ojos de la sala estaban clavados en mí esperando una explicación, les dí lo que buscaban.

Ro: No sé que le pasa a mi mamá, pero me tengo que ir para casa.

Caro: Algo grave?

Ro: No sé, me dijo que valla para allá rápido.

Dejando todas las dudas que me fueron posible en claro, me despedí de mis amigas y empecé mi camino de regreso a casa. Por suerte, no vivía a mas de dos cuadras de la casa de Magui y no de pedía de ningun medio de transporte mas que mis dos pies. A causa de las ansias e intriga, apuré el pasó y llegué antes de lo que uno dice “Jonas Brothers”. Busqué mis llaves en la cartera y abrí la puerta de entrada con sumo cuidado, por si algun integrante de la familia se encontraba durmiendo y me dispuse a subir las escaleras. Cabe aclarar, vivía en una casa en el segundo piso. Finalmente, cuando abrí la puerta, mis párpados se abrieron más de lo normal y pude ver con mis propios ojos, cual era la preocupación de mi mamá. Tenía que admitir, ella tenía razón en hacerme ir urgentemente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario