Cuenta Ro:
No lo podía creer. No podía tener tanta mala suerte. Empecé a revolver toda la cartera, pero no estaba allí.
Nati: ¿Qué pasa ro? Estas pálida.
Noté la preocupación en su tono de voz.
Ro: Perdí la tarjeta del hotel, no la encuentro por ningún lado.
Nati: ¿Que? Igual tenemos la mía, decimos en la recepción que la perdiste y listo, no hay problema.
Ro: No Nati, no puedo ser tan despistada. Seguro que la deje arriba del mostrador cuando fuimos a buscar un mapita para encontrar el concierto. Voy a volver a buscarlo antes de que cierre el parque.
No lo podía creer. No podía tener tanta mala suerte. Empecé a revolver toda la cartera, pero no estaba allí.
Nati: ¿Qué pasa ro? Estas pálida.
Noté la preocupación en su tono de voz.
Ro: Perdí la tarjeta del hotel, no la encuentro por ningún lado.
Nati: ¿Que? Igual tenemos la mía, decimos en la recepción que la perdiste y listo, no hay problema.
Ro: No Nati, no puedo ser tan despistada. Seguro que la deje arriba del mostrador cuando fuimos a buscar un mapita para encontrar el concierto. Voy a volver a buscarlo antes de que cierre el parque.
Dije, haciendo memoria cuando había sido la última vez que lo había visto.
Nati: ¿Te molesta si voy a la habitación? Tengo que ir al baño.
Ro: No hay drama, andá yo voy a tardar muy poco. Si no lo encuentro voy a hablar a la recepción. Andá nos vemos en media hora.
Cuenta Nati:
No podía creer que esta chica este tan en cualquiera. Esperaba que encuentre la tarjeta o que no tenga mucho problemas por este tema. Seguí caminando y entre en el hotel. Para mi sorpresa había un montón de gente en la recepción. Que raro, siendo un día de semana. Entre en el ascensor y marque el numero 8. Me miré en el espejo. ¡Sí que estaba despeinada! Me salio una sonrisa al verme tan desarreglada y salí del ascensor pensando en el recital que acababa de presenciar.
Mientras caminaba por los pasillos, escuché unos pasos seguido de voces lejanas. Si les digo que no me asuste les miento. Me di vuelta y no había nadie. Apuré el paso hasta llegar en frente de la puerta de mi habitación. Revise mi cartera y por un momento pensé que yo también había perdido la tarjeta. Los ruidos que antes parecían tan lejanos se hacían cada vez mas fuertes, pero no había nadie allí. Finalmente encontré la tarjeta, la pase por la cerradura y entré.
"Ya esta", pensé, "ya estoy en la habitación". Respiré y me fui al baño. Apenas entre, agarre un peine que estaba allí arriba y me peine un poco. De repente llamaron a la puerta. Del susto tire el peine y dejándolo en el piso me fui a atender.
¿Tan rápido había vuelto Ro? Recordé que había dicho que iba a tardar más. Y si no era ella, ¿quién podía ser? Los golpes en la puerta volvieron a sacarme de mis pensamientos. ¿Pero tan apurada estaba la persona detrás de la puerta?
Nati: ¡AHÍ VOY!
Grité cansada del ruido.
Me acerqué y miré por la mirilla de la puerta. El chico que estaba del otro lado estaba de espaldas y no podía verle la cara. Abrí un poco la puerta y pregunté:
Nati: Sí, ¿te puedo ayudar?
De repente, aquel chico empujó la puerta, la abrió y entró a la habitación. Apenas pude verle la cara. Me sonaba, ¿acaso lo conocía de algún lado? No podía ser. Ahora se encontraba de espaldas mirando por la mirilla de la puerta, expectante y asustado. ¿¡Pero esta loco!? ¡¿Como se va a meter así en una habitación de alguien que ni conoce?! Una mezcla de bronca y miedo me hizo hablar mas fuerte y alterada.
Nati: ¿QUIÉN SOS? ¿QUÉ QUERÉS ACÁ? ESTÁS LOCO…
Mientras hablaba me alejé y me acerque al teléfono, lista para llamar a cualquiera si la situación se salía de control. Todavía sin darse vuelta, me hablo y su voz, madura y adolescente a la vez me puso la piel de gallina.
???: Por favor, dejame quedarme unos minutos. Me estaban persiguiendo unas personas. Por favor, no es mucho tiempo.
Mientras decía esto, dio vuelta la cara, todavía con algunos pelos sobra la cara. No pude verlo bien, pero algo en su forma de hablar, en sus gestos, hacia que le creyera, que confiara en el. Pensé en su rostro y me di cuenta que… No, no podía ser, tenia que estar loca al pensar eso. Solo por pensar semejante cosa me salio una sonrisa, MIRA SI JUSTO ÉL IBA A ENTRAR EN MI HABITACIÓN ASÍ.
Nati: Bueno está bien, podes quedarte un rato. Me llamo Nati (dije mientras me acercaba expectante, un poco desconfiada), te dijeron alguna vez que te pareces a…
El dio vuelta la cara y se quedo mirando. Sus ojos sobre mí, me di cuenta del gran error que estaba cometiendo. Ni aunque hubiese querido las palabras hubiera salido de mi boca. Entonces dijo…
Nati: ¿Te molesta si voy a la habitación? Tengo que ir al baño.
Ro: No hay drama, andá yo voy a tardar muy poco. Si no lo encuentro voy a hablar a la recepción. Andá nos vemos en media hora.
Cuenta Nati:
No podía creer que esta chica este tan en cualquiera. Esperaba que encuentre la tarjeta o que no tenga mucho problemas por este tema. Seguí caminando y entre en el hotel. Para mi sorpresa había un montón de gente en la recepción. Que raro, siendo un día de semana. Entre en el ascensor y marque el numero 8. Me miré en el espejo. ¡Sí que estaba despeinada! Me salio una sonrisa al verme tan desarreglada y salí del ascensor pensando en el recital que acababa de presenciar.
Mientras caminaba por los pasillos, escuché unos pasos seguido de voces lejanas. Si les digo que no me asuste les miento. Me di vuelta y no había nadie. Apuré el paso hasta llegar en frente de la puerta de mi habitación. Revise mi cartera y por un momento pensé que yo también había perdido la tarjeta. Los ruidos que antes parecían tan lejanos se hacían cada vez mas fuertes, pero no había nadie allí. Finalmente encontré la tarjeta, la pase por la cerradura y entré.
"Ya esta", pensé, "ya estoy en la habitación". Respiré y me fui al baño. Apenas entre, agarre un peine que estaba allí arriba y me peine un poco. De repente llamaron a la puerta. Del susto tire el peine y dejándolo en el piso me fui a atender.
¿Tan rápido había vuelto Ro? Recordé que había dicho que iba a tardar más. Y si no era ella, ¿quién podía ser? Los golpes en la puerta volvieron a sacarme de mis pensamientos. ¿Pero tan apurada estaba la persona detrás de la puerta?
Nati: ¡AHÍ VOY!
Grité cansada del ruido.
Me acerqué y miré por la mirilla de la puerta. El chico que estaba del otro lado estaba de espaldas y no podía verle la cara. Abrí un poco la puerta y pregunté:
Nati: Sí, ¿te puedo ayudar?
De repente, aquel chico empujó la puerta, la abrió y entró a la habitación. Apenas pude verle la cara. Me sonaba, ¿acaso lo conocía de algún lado? No podía ser. Ahora se encontraba de espaldas mirando por la mirilla de la puerta, expectante y asustado. ¿¡Pero esta loco!? ¡¿Como se va a meter así en una habitación de alguien que ni conoce?! Una mezcla de bronca y miedo me hizo hablar mas fuerte y alterada.
Nati: ¿QUIÉN SOS? ¿QUÉ QUERÉS ACÁ? ESTÁS LOCO…
Mientras hablaba me alejé y me acerque al teléfono, lista para llamar a cualquiera si la situación se salía de control. Todavía sin darse vuelta, me hablo y su voz, madura y adolescente a la vez me puso la piel de gallina.
???: Por favor, dejame quedarme unos minutos. Me estaban persiguiendo unas personas. Por favor, no es mucho tiempo.
Mientras decía esto, dio vuelta la cara, todavía con algunos pelos sobra la cara. No pude verlo bien, pero algo en su forma de hablar, en sus gestos, hacia que le creyera, que confiara en el. Pensé en su rostro y me di cuenta que… No, no podía ser, tenia que estar loca al pensar eso. Solo por pensar semejante cosa me salio una sonrisa, MIRA SI JUSTO ÉL IBA A ENTRAR EN MI HABITACIÓN ASÍ.
Nati: Bueno está bien, podes quedarte un rato. Me llamo Nati (dije mientras me acercaba expectante, un poco desconfiada), te dijeron alguna vez que te pareces a…
El dio vuelta la cara y se quedo mirando. Sus ojos sobre mí, me di cuenta del gran error que estaba cometiendo. Ni aunque hubiese querido las palabras hubiera salido de mi boca. Entonces dijo…

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